Sinopsis: Han pasado un par de años desde el caótico final de las Guerras Clon. El renegado Señor Sith Maul continúa sus maquinaciones criminales desde el planeta independiente de Janix, esperando controlar a los sindicatos locales. Pero cuando un par de Jedi sobrevivientes salen a la luz y el detective Lawson intenta detener a Maul, una intervención imperial parece inevitable: una que cambiará las vidas de todos en Janix.
⚠️Aviso de spoilers⚠️
Este artículo contiene spoilers mayores de Maul: Shadow Lord.
Esta serie es bastante curiosa desde su concepción. Considero un movimiento bastante bizarro el producir una serie dedicada a un personaje cuya historia ya está prácticamente contada por completo, a excepción de un par de saltos temporales inexplicados, pero que fácilmente podrían corregirse con una novela corta o un cómic. Esta serie tiene otro enfoque: la regla de lo genial va primero, y contar una historia importante va después. No es que sea malo, al contrario, solo es un enfoque que me llama la atención cuando aún entre en fandom se tiene la idea en general de que las obras audiovisuales contemporáneas de Star Wars carecen de una dirección clara. Shadow Lord no ayuda en esto.
Uno de los pensamientos más frecuentes que tuve cuando vi esta serie fue “qué pena que Rebels [mi serie favorita] no tiene esta calidad de animación”. Es así de impresionante. El estilo de The Clone Wars S7/Bad Batch continúa mejorándose al punto de que se mezclan modelos tridimensionales con fondos bidimensionales, y los detalles de todas las texturas, la apariencia de que todo está pincelado, la excelente mezcla de audio, la fantástica dirección de cámara y exquisito uso de la iluminación hacen de esta la mejor calidad de animación de una serie de Star Wars por lejos, y me atrevo a decir que lo pondría entre lo mejor de la animación occidental en general. Necesito ver proyectos futuros con esta altísima calidad y rica dirección artística.
Como mencioné en un inicio, esta es definitivamente una serie que se hizo para mostrar excitantes y desenfrenadas secuencias de acción, las cuales hay en prácticamente todos los capítulos. Los blásters nunca se habían sentido tan poderosos en la animación, y los duelos de sables de luz son genuinamente espectaculares. Todo es una delicia de fanservice generalmente muy cuidado. Adoro cómo, al entrar los Primer y Undécimo Hermano a la trama son frecuentemente tratados con respeto y presentan una amenaza real para todos los personajes, incluso para Maul, que previamente lo hemos visto humillar a más de un Inquisidor. Quizás es la forma de redimir un poco a estos dos, que justamente en sus primeras apariciones no hicieron mucho más que morir en combate contra Ahsoka. Pero me gusta que por una vez se represente a los Inquisidores de esta forma tan amenazante, agresiva y misteriosa. Solo los he visto así aquí, en Jedi: Fallen Order… y creo que solo en eso. Falta más material del estilo. También aprecio que las escenas de acción se hicieron un poco más liberales en el sentido del nivel de violencia que es aceptable mostrar. Cómo me gustaría ver más de esto.
La historia es quizá lo menos interesante de la serie, aunque el ciclo de investigación y conflictos de Lawson contra Maul, y de Maul contra otros criminales sí es bastante entretenido. Lo que más pesa para el resto del universo, sin embargo, es evidentemente la introducción a Devon Izara. Tengo altas expectativas para este personaje. Adoré su arco a lo largo de esta temporada, y espero que en futuros proyectos se le trate con el mismo respeto. Ya me ha pasado que me siento muy emocionado por algo introducido en una serie creada por Dave Filoni y luego la resolución de esto no es tan gratificante. Por favor, aprovéchenla bien. Me gustó mucho la mirada de la galaxia imperial desde un civil a través de Lawson, y considerando todo el enfoque que se le dio, y el cómo Rylee es básicamente un instrumento narrativo para motivar a Brander, estoy casi seguro de que sobrevivió a los eventos del último capítulo y que lo volveremos a ver en la segunda temporada. Es hasta chistoso ver a Maul en su posición de “capo”, ya que se encuentra notoriamente mucho más débil que en su ápice durante la temporada 5 de The Clone Wars. Encuentro que el uso de los mandalorianos se aprovechó bien, aunque me llama la atención que Rook Kast sea tan leal a Maul considerando los eventos que ocurrieron en Mandalore.
Sobre Maul en sí, su caracterización se siente muy fiel a The Clone Wars y Rebels. De cierta forma, hay momentos en los que él no brilla tanto, aunque a grandes rasgos me imagino que el objetivo actual del personaje es guiarlo hacia los eventos de Solo: A Star Wars Story. Me pregunto si veremos alguna conexión con Rebels con lo de Malachor y su sable de luz, y Ahsoka, con lo de que pareciera que Marrok ya ha muerto antes. No hay mucho más que decir aparte de que estaba esperando ese duelo Maul vs Vader, y es más espectacular y satisfactorio para la narrativa que su versión en Legends (sí, también pasó en Legends). Además de que Darth Vader está más imponente que nunca al derrotar o matar a todos y no decir ni una sola palabra. Maul era un Aura Lord, hasta que llegó el Aura Lord of the Sith.
Veredicto
Maul: Shadow Lord es una frenética y satisfactoria serie que está llena de acción y animada con la mejor calidad vista en una serie de Star Wars hasta la fecha. Pero no es para nada una serie esencial, ni siquiera si te interesa seguir la evolución del personaje titular, aunque se aprovecha la oportunidad para mostrar un poco más de la deprimente vida en la Era Imperial y se agradece que por una vez los protagonistas se sientan bajo un peligro real.
7/10
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(Editado por ZethGonk)
Actualizado recientemente
No es una exageración que durante la “era Disney” de esta franquicia hemos tenido el mayor número de producciones audiovisuales de su historia, algo con lo que el creador original George Lucas solo podía llegar a soñar. Hace poco decidí echarles una nueva mirada a algunas de estas producciones, pensando en que podría cambiar un poco mi opinión, para bien o para mal, luego de que la ventana de estreno haya pasado.
Leyendo un poco sobre algunos fanedits, es decir, ediciones de películas o series hechas por fans, me llamaron la atención los Spence Edit de dos series de Star Wars, Obi-Wan Kenobi y The Acolyte, versiones creadas por el usuario Spence que resumen cada serie en una película en un formato y duración más cómodas, así que me decidí a experimentarlas de esta forma.
Obi-Wan Kenobi (2022)
Quizás la serie de Star Wars más ambiciosa de todas al tener una historia que involucra directamente a la familia Skywalker y se nos muestran algunas facetas de ellos que no vimos en las películas episódicas, Kenobi sigue al Maestro titular en una misión para salvar a Leia Organa de sus captores, pero, ¿qué busca realmente la Inquisidora Tercera Hermana?
Lamento decir que esta es probablemente la serie más visualmente desagradable de la franquicia debido a sus erráticos movimientos de cámara, feo gradiente de color, iluminación tenue e inexistente en algunas tomas, entre otros detalles. Esta dirección es la que más se aleja de la visualmente viva y deliciosa dirección artística de Lucas.
Tengo que admitirlo, esta es una de las series que menos me han gustado, a pesar de tener varios elementos salvables. ¿Qué no se ha dicho ya de esta serie? Seguramente han escuchado o leído quejas sobre la escena de la persecución de Leia, personajes que sobreviven a ser empalados por un sable de luz (realmente detesto el recurso narrativo de la “muerte falsa”), cómo llaman a Obi-Wan Obi-Wan constantemente a pesar de lo que indica en Episodio IV, y más cosas más o menos obvias. Así que, por una vez, intentaré fijarme en los elementos positivos de Kenobi.
Ewan McGregor debe ser una de las mejores elecciones de actores de la franquicia, y aquí el más experimentado actor brilla como nunca, verlo como Obi es simplemente genial. La trama de Reva, aunque confusa y algo anticlimática (e incluso repetitiva y no tan buena cuando la comparamos a la genial trama de Jedi: Fallen Order), nos recuerda algunos de los temas centrales de la trilogía original: la redención, y el poder cambiar a través de elegir no continuar con una farsa en la que solo tú sufres. Incluir a Leia fue algo completamente inesperado y brillante a la vez. Adoro cómo la escriben y cómo está actuada por Vivien Lyra Blair. Fue una decisión acertada para obligar a Obi-Wan a salir de su escondite por un tiempo, y ver la evolución de estos dos personajes es de lo mejor de la serie. Casi lloro al escuchar a Ben hablarle a Leia de Anakin y Padmé y me habría encantado ver más de eso. Owen y Beru son las mejores figuras paternas para Luke en este tiempo y adoré verlos tan conmovidos por su niño, ellos son tan parte de la familia Skywalker como Anakin o Luke. Lamento que no tuvieron tantas escenas. El Camino es una inclusión bienvenida a la continuidad que nos muestra algunas semillas de rebelión en un tiempo en el que la Alianza Rebelde está bastante lejos de crearse. L0-LA es una tierna compañera de Leia, aunque me pregunto qué habrá sido de ella. Me gustó la nueva actriz de Breha, Simone Kessell, y ver a Jimmy Smits siempre es bienvenido. Es una pena que no participó de la producción de Andor. Los duelos de Vader y Obi-Wan están bien, aunque a mi parecer el reencuentro fue algo innecesario y anticlimático.
En resumen, esta es una serie que pudo ser infinitamente mejor al tener una producción más cuidadosamente planeada, aunque tal y como está puede ser una intercuela entretenida y emocionante entre las dos trilogías de películas de George Lucas.
5/10
The Acolyte (2024)
Una acólita Sith realiza una serie de asesinatos de Maestros Jedi para vengarse del tiempo en el que destruyeron su vida y así ascender a ojos de su maestro. La gemela exJedi de la asesina es arrastrada por la República y la Orden a la investigación de los asesinatos, mientras la posibilidad de que el Sith se revele va en aumento.
Cómo no tienes la mejor serie de todos los tiempos con esa sinopsis, es una duda que nunca podré responder. The Acolyte es una de estas obras que no dejó callado a nadie, y, lamentablemente para mí, debo decir que mi experiencia en el fandom de Star Wars durante la emisión de esta serie fue uno de los más bajos, más incluso que la respuesta a The Last Jedi. Dejando eso de lado, esta es una obra que me gustó muchísimo, pero no puedo negar sus varias extrañas decisiones de guion y a veces casi incomprensibles motivaciones de personajes.
Ver la serie en formato película a través del Spence Edit fue una experiencia muy entretenida, y algo que sinceramente recomiendo si buscas revisar la serie, pero crees que se extiende por demasiado tiempo, como pasó con Obi-Wan Kenobi. Me decepciona un poco que a pesar de todo el potencial de esta serie no se pueda llegar a una primera (y única) temporada sólida. Estoy seguro de que, si se hubiera continuado, habría mejorado en varios aspectos.
Lo más fascinante de Acolyte, además de lo obviamente geniales secuencias de acción, duelos de sables de luz y todo lo que tenga que ver con “El Extraño”, es el personaje de Sol. Lee Jung-jae lo da todo para entregar una de las mejores actuaciones que he visto en la saga, y el personaje es exponencialmente interesante a lo largo de la serie, mientras más se revela sobre sus emociones y su conflicto interno. ¿Qué puede hacer un Jedi cuando está tan sentimentalmente afiliado a su padawan? Sol es una figura trágica atrapado en un conflicto más grande que él, y su arco es tan desgarrador como fascinante.
Me la pasé bien revisitando The Acolyte, aunque debo admitir que sí me sentí algo decepcionado al darme cuenta de que muchas de las críticas comunes de la serie sí tienen una base real. A pesar de su cancelación y su algo frustrante producción, sigue siendo para mí una obra decente que no solo funciona como historia independiente, sino que complementa a la trilogía de precuelas al mostrar a la Orden Jedi en uno de sus momentos más oscuros.
6/10
Conclusión
Siento que normalmente soy muy crítico con el material audiovisual de la era Disney, y esa fue una de las razones por las que quería volver a experimentar estas series. Como pequeña reflexión, uno afortunadamente no está obligado a nada, así que si no le ves nada positivo a este material simplemente puedes ignorarlo y/o no verlo, y si te gusta, bueno, puedes disfrutarlo cuando quieras. En un mundo post-Andor me impresiona que no tengamos más producciones de esa calidad, cosa que creo sinceramente que se pudo lograr en estas dos series si se hubieran planificado mejor. Quizás esto es solo otra prueba más del verdadero milagro que es Andor. Debería escribir sobre esa serie algún día.
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Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana. . . .
. . . . el autor de esta reseña nunca pensó experimentar algo como este juego después de lo que fue el primero para él. . . .
Para poneros en contexto, tuve una experiencia bastante dura jugando a KOTOR 1, ya que su gameplay al principio me resultaba insoportable, hasta el punto de acabar recurriendo a usar trucos. Al final, eso sí, la historia me pareció bastante buena, pero critiqué mucho la jugabilidad. ¿Ha cambiado algo de eso para mí en este videojuego?
