Patrimonio Histórico

Iglesia de Sant Pere Apóstol
Situada en la Plaça Major, es la tercera de las construcciones que se levantaron en el mismo solar. Construida entre 1770 y 1783 en estilo academicista, con planta de cruz latina y capillas entre contrafuertes, desarrolla una bóveda de cañón con lunetos, transagrario i una imponente cúpula sobre la intersección del crucero. En la fachada, ordenada arquitectónicamente con pilastras de regusto neoclásico, destacan dos torres y una decoración escultórica con las figuras de San Pedro y San Pablo en hornacinas y una alegoría central de angelotes que sostienen la tiara papal. La capilla de la comunión y buena parte de la decoración interior, incluyendo diversos cuadros del pintor Vicente López, se perdieron en 1936. En el interior se conservan algunos elementos de orfebrería religiosa de los siglos XVI al XX.
Ermita de la Virgen de los Desamparados
Es una capilla de una sola nave que tiene un cuerpo adicional a la izquierda con un techo y dos ventanas con rejas. La Virgen preside la ermita y también hay lienzos pequeños obra de María Rodrigo. La ermita original fue derruida en 1937 y con la voluntad de algunos vecinos fue inaugurada el actual en 1961.
Torre de la Plaza
Magnífico ejemplar de las llamadas torres de vigía y defensa islámicas de época almohade, datada entre los siglos XII y XIII. Formaría parte del cinturón defensivo de la ciudad de Valencia, junto con las torres de Espioca, Silla, Almussafes, Muza o Trullás. Posteriormente quedó integrada dentro del palacio señorial y tuvo usos como granero o prisión. La anchura de la torre en la parte inferior es de unos once metros por lado. Tiene un total de cuatro plantas con escalera central que desarrolla un interesante sistema de bóvedas, con una altura total aproximada de 23 metros. Restaurada en 1996, cuenta con una colección museográfica permanente. Sus dimensiones y complejidad constructiva la sitúan entre las torres islámicas más grandes y mejor conservadas de la Comunitat Valenciana.
Torre Muza o de la Huerta
Construida durante el periodo almohade, hacia el siglo XII, sobre una base troncopiramidal de mortero con piedras, de poco más de 10’60 metros de lado, desarrolla tres plantas con muros de tapial que llegan a más de 15 metros. El acceso se practicaba a través de una puerta elevada, con un balcón matacán en el primer piso i ventanas aspilleras en las plantas superiores. Rematada con almenas, en sus esquinas abría nuevos balcones defensivos. En su interior, las diversas plantas fueron arrasadas y sustituidas, ya en época cristiana, por una triple arquería ojival de cronología incierta (siglos XIV o XV), y fue remodelada como torre palomar, con numerosas cavidades. Si en principio formó parte del sistema defensivo islámico, su pervivencia se asocia a la defensa del agua de las fuentes vecinas (Fuente de Muza y Fuente de la Torre) así como a una posible finalidad fiscal, dada su proximidad a una de las principales cañadas del entorno.
Subterráneos de la plaza
Bajo la Plaza Mayor se encuentran los restos del antiguo “celler” (entendido en su definición como “despensa/bodega subterránea” de la casa señorial) datable en el siglo XVI. Se desarrolla en subterráneo, paralelo a la fachada, con arcadas apuntadas de ladrillo y realzados laterales, donde quedarían depositadas las jarras y guardados los odres que conservaban el aceite y el vino de los señores, según se documenta en 1623, en la vinculación del señorío: “totes les botes dels cellers i gerres per a tenir mil arroves de oli”. Construcción aún no excavada en su totalidad, permite observar al fondo el brocal del antiguo pozo / aljibe de la plaza, cercano a la antigua carnicería (también regalía del señorío), hecho que nos demuestra que la casa palacio era, además de residencia, el centro de producción de la señoría.
