Tiene un mosaico de personajes e historias que le dan un aire humano y cercano que consiguen conquistarte, el problema es que no tiene la tensión y el ritmo necesario de un thriller para tenerte pegado a la pantalla
Tiene un mosaico de personajes e historias que le dan un aire humano y cercano que consiguen conquistarte, el problema es que no tiene la tensión y el ritmo necesario de un thriller para tenerte pegado a la pantalla
Una dramedia sobre lo creepy que puede volver la soledad a una persona. Me hubiera gustado ver más al gemelo gay de Dylan O'Brien (que está increíble y no sólo físicamente) en vez de tratar de justificar y auto compadecerse del protagonista (un director/actor que es muy listo eligiendo el casting)
Muy a favor de que los yayos follen y de seguir rompiendo estereotipos y armarios (hay escenas preciosas y de tocar el corazón)
Pero quién mucho abarca, poco abrieta en una historia que te mete hasta el COVID sin que nadie lo pida y deja muchos arcos sin cerrar
Almodóvar vuelve a hablar de sí mismo pero lo hace en un ejercicio de autoficcion que ofrece un juego de espejos fantástico (el reparto está a la altura, sobre todo Aitana Sánchez Gijón) y sobre todo desemboca en una neurosis, que aunque sea al fin y al cabo una situación de ego artístico, consigue penetrar hasta la raíz.