# ·Historia
Respuesta corta: absolutamente. Pero, hablando solo de la historia, en mi opinión ha sido mucho mejor que la del primero. No tenía expectativas muy altas y me daba bastante pereza jugar a este juego cuando terminé el anterior, pero jugarlo ha merecido totalmente la pena. Lo primero a destacar es que los personajes están mucho más desarrollados en este. Casi todos tienen alguna parte importante en la historia; incluso ese droide bola hace algo. Atton, Bao-Dur, Visas, Mandalore (Canderous) y el resto de tus compañeros tienen su propia historia personal y su propio conflicto. Eso lo agradezco bastante. Mandalore, Visas y T3-M4 son probablemente los que más me han gustado. Visas me pareció bastante interesante: una miraluka cuyo planeta fue devorado por un Lord Sith y que además es ciega. Cuando se reveló que Mandalore era Canderous, tuve que buscar en Google quién era ese tío, la verdad, porque no lo recordaba muy bien XD, aunque aun así fue una sorpresa.
Antes de entrar en lo que más me ha gustado, tengo que hablar de algo que me ha decepcionado un poco: los villanos, los Lores Sith. Y aquí hablo solo de Darth Sion y, bueno… Darth Nihilus, no de Darth Traya. De Sion no sabía prácticamente nada, solo que existía porque lo vi en Kyber Battlefront II, aunque tampoco es que saliera mucho. No tenía expectativas con él, pero comparando cómo lo presentan como un gran villano al principio en Peragus —y en el menú del juego— con su importancia real en la historia… se me ha quedado en “está bien”. Es decir, cumple su función dentro de la historia, pero esa presentación era probablemente demasiado para un Sith que tiene… ¿5 minutos de pantalla? Lo mismo pasa con ese gordo, Darth Nihilus, mejor conocido como Darth Tragón. Tenía tanta hambre que se comió hasta media portada del juego XD. Ya sabía que no salía mucho, pero esperaba ver alguna locura por su parte, aunque parece que también se comió eso. Está bien lo de que se coma un planeta, y está épico que tenga la intención de hacerlo con todo, pero da la sensación de que es otro caso de fans sobrevalorando personajes… al menos por lo que yo he visto de este Tragón. Eso sí, tiene un diseño y una temática brutales, y en su momento me parecía bastante aterrador.
Aun así, Kreia me ha salvado completamente la parte de los villanos. Me alegro de haber perdido puntos de influencia con esa bruja, sabía que algo no iba bien con ella. Resulta que una ancianita ha sido capaz de manipular a tu personaje para encontrar a los Jedi restantes y así poder matarlos. Me parece un villano muy particular, y es que no es otro Lord Sith más al que derrotas y fin del juego. No: es algo distinto. Odia la Fuerza y quiere usar a tu personaje para acabar con ella. Eso es brutal. No me esperaba un villano así aquí. Además, creo que “Traya” viene de “beTRAYAl” (traición), ¿no? He tenido que apalear a una anciana con un palo para conseguir completar el juego.
Y bueno… me encanta Meetra Surik, anteriormente conocida como la Exiliada, y mejor conocida por el nombre que le puse yo: CAPULLA PÁLIDA. Sinceramente, a este personaje no le veía mucho al principio. La veía solo como un personaje que tienes que controlar: un Jedi que tiene que aprender habilidades mientras sigue la historia, descubre más de su pasado, mata villanos, los vence y ya está. Sin embargo, hacia el final —más o menos a mitad de la historia— he visto que no era cualquiera, que era bastante buena, de hecho. Estamos hablando de una líder de guerra que ha cuestionado los valores de los Jedi y que ha sido sentenciada al exilio por otras cuestiones, no solo por ello. Y este es el momento en el que se descubre que el personaje no es solo un Jedi más; es decir, que le pasa algo con la Fuerza. Es como que la siente de cero, nada de Fuerza, y ella tiene la capacidad de “matar” la Fuerza de alguna forma. Además, va influyendo en aquellos con los que se relaciona, y eso está bastante interesante porque no es algo muy común. No esperaba que tu protagonista, el personaje que tú controlas, Meetra Surik, fuera justamente el personaje con la capacidad de cumplir lo que la villana quiere. Se me ha hecho muy interesante y muy original dentro de Star Wars.
Se me ha hecho mucho más interesante que la historia de Revan. La de este último está bastante bien, pero no la he visto al nivel de Meetra. Realmente me ha gustado mucho este personaje y ojalá poder verla más y mejor en alguna historia futura. Yo sé que sale en la novela de Revan y sé que a lo mejor no es tan buena, pero bueno, intento mantener unas expectativas un poco más bajas para cuando lea esa novela. Aunque espero que honren al personaje, porque si no voy a hacer que Darth Tragón se coma al autor que la haya cagado. Hablando en serio, ojalá sí sea decente al menos y no decepcionarme, porque me ha parecido un personajazo.
# ·Gameplay
Ahora, quien haya leído la reseña del primer KOTOR sabrá que lo puse a parir bastante y que, de hecho, animé a cualquiera a usar trucos, cambiar el juego o lo que sea con tal de pasárselo bien con ese gameplay. Pues tengo que revelar una gran verdad… he disfrutado mucho la experiencia de este y no he usado cheats (aunque sí que he jugado la historia en modo fácil porque me interesa más lo que es la historia en sí, pero al menos no he usado trucos).
La verdad es que no hay mucho que comentar objetivamente, ya que el gameplay es prácticamente el mismo, pero yo he visto bastantes mejoras. Por ejemplo, aquí tienes que usar a casi todos los personajes para al menos una cosa. En el primer videojuego había un droide que solo usabas para abrir una puerta en todo el juego y ya te podías olvidar de él, pero aquí se aprovechan mucho más los personajes y eso lo agradezco muchísimo. Se nota bien que aquí le han dado una gran importancia a la historia, porque ha habido momentos en los que te cortan el gameplay sin más y ves una escena tipo película. Hay algunas en las que no puedes interactuar porque falta tu personaje o, de hecho, hay otras en las que, aunque no sea tu personaje, puedes elegir los diálogos. Es que de verdad hay veces en las que tienes que ir a un planeta o a una parte concreta y no tienes que hacer nada: la historia te lleva por sí sola y en la siguiente escena ya estás en ese sitio. No te hace caminar nada. No sé si eso lo ha hecho el lord Sith Darth Tragón orque no tenía ganas de andar, pero me gusta la tensión que ha aportado y la fluidez que le ha dado a las escenas, en vez de cortártelo todo sin más.
Con esta experiencia, que ha sido mucho más completa que la primera —ya que aquí, como he dicho, no he usado trucos—, he podido darle más importancia a los accesorios que lleva el personaje y a las peleas, que tienes que pensarlas más. Aunque no sean tan frenéticas como las de otros juegos, he visto que tienes que usar una combinación adecuada de habilidades para pelear, y tienes que descubrirlo. Y hablando de habilidades, la de la tormenta de rayos está jodidamente rota, hasta el punto de que he llegado a sentir pena de tanto abusar de ella. Por eso hay veces que he usado la espada láser y he dejado un poco los rayos para que sea más emocionante. Pero es que este tipo de habilidades que luego los Jedi en el futuro no quieren permitirse… hoy en día ya no son como los de antes. Los de antes tenían que ir a pie 50 kilómetros para ir al colegio todos los días, pelearse con tres osos en el camino y matar a un leviatán al día.
Por otra parte, una cosa que he disfrutado muchísimo son los planetas. Creo que esto también lo comenté para el primer videojuego, pero si no lo hice, pues también aplica para el otro, porque el ambiente está muy bien hecho en todos los planetas sin excepción. Todos tienen su propio sentimiento: Korriban es más de soledad, Dantooine más de tranquilidad, Onderon con mucha acción, y Nar Shaddaa también con mucha acción, pero por parte de capullines como Vogga —al que le bailé y el muy bobo va y se duerme— y Goto. También la música que acompaña a cada uno de los planetas es perfecta.
Ahora quiero destacar algunos momentos que me han parecido divertidos y épicos: cuando va y un jugador de Roblox (el “cabeza ratón”) me dice la contraseña de una puerta en Nar Shaddaa; cuando hablé con una persona y le dije “Encantada de conocerte, soy Capulla”; el momento en el que veo la tumba de todos los Sith, que ha sido muy épico, excepto la de Freedon Nadd (que he visto su momia y es como un saco de arena sin extremidades, cosa de Exar Kun); cuando fuimos un montón de mandalorianos y yo a acosar a un asesino Sith; y lo que me ha parecido quizá lo más épico de todo: la forma en la que he vencido a Darth Traya.
Os explico: Darth Traya es una ancianita, ¿lo sabéis, no? Pues tenéis que pensar un poco y decir: “oye, esta ancianita lo que va a hacer es de todo menos correr”. Así que lo que hice para vencerla fue tirarle rayos como si no hubiera un mañana, y cuando se me acababa la Fuerza o veía que me estaba haciendo mucho daño, me iba corriendo, y ella no me iba a alcanzar nunca. Lo mejor es que el videojuego detecta como que ya no estás en combate y empieza a recargarse la Fuerza mucho más rápido, y ahí te da tiempo para poder curarte y luego volver a tirarle rayos. Eso vale tanto para su primera fase como para la segunda, en la que controla los sables con la Fuerza. Así que sí, mi batalla final ha sido ir corriendo en círculos y luego darle calambrazos a una señora mayor.
Sé acerca de lo que pasó en 2004 de que querían adelantar el videojuego y todo eso, he jugado con el mod de restauración, por si las dudas. Lo malo es que me he perdido de la trama de HK-47 porque no sabía que había una hasta que ya estaba en la nave de Nihilus, por lo que ya no me daba tiempo a juntar sus partes.
# •Análisis/reflexiones He visto que la historia de Kotor 2 ha sido un poco al estilo “Los últimos Jedi” y a las precuelas en cuanto a lo que se refiere de los Jedi. Esta historia ha querido claramente mostrar que los Jedi no son perfectos —como cualquier ser humano mortal— y que eso les ha llevado a tomar decisiones que son muy cuestionables. Las acciones de los Jedi en la guerra han sido criticadas como una violación del código Jedi, ya que los Jedi son pacifistas e ir a la guerra sería sacrificar su código, lo cual ha hecho que muchos los tachen de hipócritas.
Sin embargo, desde mi perspectiva, no veo que realmente se sacrifique su código de ese modo. Es así porque ser pacifista no implica que uno deba evitar en todos los casos la violencia como medio de resolver ciertos problemas. Es necesario evitar la violencia a toda costa, pero cuando alguien más decide irrumpir en la paz de los demás y justo se da el caso de que tú eres capaz de hacerle frente para mantener la paz que antes hacía, no es malo por sí mismo intervenir.
En cambio, lo malo sería usarlo como excusa para cometer barbaridades que sí que irían en contra de tu código. Por ello es que no veo que los Jedi estén realmente faltando a su código interviniendo en la guerra, sino todo lo contrario, lo honran ya que son los Guardianes de la Paz de la galaxia. Si hay un problema muy grande que atenta contra la paz de la galaxia, lo adecuado es precisamente recuperar esa paz para defenderla aún más fuerte. Esto está muy bien ilustrado con personajes como Superman y Optimus Prime.
Otra crítica que se le hace a los Jedi –aunque más al Consejo Jedi, realmente– es cómo los maestros se callan cierta información a sus estudiantes. Ya se ha visto eso con la decisión de los maestros del Consejo para exiliar a Meetra Surik de la Orden Jedi, que estaban ocultando tal vez el mayor motivo por el que habían tomado esa acción. Esta sí está más justificada y se ve en muchos diálogos de diversos ciudadanos del videojuego, como con el otro caso.
Es tanto así que han estado dispuestos a quitar la conexión de Meetra a la Fuerza, lo cual es algo que personalmente se me ha hecho muy impactante narrativamente, pero evitado por Kreia. Las decisiones que pueden llegar a tomar, y no solo los Jedi, pueden resultar cuestionables porque hay ciertos Jedi que están dispuestos a que alguien siga pasándolo mal con la excusa de que no es su misión del momento, o que puede pasar algo malo (aunque no necesariamente).
Kreia no es precisamente una Jedi, pero lamentablemente ha habido Jedi que estarían de acuerdo con ella en lo mencionado. Así pude ver por ejemplo en Nar Shaddaa, que cada vez que yo, como Meetra, ayudaba a alguien y ella me lo reprochaba. Hasta en un momento le dí créditos a un mendigo y me llevé una bronca de ella porque luego un ladrón le ha visto con esos créditos y le ha matado para cogerlos. Ciertamente, hay que recortar tiempo para ese tipo de cosas en los momentos en los que se esté en una situación más peligrosa aún a contrarreloj (es un videojuego y puedes dedicarle el tiempo que quieras, pero lo digo desde la perspectiva de los personajes), sólo que hay ciertas benevolencias pequeñas que Kreia reprochaba.
Puede sonar raro, pero hay una crítica a los Sith por parte de Kreia, que usan su título como título y no son Sith por querer serlo. Así pues, ella advierte de que los verdaderos Sith, los que siguen plenamente la creencia Sith, volverán a alzarse en una guerra futura que será aún más devastadora que las anteriores y que hay que prepararse para el caos.