Casa-Palacio de los Falcó
Conocida como palacio de los Falcó de Belaochaga, barones de Benifaió desde 1615, por el escudo heráldico de la familia que se encuentra en la esquina de la Plaza Mayor. La casa solariega, de orígenes inmemoriales y mucho mayor en extensión, se edificó alrededor de la torre ya existente, razón por la cual también recibió el nombre de “castillo”. Fue residencia señorial al tiempo que centro de producción de la señoría. En 1691 quedó afectada por grandes lluvias. Ya en 1849 la Alcaldía de Benifaió adquirió la mitad del palacio para habilitarlo como casa ayuntamiento, escuelas públicas, prisión y otras dependencias.
Escudo de los Falcó de Belaochaga
El escudo heráldico de la familia Falcó de Belaochaga se encuentra en la esquina de la Plaza Mayor de Benifaió, sobre la arista de la casa-palacio. La certificación real de linaje y armas, emitida con motivo de su ascenso nobiliario en 1615 lo describe así: “… un escudo partido en quatro quarteles: en el primer y postrer quartel, en cada uno, en campo azul, una lisonja de oro, y en ella una águila de gules rampante, y en los otros dos quarteles, en campo de plata, en cada uno un puerto javalí de sable, andante, y estas son sus armas”. Los Falcó, señores de Benifaió desde 1612, conservaron las rentas y derechos feudales hasta que en la tardía fecha de 1872 el ayuntamiento redimió los censos feudales por 300.000 reales (75.000 pesetas). Pocos años antes habían vendido la mitad del Palau al mismo Ayuntamiento. El escudo fue mutilado durante las revueltas antiseñoriales producidas a principios del siglo XIX.
Lavadero Municipal
Conocido como Lavadero de la Font de la Carrasca, se inauguró en 1925, urbanizando una antigua laguna sobre la histórica Acequia del Raval que, en dirección a la Marjal, regaba las tierras bajas de Benifaió i Almussafes. Se trata de un gran recinto ovalado i sombrío, con un corredor central cubierto a dos aguas con disposición perimetral y central de piedras de lavar inclinadas. Antiguamente disponía de una balsa aguas abajo para limpiar los animales y las ropas de personas enfermas, parturientas o difuntos. Fue el centro de socialización femenina de la población hasta bien entrado en siglo XX, cuando quedó en desuso ante la generalización de las modernas máquinas de lavar domésticas y la llegada del agua potable a las viviendas. Hoy se encuentra rehabilitado como parque, en el que se celebra en verano el tradicional “pato”.
Mercado Municipal
Proyectado hacia 1926 por el joven arquitecto Emili Artal i Fos, se inauguró el 1 de diciembre de 1929, considerado uno de los más modernos de la provincia de Valencia. Construido en estilo racionalista, bajo criterios higienistas, abre una amplia nave, con soportes metálicos y dos fachadas, mientras que las paradas se disponen en cuerpos longitudinales de menor altura, lo que permite la ventilación y la apertura de lucernarios. La monumental fachada principal, acompañada por una estilizada torre que escondía un depósito de agua, se abre un profundo arco ojival que aloja tres arcos de acceso y está rematada por un hastial de piedra escalonado y rematado por un relieve con una “alegoría de la abundancia” del escultor Vicente Beltrán Grimal, obra cumbre del denominado “art-decó” valenciano. El mercado contaba con dependencias de administración, vivienda y repeso. Cabe destacar también la decoración interior y el enrejado artístico de la entrada, que en el proyecto inicial recorría todo el edificio.
Processó del Foc en Honor a la Divina Aurora
Conocida también como la “festa dels fadrins” se celebra al atardecer de cada 20 de agosto, durante el ciclo de las fiestas patronales. Los clavarios de la Divina Aurora y diversos colectivos iluminan la procesión con cohetes sostenidos con tenazas de madera a lo largo de la conocida como “volta general”. Fiesta ritual de carácter ancestral que culmina con una espectacular entrada de la imagen a la iglesia parroquial de san Pedro, cuando se hace pasar la imagen entre un arco de fuego entre cohetes de lujo, entre el fervor y la admiración de locales i foráneos. La Processó del Foc de Benifaió ha sido reconocida como Bien Inmaterial de Relevancia Local y Fiesta de Interés Turístico Local por la Generalitat Valenciana.








