“Dame un último beso y que dure lo que dure la eternidad.

Al menos, mi amor, deja que el tiempo nos vuelva a unir.

Tú arriba y yo abajo, tú divina y yo triste, tú cobarde y yo tuyo.

Sólo recuerda las luces y sigue los recuerdos.

Empápate en deseo y vive en sabiduría.

Colorea mis cielos, hasta que pueda tocarlos.

Vuelve a cantar, como lo hacían ellos.

Que yo, cariño, miraré tu rostro en una nube.

Y quiero que procures, darle la mano a quien te salude.

Como siempre quise que fuera y nunca pude."

Sebastian Najera.

Nos quedó pendiente un beso de bienvenida, una caricia fortuita, un abrazo que libera, un café que se enfrió, una cita en espera.
Nos quedó pendiente una lista, Nueva York y Costa Rica, veinticuatro horas seguidas invernando en cama, un baño de burbujas en la bañera, una función de cine en EUA y hacer el amor en la alberca.
Nos quedó pendiente otras noches y mañanas devoradas por el reloj, una tarde de otoño, nos quedó pendiente tanto amor.

Un escritor de banqueta — Radamir (D. Palma León)