# ·Conclusión
Knights of the Old Republic 2 es un videojuego que se me ha hecho sorprendentemente muy cómodo, agradable, entretenido y emocionante. He llegado a disfrutar del gameplay como nunca creí que iba a hacer, pero parece que ha habido selección natural para mí en videojuegos.
La historia la considero mejor que la primera, aunque la de Kotor 1 sí que era más redonda y autoconcluía. Quizá sea porque para esta tenía menos expectativas, pero es que realmente me ha gustado más Meetra Surik que Revan y lo que estaba en juego no era simplemente el gobierno de la galaxia en este caso, sino que esta siga viva.
Recomendaría este videojuego y el anterior a los que quieran material bueno de la Antigua República, aún siendo el gameplay lo que es, que la otra vez animé a alterarlo para que se te haga lo más disfrutable, pero si eres capaz de soportarlo, aceptarlo, entenderlo y adaptarte, creedme que es una experiencia única.
La serie X-Wing es posiblemente mi favorita de toda la saga, por eso no podía abandonarla. Hoy reseña de “X-Wing: Starfighters of Adumar” (1999) de Aaron Allston, novena entrega de la serie. La historia transcurre de forma paralela a los acontecimientos de Planeta de Penumbra, alrededor del año 13 DBY.
Resumen (con spoilers)
Tras comprender que su relación no tenía futuro, Wedge Antilles y Qwi Xux deciden separarse. Ambos reconocen que lo que los unió fue más una necesidad emocional que un proyecto de vida compartido. Además, Qwi jamás volverá a ser la misma después del borrado de memoria al que fue sometida. Con el corazón aún resentido, Wedge opta por tomarse unas vacaciones para aclarar su mente. Sin embargo, sus planes se ven interrumpidos cuando el general Airen Cracken lo convoca y le asigna una misión confidencial en el distante planeta Adumar.
Adumar es un mundo que permaneció aislado del resto de la galaxia durante siglos, hasta que fue redescubierto por accidente por un navío explorador. Su economía se sostiene principalmente en la agricultura, pero su verdadera riqueza radica en su poderosa industria armamentística. Para la Nueva República, lograr que Adumar se una a su causa resulta crucial: necesitan asegurar un suministro masivo de torpedos de protones para continuar la lucha contra el Remanente Imperial.
La cultura adumari venera el honor y la destreza de los pilotos de cazas estelares por encima de todo. Consciente de ello, la Nueva República decide enviar como embajador diplomático nada menos que a Wedge Antilles. Lo acompañan Tycho Celchu, Wes Janson y Derek Hobbie Klivian, veteranos del Escuadrón Rojo. El grupo viaja a bordo del crucero Allegiance, bajo el mando del capitán Salaban. Durante el trayecto conocen a la reportera Hallis Saper, quien documentará la misión con la ayuda de su droide 3PO, “Whitecap”, instalado sobre su hombro y adaptado como unidad de registro audiovisual.
A su llegada, los pilotos son recibidos entre aplausos y vítores. Pronto advierten las marcadas diferencias culturales que separan a Adumar del resto de la galaxia. Los adumari hablan una variante particular del básico y emplean tecnologías propias: cazas estelares Blade-32, espadas explosivas para duelos rituales y pantallas planas en lugar de hologramas.
El diplomático Tomer Darpen actúa como enlace de la Nueva República en el planeta y ha sido el encargado de negociar con el “Perador” Pekaelic ke Teldan, gobernante de la nación de Cartann. Adumar no posee un gobierno unificado; está dividido en múltiples estados soberanos, aunque Cartann es el más poderoso e influyente. Para facilitar la adaptación de los visitantes, Darpen asigna como guía a Cheriss ke Hanadi, campeona en el manejo de espadas explosivas.
El Perador organiza una fastuosa celebración en honor a los pilotos visitantes. En la ceremonia Wedge Antilles se encuentra cara a cara con su contraparte imperial: Turr Phennir, considerado el mejor piloto del Imperio tras la deserción y desaparición de Soontir Fel.
Pronto queda claro que Cartann no pretende comprometerse a la ligera. El gobierno desea abrir Adumar al comercio galáctico, pero solo con el aliado más conveniente: la Nueva República o el Imperio. Para ello han convocado a los mejores ases de ambos bandos, permitiendo que compitan por prestigio ante la opinión pública.
Durante la misma recepción, Wedge descubre algo aún más desconcertante: Iella Wessiri se encuentra en el planeta como agente encubierta de la Nueva República y lleva meses allí. La revelación contradice la información inicial entregada por Airen Cracken, quien había asegurado que el redescubrimiento de Adumar era reciente. Ella evita cualquier cercanía; los años de separación aún pesan demasiado.
Buscando avances diplomáticos, Darpen propone aceptar los desafíos aéreos de los pilotos locales, combatiendo en los cazas Blade-32 bajo las reglas tradicionales adumari. Sin embargo, Wedge comprende el verdadero costo: en Adumar, el honor se mide en duelos a muerte. Negarse significaría parecer débil; aceptar implicaría matar por espectáculo político.
Decide entonces alterar las reglas del juego. Propone simulaciones de combate con proyectiles de pintura, una alternativa que preserve el honor sin derramar sangre. Al principio, la idea es recibida con escepticismo, pero poco a poco comienza a sembrar dudas entre los adumari. El Escuadrón 181, liderado por Phennir, no comparte tales escrúpulos. Aceptan todos los desafíos mortales y derrotan sin piedad a sus oponentes, acumulando gloria y aumentando la presión sobre Wedge. Cada victoria imperial fortalece la percepción de que el Imperio encarna mejor la tradición guerrera de Adumar.
Una noche, lejos del bullicio diplomático, Wedge entra en un bar y se encuentra con el almirante Teren Rogriss. No es un enemigo cualquiera: tiempo atrás, Rogriss colaboró en secreto con la flota de Han Solo para derrotar al señor de la guerra Zsinj. Wedge sabe que está ante un hombre de honor atrapado en una estructura que no siempre respeta la palabra dada.
Rogriss no admite su preocupación pero Wedge la intuye: si Adumar elige a la Nueva República, es probable que el Imperio no cumpla su promesa de retirarse pacíficamente y opte por la fuerza. Wedge le hace una oferta segura para él y su familia, a cambio de ayuda estratégica para inclinar la balanza. Rogriss no responde. Pero tampoco rechaza la propuesta.
Días después, el Perador Pekaelic ke Teldan anuncia la formación de un gobierno mundial para Adumar. La proclamación pretende presentarse como un consenso histórico, pero Wedge Antilles percibe de inmediato las grietas en el discurso: los representantes de las demás naciones protestan abiertamente. Nunca existió tal acuerdo. Pekaelic propone que tanto los pilotos de la Nueva República como los del Imperio respalden su iniciativa eliminando a los insurgentes de las otras naciones para forzar la unificación del planeta. Turr Phennir acepta sin vacilar. Wedge se niega.
En un intento desesperado por salvar la misión diplomática, Tomer Darpen se reúne en secreto con el Perador. El resultado es una traición calculada: Pekaelic decreta el exilio de Wedge y sus hombres, pero bajo una condición mortal. Podrán marcharse si logran llegar con vida al crucero Allegiance. Acto seguido, ordena a la población que, en nombre del honor, los cacen y los maten.
Perseguidos por las calles, los pilotos apenas consiguen escapar del palacio del gobernador. La ciudad entera se convierte en una trampa. Acorralados, recurren ocultarse bajo identidades femeninas adumari para evadir a sus cazadores. El disfraz les permite infiltrarse en la base aérea y alcanzar sus cazas, pero al intentar abandonar la atmósfera son interceptados por una treintena de naves. Superados en número, se ven obligados a regresar a tierra.
Sin más opciones, Wedge busca a Iella Wessiri, quien ahora se encuentra junto a Cheriss ke Hanadi y la reportera Hallis Saper. Es entonces cuando Hallis revela una grabación secreta de su droide: en ella se escucha lo que Darpen realmente le dijo al Perador. Según sus palabras, Wedge deseaba una “muerte honorable”, ya que el código de la Nueva República le impedía matar abiertamente para consolidar la unificación.
Wedge confirma sus sospechas: Darpen nunca buscó una negociación justa. Su verdadero objetivo era provocar la creación de un gobierno mundial a cualquier precio. Planeaba que Pekaelic se proclamara líder supremo, aplastara a las demás naciones y unificara Adumar mediante la fuerza. Miles morirían, pero el resultado sería un planeta cohesionado que, finalmente, se uniría a la Nueva República. Para Darpen, aquello representaría el mayor logro diplomático de su vida.
Perseguidos y declarados enemigos de Cartann, Wedge Antilles y sus compañeros logran huir hacia la capital de la Confederación Yedagon, una de las pocas naciones que aún resiste la expansión de Cartann. Allí nace la Unión Adumari, una alianza de estados decididos a impedir que el Perador Pekaelic ke Teldan unifique el planeta mediante la fuerza. Wedge es elegido como líder militar de las naciones rebeldes. Aunque sus fuerzas están en clara desventaja numérica, introduce una idea revolucionaria para la cultura adumari: hay más honor en sobrevivir para proteger a otros que en morir —o matar— por prestigio personal. Es un cambio de paradigma que comienza a hacer sentido en pilotos y soldados.
La batalla se desata con una trampa dirigida por Wes Janson. Naves rebeldes vuelan a baja altitud para evitar los radares enemigos, mientras un segundo grupo se posiciona en retaguardia. Cuando los cazas de Cartann pasan por encima, confiados, son sorprendidos por una lluvia de misiles que los golpea desde atrás. La trampa rompe la formación inicial del enemigo.
Wedge y sus pilotos combaten en cazas Blade-32, adaptándose a la tecnología local en pleno fragor de la lucha. El equilibrio cambia drásticamente cuando Cheriss ke Hanadi logra recuperar los X-Wing almacenados en el hangar personal de Pekaelic.
Poco después descubren un túnel secreto que conduce directamente a los aposentos del Perador. Cheriss encabeza un contingente rebelde a través de ese pasadizo. En el cielo, ya con sus X-Wing de vuelta, el Escuadrón Rojo se enfrenta al Escuadrón 181. El duelo es feroz. Tres de los cuatro cazas imperiales son destruidos, inclinando definitivamente la balanza aérea.
En tierra, el Perador es capturado. Ante la evidencia de la derrota y la amenaza inminente del Imperio, abdica en favor de su hijo, quien opta por poner fin al conflicto uniendo Cartann a la Unión Adumari. Sabe que la represalia imperial será inmediata. Sin embargo, el almirante Rogriss aparece en una lanzadera imperial y revela a Wedge que ha desactivado las comunicaciones del Destructor Imperial en órbita. Esa acción les concede más de tres días para organizar una defensa conjunta entre Adumar y la Nueva República.
Cuando la flota imperial regresa para tomar el planeta por la fuerza, se encuentra con algo inesperado: una armada combinada adumari-republicana preparada para resistir. Parte del éxito se debe a las transmisiones falsificadas por Hallis Saper, en las que se ve a Pekaelic declarando una supuesta guerra civil y solicitando ayuda imperial. Convencidos de que acudirán como “pacificadores”, los imperiales se internan en el sistema… solo para caer en una emboscada cuidadosamente preparada.
En el enfrentamiento final, Wedge derrota a Turr Phennir, forzando la retirada de las naves restantes. Con la victoria asegurada, Tomer Darpen es enviado a la Nueva República para enfrentar juicio, ignorando que existe una grabación que prueba su conspiración. Su ambición diplomática queda al descubierto. Y en medio de los restos de la guerra, mientras Adumar inicia una nueva etapa como aliado libre y no conquistado, Wedge e Iella Wessiri deciden darse una segunda oportunidad.
Opinión personal
Estoy profundamente feliz con esta lectura; creo que no hubo un solo capítulo en el que no tuviera una sonrisa en el rostro. A diferencia de los ocho libros anteriores, esta novela se permite ser casi independiente de los grandes acontecimientos galácticos, y esa libertad narrativa le otorga al autor un espacio creativo que Aaron Allston aprovecha de manera brillante.
La construcción de mundo es sencillamente magnífica. La historia se desarrolla casi por completo en Adumar, y en ningún momento se echan de menos otros escenarios galácticos. Al contrario, el planeta posee una identidad cultural tan marcada que despierta una genuina curiosidad por conocerlo más. La obsesión adumari por el honor —especialmente en lo relativo a sus pilotos y los combates aéreos a muerte— le da al relato una base temática muy sólida. Resulta especialmente gratificante ver cómo Wedge Antilles, Tycho Celchu, Wes Janson y Derek Hobbie Klivian exhiben su talento ante la población, no solo demostrando superioridad técnica, sino también desafiando las propias reglas culturales del planeta.
En el centro de la novela está la transformación de una sociedad que mide el prestigio en función de la derrota —e incluso la muerte— del oponente. Wedge encarna con enorme coherencia los valores fundacionales de la Alianza Rebelde, principios que con el paso del tiempo parecen diluirse en la burocracia y el pragmatismo de la Nueva República, representados aquí en el diplomático Tomer Darpen. Me parece especialmente poderoso que, cuando todo a su alrededor parece desmoronarse —incluida su relación con Iella Wessiri—, Wedge sea capaz de tomar decisiones difíciles, incluso arriesgar su carrera y aceptar su expulsión de la Armada, con tal de mantenerse fiel a sus convicciones.
También disfruté el regreso del nombre Escuadrón Rojo por motivos diplomáticos; aunque confieso que eché de menos a los demás miembros de los Pícaros y los Espectros. Sin embargo, esa ausencia no pesa en la historia. Al contrario, la novela demuestra que el minimalismo puede ser una virtud narrativa. Con apenas cuatro pilotos de la Nueva República, Allston construye una trama sólida, entretenida y cargada de comedia, sin sacrificar profundidad temática.
El personaje de Cheriss fue, posiblemente, la gran sorpresa del libro. Una guerrera experta en espadas explosivas que, durante toda su vida, se vio imposibilitada de pilotar un caza debido a los mareos que le provocaba el vuelo. Su sentido del honor se construyó en el combate terrestre, adaptándose a las limitaciones que la sociedad —y su propio cuerpo— le imponían. Sin embargo, cuando su mundo se derrumba y siente que su vida ha perdido propósito, descubre que la Nueva República posee un tratamiento para combatir esos mareos. Ese hallazgo no solo le abre la posibilidad de volar, sino de reinventarse. Su arco transmite la lección de que a veces construimos nuestra identidad en función de encajar en el lugar que nos tocó, pero cuando ese lugar desaparece o nos abandona, entendemos que siempre existieron otras alternativas, incluso aquellas que siempre estuvieron ahí.
El desarrollo de la relación entre Wedge Antilles e Iella Wessiri es otro de los grandes aciertos. La reconciliación no se siente forzada ni apresurada; al contrario, fluye con naturalidad y además sirve para dar cierre coherente a la etapa anterior con Qwi Xux. Es un desarrollo emocional que acompaña la evolución ética del propio Wedge.
Si tuviera que señalar un punto débil, sería el tratamiento de Turr Phennir y del Escuadrón 181. Considerando el estatus legendario que tienen dentro del Imperio, me hubiera gustado una exploración más profunda de sus motivaciones y dinámicas internas, más allá de lo que ya se ha visto en otros formatos como los cómics. Su presencia es efectiva, pero podría haber tenido mayor peso dramático.
En cuanto al ritmo, la novela es ágil y muy equilibrada entre diálogos y descripciones. A diferencia de otros libros de Aaron Allston, aquí se reduce el número de protagonistas, y esa decisión fortalece la narrativa: permite un mejor manejo de las situaciones y facilita que el lector conecte más profundamente con los personajes y sus conflictos.
Los combates aéreos, como es tradición en la saga X-Wing, son espectaculares. Quizá la escala sea menor que en entregas anteriores, pero eso no les resta intensidad ni creatividad táctica. Además, probablemente sea uno de los libros más cómicos del Universo Expandido, lo que le da una identidad muy propia dentro de la serie. En definitiva, es una lectura tremendamente disfrutable. No recomendaría saltárselo.
Mi nota es 6,25 de 7.
(Editado por Vogga The Hutt)
Star Wars Rogue Squadron:
Bueno, vuelvo a leer Leyens después de dos meses y mí primera impresión es esto... Dios...
A ver, no es un mal libro, es bueno, entretenido, y sigue una dinámica que hizo que me atrapara, y básicamente se repite en todo el libro, preparación para una batalla→batalla→consecuencias→preparación para una batalla. Es simple, hasta que Stackpole te ve la cara de pelotudazo que tenés y te dice "Jaja, te voy a dar una masterclass de ingeniería espacial en una batalla porque puedo y porque es mí libro". Se hizo pesado en varios momentos, pero nada del otro mundo, si pude soportar a Zahn describiendo idioteces, obviamente iba a poder con Stackpole.
Los personajes son buenos y entrañables, cada uno con una personalidad diferente pero que se complementan, haciendo que la palabra "Escuadrón" realmente tenga un significado en este grupo. Me gustaría también mencionar el sentido de justicia, que es diferente en cada personaje, y eso agrega un valor intrínseco a cada uno. Los antagonistas son interesantes, no se me ocurre otra palabra, no son nivel Thrawn, pero, cumplen su función de presionar a nuestros héroes.
El sentido del deber es algo a lo que recurre Stackpole en su obra. Los rebeldes luchan por la libertad de todos, aunque eso signifique morir de la peor manera posible. Todos aceptan dar su vida voluntariamente, algo que será muy, pero muy importante al final del libro.
Creo que no me olvido de comentar nada más, es un libro de acción bueno, aunque a veces el postgrado en ingeniería de Stackpole moleste, es entretenido de leer, y lo recomiendo.
¡Hasta luego, y que la Fuerza te acompañe!
Nunca es tarde para continuar leyendo algo malo. Hoy reseña de Planet of Twilight (1997) de Barbara Hambly, última novela de la trilogía de Callista.
Resumen (con spoilers)
Ocho meses después de los acontecimientos de Darksaber, la Jefe de Estado Leia Organa recibe una invitación de Seti Ashgad, líder del Partido Racionalista del planeta Nam Chorios. En apariencia, su solicitud busca la intervención de la Nueva República para modernizar un mundo que permanece en condiciones primitivas.
Siete siglos atrás, Nam Chorios fue colonizado por la dinastía Grissmath de Meridian, que lo convirtió en un planeta prisión destinado a sus enemigos. Para garantizar que nadie sobreviviera, introdujeron a los drochs, insectos portadores de la letal plaga conocida como la Semilla de la Muerte. Sin embargo, contra todo pronóstico, los prisioneros no solo resistieron, sino que lograron erigir una civilización propia. Aislados del resto de la galaxia, instalaron poderosas estaciones defensivas en la superficie que impedían el acceso de naves de gran tamaño, asegurando así su reclusión voluntaria.
Con la instauración del Imperio Galáctico, el emperador Palpatine convirtió el planeta en destino de prisioneros políticos, entre ellos el padre de Seti Ashgad, condenados a no abandonar jamás aquel mundo. Con el tiempo, la sociedad de Nam Chorios se fragmentó en tres grupos definidos: los Veteranos, descendientes de los primeros confinados por los Grissmath; los Recién Llegados, civiles y exiliados —entre ellos los seguidores de Ashgad— cuyas naves eran derribadas por las defensas planetarias; y los Oyentes Theran, una facción de los Veteranos sensibles a la Fuerza, encargados de custodiar las estaciones que mantenían al planeta aislado.
Antes de concretar su encuentro con Ashgad, Leia recibe una advertencia de la Jedi desaparecida Callista, quien le ruega que cancele la reunión y rechace cualquier propuesta del líder racionalista. Pero para entonces, la misión secreta de la Jefe de Estado ya estaba en marcha.
La reunión tiene lugar a bordo del Borealis, la nave insignia de Leia, mientras se encuentra orbitando Brachnis Chorios, la luna más distante del sistema. Seti Ashgad asiste acompañado de su asistente Dzym y de dos guardaespaldas humanoides de origen sindroide. Su objetivo es claro: abrir Nam Chorios al comercio galáctico y poner fin al aislamiento impuesto por los Oyentes Theran. Aunque Leia comprende y simpatiza con su postura, se ve imposibilitada de intervenir. El planeta no forma parte de la Nueva República y, además, la mayoría de su población —los llamados Veteranos— ha elegido voluntariamente ese modo de vida. La reunión concluye con un Ashgad visiblemente resignado.
Antes de que Ashgad abandone la nave, Leia se dirige a los hangares para reunirse con Luke Skywalker, quien continúa la búsqueda de Callista. Luke sabe que la advertencia enviada por su antiguo amor procede de Nam Chorios y, convencido de que allí encontrará respuestas, despega en solitario a bordo de un B-Wing con rumbo al planeta.
Poco después, ocurre la tragedia: todos los oficiales a bordo de las naves de la Nueva República sucumben repentinamente a la plaga conocida como la Semilla de la Muerte. Todos perecen… excepto Leia. Aprovechando su estado de inconsciencia, Seti Ashgad reaparece, la secuestra y la traslada a Nam Chorios.
Incapaces de detener a Ashgad y a Dzym, R2-D2 y C-3PO intentan escapar antes de que las naves de la Nueva República salten al hiperespacio sin un destino programado. Con la ayuda del oficial Marcopio, que agoniza a causa de la plaga, logran huir y alcanzan la base republicana de Durren. Marcopio muere antes de llegar. Allí descubren que el planeta se encuentra sumido en una guerra civil. Sin embargo, antes de poder solicitar ayuda, ambos son capturados por un contrabandista llamado Bortrek.
Pese a su pericia al mando, el B-wing de Luke es alcanzado por las estaciones de defensa orbitales y derribado en pleno descenso. La nave se precipita contra el árido paisaje cristalino de Nam Chorios, un mundo desolado y abrasado por el sol, infestado de drochs parásitos que, bajo la luz diurna, permanecen inofensivos.
Apenas sobrevive al impacto, Luke es atacado por un grupo de theran. Logra imponerse utilizando la Fuerza, pero descubre algo inquietante: en Nam Chorios su conexión es más intensa, casi salvaje. La energía del planeta amplifica sus habilidades hasta el punto de provocar fenómenos devastadores, incluso tormentas violentas. Más tarde se cruza con Arvid, un colono Recién Llegado, quien le proporciona nuevas pistas sobre el paradero de Callista.
Mientras tanto, Leia despierta en la fortaleza de Ashgad. Pronto comprende que no se trata de una conspiración menor. Junto a Dzym se encuentran el hutt sensible a la Fuerza Beldorion el Espléndido y el programador Liegeus Vorn, un hombre de carácter afable que, aunque colabora con el régimen, es en realidad otro prisionero atrapado por el miedo. Vorn intenta aliviar la estancia de Leia, pero no se atreve a enfrentarse a Dzym ni sabe cómo escapar.
Con paciencia, Leia reconstruye la magnitud del plan de Ashgad: una red de alianzas cuidadosamente tejida con intereses convergentes. La propagación de la plaga de la Semilla de la Muerte por el sector Meridiano no es accidental, sino una estrategia para desestabilizar la región. Tras la maniobra se encuentra el moff Getelles, del vecino sector Antemeridiano, quien pretende anexionarlo en medio del caos.
Ashgad también cuenta con el respaldo de Corporación Loronar, interesada en obtener derechos mineros sobre Nam Chorios. A cambio, ha suministrado cazas aguja automatizados, mejorables con cristales chorianos, destinados a aplastar a los theran y consolidar el nuevo orden.
El secuestro de Leia, lejos de ser un acto impulsivo, forma parte de una jugada mayor: paralizar a la Nueva República, sembrar incertidumbre en su liderazgo y ganar tiempo para que el plan de Ashgad alcance su punto de no retorno. El Consejo de la Nueva República se niega a actuar, pero Han Solo y Lando Calrissian investigan lo sucedido.
Luke continúa siguiendo el rastro de Callista hasta confirmar que, en efecto, estuvo en Nam Chorios. En su búsqueda se cruza con Taselda, una anciana Jedi perteneciente a la antigua Orden que ha logrado sobrevivir consumiendo drochs. Sin embargo, las duras condiciones del planeta han erosionado su cordura. Taselda afirma haber entrenado a Callista durante su estancia y pronto revela sus verdaderas intenciones: intenta manipular a Luke para que cumpla su anhelo de venganza contra Beldorion el Espléndido, el hutt que la hirió en el pasado y le arrebató su sable de luz. Luke percibe la oscuridad en sus palabras y, negándose a convertirse en instrumento de rencor, decide abandonarla.
Mientras tanto, Leia descubre la verdad detrás de la plaga: los diminutos drochs son los portadores de la Semilla de la Muerte, y Dzym posee la capacidad de controlarlos. Comprende entonces que tanto Ashgad como Beldorion no son más que piezas bajo su influencia. El plan es devastador: liberar la plaga a escala galáctica.
Decidida a impedirlo, Leia logra escapar de la fortaleza tras desactivar el ordenador central que coordina a los sindroides. Huye hacia los desfiladeros de Nam Chorios y, en su intento por ocultarse, encuentra una de las estaciones artilleras que protegen el planeta. Allí, entre los mecanismos de defensa y el silencio pétreo del lugar, se reencuentra con Callista.
La conversación entre ambas es reveladora. Callista confiesa que en el pasado fue manipulada por Taselda. Más tarde cayó en manos de Beldorion, quien finalmente la entregó a Dzym. No fue utilizada en los planes del conspirador porque aún no ha recuperado su conexión con la Fuerza.
Con pesar, Callista le pide a Leia que transmita un mensaje a Luke: deben seguir caminos separados. Reconoce que su obsesión por recuperar sus poderes la hizo vulnerable a la manipulación y teme que ese deseo, si no lo controla, termine conduciéndola hacia el lado oscuro.
Mientras tanto, R2-D2 y C-3PO logran engañar al capitán Bortrek y lo convencen de dejarlos en el planeta Nam Drovis. Allí conocen a un periodista llamado Yarbolk, quien, tras escuchar su historia, decide ayudarlos. Gracias a su intervención, consiguen transporte hacia Cibloc XII, un mundo donde la plaga de la Semilla de la Muerte está causando estragos entre la población.
Sin embargo, nada sale como esperan. Al llegar, ambos son capturados por la supuestamente fallecida Almirante Daala, quien ahora lidera la Compañía de Colonizadores Independientes. Esta organización se había establecido pacíficamente en Pedducis Chorios, pero la creciente inestabilidad provocada por las maniobras del moff Getelles ha cambiado el panorama. Daala, harta de que un oficial imperial esté colaborando con Corporación Loronar para su propio beneficio, decide intervenir directamente en el conflicto.
Paralelamente, Han Solo y Lando Calrissian han estado siguiendo el rastro de Leia mientras coordinan a la flota de la Nueva República. Conscientes de que la escuadra del almirante Larm —subordinado de Getelles— se dirige hacia Nam Chorios, preparan sus fuerzas y ponen rumbo al sistema, anticipando un enfrentamiento inevitable.
En su búsqueda de Callista, Luke descubre que Leia está retenida en Nam Chorios, prisionera en la fortaleza de Seti Ashgad. Sin perder tiempo, pone rumbo hacia el complejo decidido a rescatarla.
Al aproximarse, es interceptado por varios drochs que se abalanzan sobre él para drenar su energía vital. Las criaturas, invisibles bajo la luz del día, se vuelven letales en la penumbra. Luke responde desatando la Fuerza con una intensidad inusual. La energía del planeta amplifica su poder y el enfrentamiento provoca una auténtica “tormenta en la Fuerza”, una perturbación tan violenta que puede sentirse a kilómetros de distancia. Leia y Callista, ocultas en la estación artillera, perciben de inmediato aquella sacudida en el tejido mismo de la energía viva.
Dentro de la fortaleza, Luke encuentra a Liegeus Vorn siendo torturado por Dzym, castigado por haber facilitado la huida de Leia. Sin dudarlo, interviene, derrota a los guardias y libera al programador. Ambos escapan a bordo del aerodeslizador personal de Seti, dejando atrás el complejo en medio del caos.
Mientras tanto, Dzym, Seti Ashgad y Beldorion el Espléndido ultiman los preparativos para abandonar el planeta. Antes de partir, ejecutan un último movimiento estratégico: manipulan a los colonos para que marchen hacia la estación artillera. La maniobra desencadena un violento enfrentamiento entre los Theran y los Recién Llegados, elevando el conflicto interno a un punto de ruptura y sumiendo a Nam Chorios en una guerra abierta.
Liegeus Vorn revela a Luke la verdad sobre Dzym: no es un simple sirviente, sino un droch evolucionado que alcanzó la conciencia. Su despertar fue consecuencia directa de la grotesca gula de Beldorion el Espléndido, quien deseaba que sus presas poseyeran cierto grado de lucidez al momento de ser devoradas. De ese experimento macabro nació una mente fría y ambiciosa.
Dzym ansía extender la plaga más allá de Nam Chorios y someter a la galaxia entera. Ashgad y Beldorion no son más que instrumentos bajo su influencia: a cambio de obediencia, Dzym les concede vitalidad y longevidad mediante la transferencia de energía vital que extrae de otros seres. Para consumar su plan, necesita una nave cargada de drochs que logre atravesar las estaciones de defensa del planeta, ahora envueltas en combate.
La flota del almirante Larm arriba al sistema con la intención de evacuar a Seti Ashgad, pero lo encuentra al borde de la muerte: Dzym ya está drenando su vida. Casi al mismo tiempo, las fuerzas de Han Solo y Lando Calrissian irrumpen para interceptarlos. Sin embargo, se ven superadas por los cazas Aguja suministrados por Corporación Loronar, naves pequeñas casi invisibles, funcionales gracias a los cristales chorianos.
En medio del caos, Leia comprende que para frenar el plan debe enfrentarse primero a Beldorion. Tiene un duelo con sable de luz contra la imponente masa del hutt corrupto, pero finalmente logra derrotarlo al partirlo en dos. Mientras tanto, Luke persigue la lanzadera de Dzym a bordo de un saltacabezas y abre fuego contra ella. Pero la estación de defensa del planeta lo alcanza, dañando gravemente su nave y precipitándolo en caída libre. En ese instante crítico, Luke escucha algo inesperado: las voces de los cristales Tsils de Nam Chorios.
Descubre entonces la verdad: los cristales no son simples formaciones minerales, sino transmisores conscientes y amplificadores de la Fuerza. Son la fuente de las extraordinarias capacidades curativas de los theran y del profundo misticismo que impregna su cultura. Conectados entre sí como una red viva, los cristales responden al llamado de Luke y lo ayudan a enfrentarse a Dzym, cuya existencia está íntimamente ligada a esa misma energía que ahora se vuelve en su contra.
Canalizando la Fuerza a través de los cristales Tsils, Luke logra interferir en los sistemas de los cazas Aguja impulsados por cristales y los obliga a volverse contra la nave de Ashgad. En ese instante comprende la verdad completa. Los cristales siempre supieron que los drochs eran el origen de la plaga y, actuando a través de los Theran, habían mantenido deliberadamente el aislamiento de Nam Chorios para impedir que la Semilla de la Muerte se propagara por la galaxia. Dzym, atrapado en el fuego cruzado de las propias naves que pretendía utilizar para escapar, encuentra así su final.
En el frente espacial, la flota de invasión del moff Getelles es contenida por una fuerza especial de la Nueva República organizada por Han Solo y Lando Calrissian. Cuando la batalla parece inclinarse hacia el caos, llega un refuerzo inesperado: la Almirante Daala, cuya intervención termina de frustrar las ambiciones imperiales.
La victoria trae también reencuentros largamente postergados. Daala se reúne con Liegeus Vorn, antiguo amante al que no veía desde hacía años. Luke, por su parte, vuelve a encontrarse con Callista, y sin decir ninguna palabra, ambos se despiden entendiendo que deben tomar caminos separados.
Opinión personal
Terminar una trilogía debería ser un disfrute y no un tormento, pero sabía a lo que iba. El problema principal que tiene este libro y también “Hijos de los Jedi” (ambos de la misma autora) es simplemente un problema de escritura densa que no aporta ni conduce a ninguna parte.
No bromeo cuando digo que un personaje puede estar ⅔ de libro en el mismo estado de inactividad o la misma descripción del planeta una y otra vez. Personalmente, no me gusta cuando la trama se centra en un solo planeta, pero hay ejemplos que me cierran la boca como “Tatooine Ghost” de Troy Denning o “Punto de Equilibrio” de Kathy Tyers. Sin embargo, en “Planeta de Penumbra” las cosas simplemente no avanzan.
Leia Organa pasa todo el libro encerrada en una fortaleza, Luke buscando a Callista, R2-D2 y C-3PO buscando ayuda. Ese sería el resumen más adecuado. Es una lectura muy aburrida, pero no sé si tanto como Hijos de los Jedi. La autora claramente pudo haber comprimido la historia.
La trama consta de tres villanos: Seti Ashgad, Dzym y Beldorion. Dzym es el más interesante de los tres, con una historia de trasfondo que habría funcionado para una novela de terror, pero que con una trama tan burda solo sirvió para decepcionarme aún más. Y tal vez lo que decepcione más es que no enterraran lo suficiente la historia y la resucitaran para Fate of the Jedi.
Los puntos que sí me gustaron fue la aventura cómica de R2-D2 y C-3PO (que solo fue una excusa para traer de regreso a alguien) y el personaje nuevo que es Liegeus, muy entrañable y que me habría gustado verlo más adelante. La historia sobre Nam Chorios y la Semilla de la Muerte también estaba a mi parecer bien construida, generaba interés sobre el pasado del planeta y también sobre Seti Ashgad, pero esas ganas como mencioné se iban degradando a medida que veía que se reiteraba con la misma descripción densa. Al final sólo resultó ser un Tatooine más pobre con cristales sensibles a la Fuerza.
Por último, debo mencionar que la aparición de Callista me provoca un conflicto porque no aparece hasta el último tercio, solo para excusarse de que no puede estar con Luke y ni siquiera se hablan, solo se miran a la distancia. Un final poco convencional que admito que me gustó, pero que habría sido mejor no ponerlo porque hace ver a Luke como un dependiente emocional muy trastornado, y a Mara Jade como una arribista.
Y aún con todas las críticas, este libro es mejor que Hijos de los Jedi… o tal vez solo ya venía con las expectativas bajas. Por eso mi nota es un 2.5 de 7.
(Editado por Vogga The Hutt)
Hace tiempo que no leía una novela tan decepcionante, quizás por eso tardé más de dos meses en terminarla. Hoy reseña de Star Wars: Hijos de los Jedi (1995) de Barbara Hambly.
Resumen (con spoilers)
Ocho años después de la Batalla de Endor y dos años tras la resurrección del Emperador, la Princesa Leia, su familia y otros delegados de la Nueva República viajan a Ithor para participar en La Reunión, una ceremonia en la que las ciudades flotantes de los ithorianos se congregan en un mismo punto del planeta.
Durante la visita diplomática, un misterioso agresor intenta atacar a Han Solo, pero Luke Skywalker logra detenerlo. Para sorpresa de Han, el atacante resulta ser el contrabandista Drub McKumb, a quien no veía desde antes de la Batalla de Hoth. McKumb ha perdido completamente la cordura, aunque sus verdaderas intenciones eran advertir a Han sobre una amenaza inminente. Entre sus palabras incoherentes, los protagonistas consiguen extraer referencias a los “Hijos de los Jedi” y a un mundo donde se ocultaban: Belsavis.
Intrigado, Luke consulta a dos nuevos estudiantes de su Academia Jedi, Cray Mingla y Nichos Marr. Ambos recuerdan vagamente que sus familias pertenecían a un antiguo linaje Jedi y que por ello heredaron cierta afinidad con la Fuerza. Cray y Nichos mantenían una relación amorosa, pero él fue víctima del síndrome de Quannot. En un intento desesperado por salvarlo, Cray estudió la tecnología de los ssi-ruuk y logró transferir todos los recuerdos de Nichos a una réplica droide idéntica al original. Aunque Luke duda de que la verdadera conciencia de Nichos habite en ese cuerpo mecánico, decide leer su mente para obtener más información sobre Belsavis.
Gracias a la información obtenida de Nichos, Luke descubre unas coordenadas que apuntan hacia la Nebulosa Flor de Luna. Decidido a investigarlas, se embarca junto a Cray, Nichos y C-3PO. Paralelamente, Leia, Han, Chewbacca y R2-D2 viajan a Belsavis para averiguar más sobre el Pozo de Plett, el lugar donde supuestamente los Jedi ocultaron a sus hijos.
En la Nebulosa Flor de Luna, la nave de Luke es atacada por lo que parece ser una base oculta dentro de un asteroide. Pronto descubren que no es un simple asteroide, sino el Ojo de Palpatine, un acorazado automatizado y una de las primeras superarmas del Imperio. Tras el ataque, se ven obligados a realizar un aterrizaje de emergencia en Pzob, un mundo primitivo habitado por gamorreanos. Allí conocen a Triv Pothman, un soldado imperial abandonado en el planeta poco después del Alzamiento del Imperio, quien decide unirse a ellos por voluntad propia.
Antes de que puedan abandonar Pzob, el grupo queda atrapado en un conflicto entre dos tribus gamorreanas rivales, los Klagg y los Gakfedd. En pleno enfrentamiento, el Ojo de Palpatine desciende sobre el planeta y captura a todos. Luke, su equipo e incluso los gamorreanos son sometidos a un proceso de adoctrinamiento mental por parte de la superarma, que intenta hacerles creer que son soldados imperiales. Como resultado, los gamorreanos llegan incluso a adquirir la capacidad de hablar básico.
Luke descubre que el acorazado fue reactivado tras haber sido detenido décadas atrás por los Jedi Callista y Geith. El verdadero propósito de la nave era eliminar a los Hijos de los Jedi ocultos en Belsavis. Mientras viajan en su interior, la inteligencia artificial que controla el acorazado —conocida como la Voluntad— continúa capturando seres de diversas especies en toda la galaxia (talz, jawas, affytechans, kitonaks, moradores de las arenas, trípodes y gamorreanos) para utilizarlos como tropas. Luke debe hallar la manera de desactivar a la Voluntad y liberar a todos los prisioneros. En el proceso conoce a Callista, cuyo espíritu quedó atrapado en los sistemas del Ojo de Palpatine tras el fracaso de su misión, y entre ellos surge un lazo afectivo inesperado.
Mientras tanto, Han Solo y Leia investigan el destino de los Hijos de los Jedi en la ciudad de Plawal, también llamada Pozo de Plett. Allí descubren una red subterránea de túneles y una conspiración encabezada por Roganda Ismaren, antigua Mano del Emperador, quien planea colocar a su hijo Irek como nuevo gobernante. Dotado de un convertidor electrónico implantado en su cerebro, Irek es capaz de manipular droides y sistemas informáticos mediante la Fuerza.
El plan de Roganda consiste en usar estas habilidades para que Irek tome el control del Ojo de Palpatine, con el fin de ganarse el favor de los influyentes señores de los sectores Juvex y Senex, empleando la superarma para inclinar la balanza de la guerra civil. Leia es capturada al intentar descubrir sus planes, pero pronto se revela que Irek no puede controlar el acorazado y que este está a punto de bombardear Belsavis.
La habilidad de Irek para manipular sistemas tenía una limitación: los diagramas internos debían permanecer intactos. Sin embargo, cuando el Ojo de Palpatine comenzó a recolectar criaturas de tantos mundos —incluidos los jawas—, estos empezaron a desarmar partes de la nave desde dentro. Esto alteró los diagramas de flujo de energía, frustrando las capacidades de Irek y precipitando el caos dentro del acorazado.
Leia aprovecha el caos en los diagramas del Ojo para liberarse y advertir a las Casas Gobernantes que Roganda e Irek los han traicionado y están huyendo. Han Solo y Chewbacca llegan para asistirla, pero Roganda y su hijo ya han logrado escapar del planeta.
El plan de los conspiradores termina por derrumbarse cuando Luke, Cray, Nichos y Callista consiguen destruir el Ojo de Palpatine, evacuando a las especies capturadas en los dos transportes que aún permanecían a bordo. Durante el intento final por desactivar la superarma, Cray toma una decisión conmovedora: ofrece su propio cuerpo a Callista para que pueda vivir una nueva vida junto a Luke, aceptando al fin que Nichos Marr había muerto realmente y que su intento por recrearlo fue solo una ilusión impulsada por el dolor. Tanto Nichos como Cray pierden la vida en este sacrificio.
El espíritu de Callista, atrapado durante décadas en los sistemas del Ojo, toma posesión del cuerpo de Cray y escapa en una cápsula de emergencia. Sin embargo, el traspaso tiene un costo: Callista pierde su conexión con la Fuerza. Aun así, ahora puede iniciar una vida libre junto a Luke Skywalker. Las especies capturadas por el Ojo son devueltas a sus mundos de origen.
Opinión personal
Hijos de los Jedi es, posiblemente, la peor novela del Universo Expandido que he leído hasta ahora. La historia es densa, repetitiva y presenta un problema de ritmo extremadamente serio. La autora dedica páginas enteras a describir una y otra vez situaciones que ya ha explicado, repitiendo escenas hasta el cansancio y provocando que la narración avance con una lentitud desesperante. Las motivaciones y razonamientos de los personajes permanecen estáticos, y no existe un desarrollo significativo en ninguno de ellos.
La novela comienza como si el lector entrara a mitad de una película. Los personajes nuevos —Cray y Nichos— son presentados como si ya los conociéramos, con un contexto pobre de que son descendientes de los Jedi. Se mencionan elementos como los “Hijos de los Jedi" o el planeta Belsavis sin explicar su origen ni cómo Luke llega a conocerlos; todo se revela de forma fragmentada.
Uno de los mayores problemas es la poca actuación de Luke Skywalker, quien pasa dos tercios de la novela herido, incapacitado y sin poder intervenir en la trama. Es en este contexto que surge Callista, la conciencia atrapada en el Ojo de Palpatine, con quien la historia intenta construir un romance. Sin embargo, este vínculo emocional se siente forzado y poco convincente: no queda claro cómo Luke desarrolla sentimientos hacia una conciencia atrapada en una máquina. Pasan solo unos días y Luke ya le dice “te amo”, es como esos romances adolescentes.
La subtrama de Cray y Nichos, centrada en la transferencia de conciencia mediante tecnología Ssi-ruuk, podría haber sido uno de los aspectos más interesantes del libro porque es lo contrario a Callista, quien sí logra transferir su espíritu al Ojo de Palpatine y luego ocupar el cuerpo de Cray, quien se lo ofrece voluntariamente. Sin embargo, el modo en que la Fuerza permite esta transferencia —incluyendo la transformación física del cuerpo hasta que Callista recupera su antigua apariencia— resulta extraño y confuso, una idea poco desarrollada que queda sin explicación suficiente.
La trama de Han y Leia en Belsavis tampoco aporta dinamismo. Aunque allí se revela la existencia de una antigua ciudad Jedi construida por un maestro desaparecido, la novela no profundiza en su origen, ni en la historia de los Hijos de los Jedi, ni en la identidad de los maestros involucrados. Han y Leia pasan gran parte del tiempo recorriendo cuevas, instalaciones y zonas abandonadas, pero la narración se mantiene lenta.
Lo mismo ocurre con los villanos principales, Roganda y su hijo Irek, cuya introducción tardía y motivaciones genéricas los vuelven poco memorables. No queda claro qué hicieron desde la muerte del Emperador hasta el momento de la trama, más allá de esperar a que Irek creciera para manipular el Ojo de Palpatine. Irek demuestra tener cierto dominio de la Fuerza, pero apenas genera tensión: intenta manipular a Leia en un momento aislado, pero no hay un enfrentamiento significativo ni un plan real que amenace a los protagonistas. Cuando su intento de reunir a las casas reales fracasa, simplemente escapan y esa fue toda su participación.
Lo más interesante del libro termina siendo el propio Ojo de Palpatine, una superarma automatizada que viaja por la galaxia reclutando soldados para un ataque sobre Belsavis. En lugar de encontrar tropas imperiales, captura especies como jawas, tusken y gamorreanos, les borra la memoria y los hace creer que son soldados de asalto, algo que Luke se ve obligado a intentar revertir. Sin embargo, esta trama tampoco conduce a nada, ya que el Ojo de Palpatine es destruido antes de usarse, repitiendo nuevamente el recurso gastado de las superarmas imperiales.
En definitiva, es una novela simple y vacía, donde ningún personaje llega a brillar. Ni Han y Leia, ni Luke —quien resulta especialmente desaprovechado— logran sostener el ritmo de la historia. Incluso los personajes secundarios, como Callista, Cray y Nichos, carecen de un desarrollo convincente. Todo parece moverse únicamente por la inercia del peligro inmediato, sin consecuencias reales ni evolución narrativa. El romance entre Luke y Callista, por su parte, carece de sentido y no aporta peso emocional alguno. El resultado final es una lectura frustrante, por eso mi nota es un 1.8 de 7.
(Editado por Vogga The Hutt)
Saludos oscuros a todos. Hace mucho tiempo que no tenía el gusto de leer algo tan entretenido y que sea de Star Wars. Hoy reseña de Darksaber (1995) de Kevin J. Anderson.
Resumen (con spoilers)
Tiempo después de los acontecimientos narrados en Hijos de los Jedi, Luke Skywalker y Han Solo viajan a Tatooine tras oír un rumor relacionado con los Hutt: los gangsters de aspecto baboso han reanudado actividades en el abandonado Palacio de Jabba. Para investigar sin levantar sospechas, ambos se hacen pasar por moradores del desierto y se integran en una tribu nómada que cruza las arenas. Aunque finalmente son descubiertos por los tusken, logran llegar al palacio por muy poco.
Allí descubren, gracias a un extraño ser cuyo cerebro fue trasplantado a un frasco con patas mecánicas mediante las técnicas de los monjes B’omarr, que los Hutt han robado los archivos secretos de Jabba. El hallazgo resulta alarmante, ya que el antiguo señor del crimen ocultaba información de enorme valor, incluso sobre el emperador Palpatine.
Mientras tanto, en el cinturón de asteroides de Hoth, se revela que Durga el Hutt dirige una operación minera destinada a reunir recursos para la construcción de una nueva superarma. Para ello ha reclutado a Sulamar, un general imperial, y a Bevel Lemelisk, uno de los diseñadores originales de la Estrella de la Muerte. Sin embargo, Durga necesita con urgencia los planos de dicha estación, que se encuentran en Coruscant.
Luke regresa a Yavin IV, donde ha establecido una Academia Jedi con decenas de aprendices. Aun así, su ánimo se ve dividido por su relación con Callista Ming, quien todavía no logra recuperar su conexión con la Fuerza. Con la esperanza de animarla, Luke la invita a descansar en un asteroide turístico conocido como la Cantera de Agua Primordial, propiedad de la Corporación Mulako. Sin embargo, Callista es incapaz de disfrutar el viaje: se siente inferior a Luke sin sus habilidades y teme que, si algún día tienen hijos, estos carezcan de sensibilidad a la Fuerza.
Convencida de que necesita enfrentarse a su pasado, Callista persuade a Luke para viajar a Dagobah, el lugar donde él se entrenó con Yoda. Allí son atacados por criaturas voladoras y Callista recupera brevemente sus poderes, aunque vinculados al Lado Oscuro. Temiendo sucumbir a su influencia, decide volver a bloquear su conexión con la Fuerza, y ambos regresan finalmente a Yavin IV.
Durga el Hutt organiza una misión diplomática en Coruscant con el objetivo de presentar una falsa propuesta de alianza entre los Hutt y la Nueva República. La jefa de Estado, Leia Organa, junto a Han Solo, lo recibe en el antiguo Palacio Imperial. Sin embargo, Durga llega acompañado de casi un centenar de criaturas conocidas como taurills, supuestas mascotas controladas por una mente colmena. Al fingir ser seres no inteligentes, los taurills se dispersan por el recinto y algunos logran infiltrarse en la bóveda de datos del antiguo Imperio, de donde roban los planos de la Estrella de la Muerte sin levantar sospechas.
Con los planos en su poder, Durga regresa al cinturón de asteroides de Hoth y se los entrega a Bevel Lemelisk. El ingeniero los modifica para conservar únicamente el componente letal del arma, a la que bautiza Darksaber por su semejanza con la empuñadura de un sable de luz. La construcción comienza de inmediato, asistida por los taurills.
Tiempo después, C-3PO y R2-D2 alertan a Leia del robo de los archivos de la bóveda imperial. Como respuesta, Leia organiza una visita inesperada a Nal Hutta para presionar a Durga y descubrir sus verdaderas intenciones. El almirante Ackbar y el general Wedge Antilles salen del hiperespacio para escoltarla. A su llegada, los Hutt los reciben con evidente desgano y aseguran que Durga se encuentra fuera del planeta, una excusa que permite a Wedge y Qwi Xux viajar a Nar Shaddaa, al igual que R2-D2 y Chewbacca. Ambos equipos descubren que Durga está adquiriendo componentes clave y que mantiene una explotación minera activa en Hoth.
Mientras tanto, en Nal Hutta, Durga se reúne con Leia y prolonga deliberadamente las negociaciones, pues nunca tuvo intención real de sellar la alianza. Ante la insistencia de Leia, accede a ofrecerle una muestra de buena voluntad y le permite consultar a una criatura babosa con una extraordinaria capacidad para percibir los acontecimientos de la galaxia. Gracias a esta revelación, Leia descubre que la almirante Daala sigue con vida y ha logrado reunificar al Imperio.
Tras su derrota en las Fauces, la almirante Daala regresa a los mundos del Núcleo con la intención de colaborar en la restauración del Imperio. Pronto descubre, sin embargo, que los distintos señores de la guerra imperiales se hallan atrapados en una destructiva guerra civil. Aprovechando esta situación, los engaña y logra reunirlos en la instalación Tsoss, situada en un asteroide. Daala les concede tres horas para alcanzar un acuerdo y elegir un nuevo líder, pero al comprobar que solo se enfrentan entre sí, activa una trampa de gas nervioso que los aniquila. El único aliado en quien había confiado previamente es Gilad Pellaeon; ambos se colocan máscaras de gas y sobreviven al ataque, asumiendo así el control efectivo del Imperio.
Mientras tanto, Luke y Callista continúan su viaje hacia Hoth, donde se topan con un grupo de refugiados varados. La situación se torna fatal cuando son atacados por una manada de wampas, liderada por el mismo ejemplar al que Luke había mutilado años atrás, durante la época en que la Alianza Rebelde mantenía su base en el planeta. Los refugiados mueren en el ataque y, aunque Luke y Callista logran huir, descubren que su nave ha quedado gravemente dañada. Consiguen despegar con la energía justa, pero terminan varados en el cinturón de asteroides que rodea Hoth. Finalmente son rescatados por Han Solo y Leia Organa, quienes regresan de su exitosa misión en Nal Hutta, y todos vuelven a Yavin IV.
En paralelo, el general Crix Madine llega al sistema Hoth junto a su escuadrón con el objetivo de localizar el Sable Oscuro, que según los informes se está construyendo en la región. Aunque Madine logra transmitir su ubicación a la flota de la Nueva República, es capturado y asesinado por Durga el Hutt. No obstante, su victoria resulta efímera: la flota republicana detecta el Sable Oscuro y se lanza en su persecución. Al intentar huir, la superarma trata de disparar su superláser, pero el arma falla y la estructura es destruida al colisionar con dos grandes asteroides. Durga muere, pero Bevel Lemelisk es capturado por las fuerzas al mando de Wedge Antilles, quien sabe que Lemelisk será ejecutado.
Por su parte, Daala consigue unificar los restos del Imperio y, con la ayuda de Pellaeon, planea una serie de ataques contra objetivos estratégicos de la Nueva República, entre ellos la Academia Jedi de Yavin IV. También ordena un ataque contra Khomm, después de que los aprendices Jedi Kyp Durron y Dorsk 81 sean descubiertos infiltrándose en una cumbre imperial y logren escapar hacia ese planeta. Ambos consiguen advertir a la República y a la Academia del inminente asalto. Durante la batalla en Yavin IV, y utilizando el poder combinado de los estudiantes Jedi, Dorsk 81 logra expulsar físicamente a Pellaeon y a su flota del sistema, sacrificando su propia vida en el proceso.
Cuando el superdestructor estelar de la almirante Daala, El Martillo de la Noche, llega al sistema, su comandante advierte que las naves de Pellaeon han desaparecido, aunque queda claro que estuvieron allí poco antes. Alarmada, decide permanecer en órbita y ordena un bombardeo sobre Yavin IV. La flota del almirante Ackbar acude en defensa del planeta, pero también entra en escena la flota imperial al mando de Cronus, que intenta apoyar a Daala. Sin embargo, su nave insignia es destruida cuando una corbeta de la Nueva República se estrella deliberadamente contra ella.
Aún atormentada por la imposibilidad de llevar una vida normal junto a Luke, Callista Ming toma un bombardero TIE derribado en la superficie de Yavin IV y se infiltra en el superdestructor estelar. Desde el hangar, reprograma los bombarderos para que ataquen la popa de la nave, causando daños devastadores y provocando que el coloso quede atrapado por la gravedad del planeta. Ante la situación, Daala ordena la retirada, aunque finge permanecer en el puente como si estuviera dispuesta a perecer junto a su nave. Solo cuando su tripulación evacua el puente, se dirige en secreto a una cápsula de escape.
Callista la intercepta y, recurriendo al Lado Oscuro, logra detenerla momentáneamente. No obstante, Daala demuestra ser más astuta: activa el rayo aturdidor de su arma y consigue huir. Desde la superficie, Luke percibe el instante en que Callista recurre al Lado Oscuro, y su esperanza se apaga cuando el superdestructor es finalmente destruido por la atracción gravitatoria de Yavin.
Tras su nueva derrota, Daala es rescatada por la nave de Pellaeon, a quien designa como nuevo líder de las fuerzas imperiales. Más tarde, en su despacho de la Academia Jedi, Luke recibe un mensaje de Callista: sigue con vida, pero ha decidido alejarse de él temporalmente para intentar recuperar sus poderes por su cuenta.
Opinión personal
Como adelanté en la introducción, Darksaber fue una grata sorpresa. Venía de una experiencia poco satisfactoria con Hijos de los Jedi, una novela que me tomó mucho tiempo terminar debido a su falta de ritmo y de identidad. Darksaber, en cambio, ofrece justo lo contrario: se preocupa por entregar entretenimiento puro, combinando momentos divertidos, acción, drama y, sobre todo, una sensación muy auténtica de Star Wars.
La narración es ágil y los diálogos resultan amenos, al punto de transmitir la impresión de estar descubriendo elementos nuevos dentro del universo. Si bien la construcción de mundo no es especialmente profunda —Kevin J. Anderson recurre con frecuencia al fan service—, este recurso está bien utilizado que provoca sonrisas. Las visitas al abandonado Palacio de Jabba, a los pantanos de Dagobah o a la Base Eco en Hoth pueden parecer elecciones evidentes, pero funcionan precisamente porque exploran lugares cuyo destino no sabía que quería conocer.
Uno de los mayores aciertos de la novela es la perspectiva imperial, centrada en Daala y Pellaeon mientras intentan reorganizar los restos del Imperio. Daala no es un personaje diseñado para resultar simpático; su historia está marcada por el fracaso y la impulsividad. Sin embargo, son precisamente esas decisiones erráticas las que permiten que Pellaeon asuma el control, y ese contraste es lo que más me gustó de esta dinámica. Además, el peso que recae sobre ambos personajes se desarrolla posteriormente en el Universo Expandido, haciendo que el regreso de Daala no se sienta forzado ni arbitrario.
La relación entre Luke Skywalker y Callista Ming es otro aspecto que Darksaber consigue mejorar notablemente. Aunque el romance se introduce en la novela anterior, es aquí donde surge un interés genuino por Callista, especialmente al verla enfrentarse a las consecuencias de haber perdido su conexión con la Fuerza. Al mismo tiempo, Luke se presenta en una relación más natural y creíble, alejada de lo ocurrido con personajes como Gaeriel Captison o incluso Mara Jade. Este contraste, sin duda, abre la puerta a una discusión muy interesante.
En cuanto a los Hutt, esta es probablemente la parte más débil o fuera de tono de la novela. La idea de construir otra superarma para someter planetas y forzarlos a pagar tributos resulta poco inspirada, y Durga el Hutt termina sintiéndose como una versión reciclada de Jabba, aunque con mayor peligrosidad y recursos. Si bien representa una amenaza real, no resulta especialmente interesante de leer, en parte porque sus actitudes excesivamente cómicas dificultan tomarlo en serio como antagonista.
Lo que sí destaca de forma notable es la subtrama de Bevel Lemelisk, el ingeniero de la Estrella de la Muerte. A través de inquietantes flashbacks, vemos al emperador Palpatine asesinándolo en reiteradas ocasiones y clonándolo para obligarlo a seguir sirviendo al Imperio. Esta perspectiva también permite explorar los orígenes de Ackbar como esclavo de Tarkin y cómo fue absorbiendo conocimientos estratégicos hasta convertirse en uno de los grandes tácticos militares de la galaxia. Asimismo, los pasajes dedicados a la construcción de la Estrella de la Muerte en Despayre resultan especialmente interesantes, más aún considerando que este escenario sería retomado años después en una novela homónima.
En conclusión, Darksaber es una lectura recomendable para cualquier fan de Star Wars que busque una aventura entretenida y ligera. No es una obra maestra, pero precisamente en su sencillez reside gran parte de su encanto. Mi calificación final es de 5,5 sobre 7.
(Editado por Vogga The Hutt)
Star Wars Bloodline:
Claudia Gray sorprende con un nuevo libro, ahora sobre por qué vemos a una Leia siendo general de la Resistencia y no siendo una senadora.
La escritura de este libro es FASCINANTE, Claudia Gray te atrapa desde el minuto uno en la conspiración política de una Nueva República cada vez más decadente, que ya ni sabe cómo mantener hasta a los planetas más cercanos a la Élite. La prosa usada por Claudia te hace sentir a los personajes, empatizar con ellos, o tal vez odiarlos, pero ahí está el sentir a los personajes, vivirlos.
El argumento es interesante, Leia se zambulle en una misión que cree que será la última antes de desaparecer del ojo público, pero un aliado inesperado tiene que acompañarla.
Los personajes (hombres) se volvieron todos MIS Y SOLO MIS NOVIOS (OK, BABOSA?), son los mejores que vi desde Temmin en Aftermath.🥹
Los personajes (mujeres) son unas genias, una más que la otra. Leia es una genia, me encanta, la mejor mujer de toda la saga.
En conclusión, es un libro hermoso, buenísimo, increíble y que divierte DEMASIADO, siendo mí segundo libro favorito en toda la saga (The Last Command teme). Si querés un libro divertido y de conspiración política, leelo, Claudia no decepciona.
Para nosotros, tú eres Alderaan.
-Dannan Kelvan a Leia Organa
Sinopsis: Leia Organa, la Princesa de Alderaan, lanza una operación secreta para terminar la construcción de la Base Eco, la nueva sede de la Alianza Rebelde, pero las cosas se complican cuando son repentinamente atacados por fuerzas imperiales, se ven envueltos en una conspiración de espías que no pueden identificar, y conocen a una tripulación sobreviviente de Alderaan que no sabían que Leia seguía con vida. Pero resulta que los alderaanianos son piratas involucrados en un tráfico de esclavos, y nadie puede dejar una vida criminal tan fácilmente…
Asumo que esta no es de las más conocidas de Legends, en parte tal vez por haber sido publicada en los últimos meses de vida continua de esa línea temporal, pero hace tiempo que quería leer algo mínimamente decente sobre Leia, donde se explore al personaje con respeto, se ahonde en su psique, y su rol en la guerra. Y en eso, esta obra triunfa.
No estoy familiarizado con otros trabajos de Martha Wells, la autora, pero creo que hace un esfuerzo por conocer uno de los personajes fundamentales de la franquicia que lamentablemente he pensado más veces de las que me gustaría no se le ha respetado lo suficiente. Wells dedica una buena parte de su prosa para explorar el rol de Leia en la Alianza, el hecho de que es básicamente una imagen pública de la rebelión, y aunque no tenga un cargo formal al menos en este tiempo, en la jerarquía de los rebeldes está prácticamente por encima de todos excepto de Mon Mothma. Un curioso contraste con su padre, Darth Vader, cuya autoridad está por sobre cualquier imperial excepto la del Emperador. Dicho sea de paso, me habría encantado saber más de los pensamientos de Leia sobre Vader… pero tal vez este no era el mejor momento. También pensé varias veces a lo largo de la historia el cómo me encantaría que se mostrara algún indicio de su sensibilidad a la Fuerza, aunque chistosamente, se demuestra varias veces el cómo Leia no es alguien que necesita de la Fuerza para saber cómo responder a conflictos o saber cuando algo anda mal. La otra parte que más brilla de Leia aquí, aparte de su rol como líder rebelde, es su papel como Princesa de Alderaan. Leia es la cara de un mundo destruido, pero que vive a través de su gente, de los sobrevivientes. Hay cosas en este sentido que me habría gustado que se desarrollaran mejor, y algún guiño al resto del UE no habría estado mal, pero temáticamente funciona bien, y me gusta mucho que se da un tiempo para entender los sentimientos de Leia después de perderlo todo, cosa que no se da en la trilogía original a pesar de que ve a su planeta y su familia morir en su cara, y evidentemente se sentirá culpable de lo que pasó por toda su vida.
Así, este es un libro que brilla mucho más por sus personajes más que por la trama, que mala no es, pero sí se puede sentir algo genérica, predecible, y sin tanta tensión o peso real, ya que sabemos que a los Héroes de Yavin no les puede pasar nada de gran consecuencia en este tiempo. Luego de Leia, Han Solo es prácticamente el deuteragonista, al que acompañamos casi todo el tiempo en el que la acción no se enfoca en la Princesa. Otro de los puntos más positivos de la novela es la relación de Han con Leia, que se va cultivando de forma natural, y a pesar de algunos encuentros a gritos entre ambos, se nota que aunque se tienen confianza y cariño, que hay una tensión eléctrica extraña en el aire, sirviendo como un puente perfecto para El Imperio Contraataca. Han es su versión arquetípica, pero, además, como junto con todos los otros personajes, la autora nos revela sus pensamientos y preocupaciones a cada momento. No es algo malo, pero es un vicio de la escritora que me llama la atención, ya que no creo que lo haya visto en otras obras: realmente te hace saber qué está pasando por la mente de los personajes relevantes en cada momento. Al ver esta dualidad de personalidad despreocupada y apegos emocionales fuertes, el lector se hace muy consciente de que Han es una genial persona que daría todo por sus seres queridos, aunque no lo admitiría en voz alta. Algo quizás más llamativo de este Han es que es más controlado, más mesurado, como que piensa adrede “no, esta es la novela de Leia, debo dejarla ser la protagonista y no molestarla tanto”, pero fuera de eso es muy certero al personaje desarrollado por George Lucas, Harrison Ford y compañía. Algo que me encanta de él aquí es el hecho de que está notoria y agresivamente en contra de la esclavitud y aprovechará cada oportunidad que vea para ayudar a esclavos a recuperar su libertad, cosa que tiene mucho sentido considerando su historia personal y con Chewie, pero que lo destaco debido a otras interpretaciones que leí hace no mucho (de cómics de los 70 y 80) que lo mostraban indiferente a estos eventos, cosa que no me hace mucho sentido.
Hablando de Chewie, él es el mismo de siempre. Aunque no aparece mucho, tiene peso en la historia, y actúa en los momentos precisos. C-3PO, curiosamente, también brilla en un par de escenas chistosas. R2-D2, lamentablemente, solo existe de fondo. Quizás el personaje de la trilogía original que me hace más ruido aquí es Luke, más que nada porque me habría gustado verlo más. Wells también detalla qué significa Luke para Leia y la diferencia de la relación con él y de la relación con Han (gracias), y viceversa. Luke es un punto medio perfecto entre su interpretación de Episodio IV y V, como un joven inocente que está intentando descubrir los misterios de la Fuerza y no tiene mucha idea de cómo moverse por el universo, pero es más experimentado por lo que ha vivido en los dos años desde que se unió a la Alianza. Adoro a Luke con toda mi alma, por lo que me apena un poco que una de las pocas escenas en las que aparece es derrotado muy fácilmente. Aunque lo que le pasa desencadena la secuencia final de acción que es bien satisfactoria.
Me dio risa cuando el rebelde ese les dijo a Han y Luke en sus caras que podía volar el Halcón Milenario mejor que Luke… el piloto que destruyó la Estrella de la Muerte.
¿Qué opino de la historia? Eh, está bien. De todos los personajes originales, tal vez los que sean más memorables sean Metara y Viest, y ambas cumplen sus papeles como deben, aunque el final narrativo de Metara no es tan satisfactorio como me gustaría. Quizás esto fue una elección adrede. Al final, el conflicto central es bastante olvidable si soy sincero, y siento que hubo hartos momentos en la base pirata que sentí muy redundantes, porque todos se pasean por cuevas mineras en el asteroide mil veces. Pero pienso que esto realmente no es el enfoque del libro, sino el desarrollo de personajes, y el análisis de cómo conceptos más grandes, como la responsabilidad de llevar adelante una guerra (en un frente físico y psicológico), el elegir abandonar o reconectar con un pasado que creías perdido, y el qué significa ser un héroe a ojos de otros. Antes de empezar Razor’s Edge, leí la historia corta Constant Spirit, que supuestamente tenía una conexión con la novela, pero en realidad no hay ninguna evidente, al menos en la trama. De todas formas, estuvo buena y es refrescante ver la comparación entre la Leia inexperta que está comenzando en sus misiones rebeldes vs la Leia abusada por la guerra, pero que de alguna forma sigue en pie. Es una evolución orgánica y genial.
Si hay una cosa que espero de las próximas obras que lea de Legends, es que se respete y se quiera al personaje de esta misma forma. ¿Quién te conoce, Steve Perry?
Veredicto
Razor’s Edge es una aventura típica de los Héroes de Yavin ambientada en el tiempo después de Episodio IV: Una Nueva Esperanza, pero con el giro de que aquí hay una especial atención a Leia Organa, y también a su relación en evolución con Han Solo, de paso. Si quieres leer algo para matar el rato, podría sugerir otros libros, pero si quieres introducirte en la mente de una de las protagonistas de la trilogía original de forma satisfactoria, esta es la novela para ti.
7/10
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¡Gracias por leer!
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(Editado por ZethGonk)
Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana. . . .
. . . . El autor de esta reseña decidió leer esta novelización de una de las mayores películas de Star Wars por su 20 aniversario. . . .
· Análisis / Reflexiones
He ido leyendo más la venganza de los Sith, y he podido ver cosas más claras de la historia y cosas que no salían directamente. Da una perspectiva mejor de las sensaciones de los personajes acerca de lo que ocurre, como Anakin que parece que lo tiene todo perfecto, ya que está con los dos hombres que mejor le cae, Palpatine y Obi-Wan, además del droide que le regaló su esposa por el nombramiento de Caballero Jedi un año antes, R2-D2. A Palpatine le sale mal sus planes, ya que busca una manipulación directa de los sucesos tales como el fin de la guerra perfecta mediante el posicionamiento de Anakin Skywalker como el héroe de las Guerras Clon que ha conseguido en una sola batalla matar a Dooku, a Grievous y acabar definitivamente con la guerra. Sumado a eso el nivel de dramatismo que aportaría la muerte de Obi-Wan. Sin embargo, no se logra ya que Palpatine tiene que mantener su imagen falsa sin revelarse. Sólo una de las tres cosas son las que logra con éxito, y es hacer que Dooku sea la primera muerte a sangre fría de Anakin (aunque no realmente primera en verdad).
De este modo se puede apreciar el hecho de que su gran plan de más de diez años está teniendo numerosas fugas, sobre todo porque ha tenido que adelantarse debido a los sucesos de El Laberinto del Mal. Es así que también tiene un grave error a la hora de bajar el telón del Lado Oscuro en Anakin. Y el gran error se trata de que no sólo afecta a Anakin, sino también a Kenobi.
Se describen las sensaciones de Obi-Wan Kenobi como unas que no sentía desde sus primeros años como Jedi. Ésto se debe a que siente la Fuerza en su estado más puro posible, y, por consiguiente, hace que él pueda ser la Fuerza y por ello altamente poderoso. Es una clara exposición de lo que ser el Jedi definitivo te puede otorgar: la verdadera paz. Kenobi siempre ha vivido de acuerdo con sus virtudes, resistiéndose a sus partes más oscuras y siempre manteniéndose fiel a la luz.
Tampoco sin seguir ciegamente todo lo que la Orden Jedi diga, ya que sabe que ser un Jedi se trata de más que eso. Es precisamente lo que Qui-Gon Jinn le enseñó, Kenobi no pudo tener mejor maestro. Ésto hace que Obi-Wan sea el verdadero héroe de la era de la caída de la República, ya que es una era en la que casi todos los personajes caen en algún tipo de mal en distinta medida. Para ilustrar, se puede ver cómo Padmé que, a pesar de ser una muy buena política y una persona muy agradable, cae en la indiferencia ante los problemas de Anakin. Otro ejemplo que se puede apreciar es el caso del Consejo Jedi, el cual trata de mantener en secreto ciertas cuestiones que pueden poner en duda hasta la misma guerra.
Así sucede con el hecho de no revelar que el ejército clon es una milicia otorgada por los mismos enemigos de la República, evidenciando que hay un complot detrás de todo. No sólo eso, sino que también cayeron en la arrogancia de no poder aceptar que un Lord Sith se había colado entre las mismas filas de la República e incluso controlaba a ésta. No creyeron en la propia existencia de Darth Sidious, ese Lord Sith del que les había hablado Obi-Wan, hasta que pudieron verlo por ellos mismos en una transmisión enemiga.
Moraleja: no confíes en ningún político salvo en tu esposa en el caso de que ella sea una.
Leyendo aún más, me fijo en algo que no veía tanto en la película. La comunicación. Es un factor clave para que esta historia acabase como todos sabemos que lo hace, ya que si hubiese habido más comunicación, había cambiado bruscamente el curso de su historia. Se trata del secreto que puede ser notado entre numerosos de sus personajes. Tales como el secreto del matrimonio de Anakin y Padmé a todo el mundo, con especial énfasis en Obi-Wan; el secreto de la verdadera identidad de Palpatine, escondida a todo el mundo también, pero enfatizando en cómo se lo esconde a los Jedi y a Anakin desde siempre; Obi-Wan que no puede decirle a Anakin que un individuo entre los consejeros de Palpatine es muy potencialmente Darth Sidious, pero guardado por orden de Mace Windu y el Consejo Jedi, que no quieren alterar más a Anakin de lo que ya está (saben que su sentido heroico le haría perder el control y buscaría desesperadamente a Sidious con tal de proteger a su amigo Palpatine).
Todo ésto es lo que se guardan los personajes entre sí, como llaves de una granada masiva, que si no te da tiempo a lanzarla cuando se las quitas, te destruye. Eso es algo que hace muy grande a esta historia llena de tensiones, que si su explosión o clímax hubiesen llegado más pronto, todo sería distinto.
Es algo relacionable con el hecho de guardarse cierta información sólo para uno mismo. Los seres humanos tendemos a contar lo nuestro a alguien, sea quién sea: un amigo, una pareja, un maestro, un compañero, un Dios. Para que así cualquiera de ellos pueda ayudarnos, cosa que sería normal que pasase, pero también por el hecho de no cargar uno solo con la misma carga. De este modo, al mostrar debilidad respecto a algo que le perturba a alguien, invita a que la otra persona al que le habla pueda ayudar al perturbado a cargar con su cruz.
Ésto, sin embargo, no es algo que pueda comunicarse a cualquiera. Tendemos a saber a quién contarle qué información, según el grado de confianza o cuánto nos pueda ayudar, o ambas cosas. Todo depende del vínculo que haya entre las personas. No sería normal que alguien le contase a otra persona que conoce solamente profesionalmente lo mismo que le podría contar sólo a su amigo más íntimo. Queda perfectamente ejemplificado con el eje de la historia, Anakin Skywalker. Tiene diversos vínculos, tales como los siguientes
-Amoroso/matrimonial: Padmé
-Amistoso/maestro-estudiante: Obi-Wan Kenobi
-Amistoso/ de mentor: Sheev Palpatine
-Profesional: el Consejo Jedi
Y, así, se puede comprender perfectamente cómo es que Anakin tiene prioridades respecto a diversos temas de esta historia. A su vez, es también en lo que falla, ya que se niega a pedir ayuda a Obi-Wan en cuanto a lo de su hijo y cómo llevarlo. Aunque no es realmente su fallo, sino que el Consejo Jedi ha ordenado a Obi-Wan ocultarle lo anteriormente mencionado a Anakin, sembrando desconfianza en Skywalker y, por ello, su negativa a dejar que su mejor amigo se involucre en una cuestión tan personal.
Por lo que vemos, Anakin tiene una gran cruz que cargar, pero una que con Obi-Wan llevaría sin apenas hacerse daño por el camino.
Obi-Wan Kenobi, aunque no es el foco central de la historia, sí es muy importante y tiene un orden de vínculos muy distinto a Anakin, y posiblemente al de la mayoría de los Jedi.
-Con un Dios: la Fuerza
-Amistoso/maestro-estudiante: Anakin Skywalker
-Profesional: el Consejo Jedi
Por supuesto que otros personajes han ocupado otros vínculos en Kenobi, como en el de maestro y mentor Qui-Gon y en el amoroso Cerasi, Taria Damsin, Siritachi, Lena Cobral y Satine Kryze. Pero estos no intervienen en esta historia. Lo que se puede notar es que un orden correcto de prioridades y una apertura es lo que puede determinar la fortaleza de una persona, por ello es que Kenobi ha sido capaz de aguantar tantas tragedias a lo largo de su vida y aún así mantenerse en la luz.
Otro aspecto crucial del personaje de Anakin Skywalker es su lealtad a sus seres queridos por encima de otra cosa. Como podemos ver, eso es tan bueno como peligroso, ya que depende mucho de a qué personas sea leal. Puede tratarse de personas que están en el camino del mal, y por su lealtad él mismo caer en él, o al revés, por eso es que puede ser malo, bueno, pero sobre todo peligroso. La historia nos lo hace ver de ambas formas, de su lealtad a la luz, representada por Obi-Wan Kenobi; y su lealtad a la oscuridad (aunque no lo sabe), representada por Palpatine. Por encima de ello está su lealtad a su familia, es decir, a Padmé y a su hijo. Es por este motivo que Anakin seguirá a aquel que le proporcione los medios necesarios para satisfacer su sentimiento de que su familia está segura. Quien los ofrece es la parte oscura, por ello es que se distancia cada vez más de los Jedi y de Obi-Wan.
Lo que el Jedi ideal ha de hacer es ser leal por encima de todo a la Fuerza, ya que sirven a esta y usan su poder para servir a los demás. Es esto algo que cumple Kenobi, a diferencia de Skywalker, lo que le hace mantenerse en la luz toda su vida. Además, esto no significa que haya que seguir ciegamente todo lo que diga el Consejo Jedi, ya que se puede equivocar. Sin embargo, toda la institución que se dedica al pleno servicio a la Fuerza pura sigue manteniendo sus principios. Esa distinción entre los Jedi y el Consejo es la que Palpatine logra difuminar a ojos de Anakin, para que los vea como lo mismo. Para que así cuando se equivoque el Consejo, Anakin vea que se ha equivocado la Orden entera y por ello justificar que decisiones importantes afecten a todos los Jedi. No sólo eso, sino hacerle florecer ese resentimiento, esa desconfianza y esa paranoia que tiene por el Consejo Jedi. Ya lo menciona una vez Anakin, aunque más por ira que porque lo crea realmente, que no le nombran maestro en el Consejo porque Windu es el Jedi que más joven ha entrado al Consejo Jedi como maestro.
No solo se trata de la manipulación de la lealtad de Anakin, sino de sus pensamientos mismos. Eso hace que cada vez se manifieste más ese horno interior que tiene, ese dragón, que le transformaría en alguien distinto. El héroe sin miedo que haría lo que sea buenamente posible para salvar a todos cuantos pueda está eliminando poco a poco ese adverbio de “buenamente”.
Una vez revelada la verdad, Anakin se encuentra en un dilema gigantesco. Tiene que decidirse en qué quiere salvar, qué priorizar. Aún sabiendo que el mal era aquel que siempre se mostró como su amigo, duda. Sin embargo, toda duda se elimina en un momento y decide acabar ese mal, pero no de raíz, quiere preservarlo con vida para llevarse lo que le ofrece. Es aquí donde su espalda no puede aguantar tanto peso: el deber de los Jedi y el deber que siente. Tiene un nombre esto, y es el miedo, esa emoción que le hace aferrarse a lo que tiene para seguir siendo feliz como puede. El miedo le lleva a asegurarse de que la destrucción del mal no sea completa y, cuando va a a ello, se da cuenta de que los Jedi pretendían arrancarlo de raíz y salvar a la galaxia. A Anakin Skywalker no le basta con salvar a la galaxia, siente que primero va su esposa. Es de este modo que Anakin –ante la promesa de tener todo lo que siente correcto– pone por encima a su visión y destruye a la Orden Jedi.
Palpatine es verdaderamente seductor, al nivel de una serpiente, al nivel de Satanás. Así se muestra en el momento que le dice a Anakin que cualquier cosa que le pida, es suya. Desde una casa nueva hasta sistemas planetarios enteros, y, realmente, ahí no miente Palpatine. La mentira –la trampa con la que se presenta– es el poder para complacer el más profundo deseo de Anakin: salvar a Padmé de una posible muerte. No sólo se trata de ese deseo, hay sumado a ello el deseo de Anakin de acabar con ese dragón interior que le quema por dentro. Eso es lo más peligroso del mal: su capacidad de esconderse en el bien. Como describe la novela, cuanto más intensa sea la luz, más lo es su sombra. El mal se presenta como un bien, pero no sólo eso, como algo débil que salvar. Es lo que hace falta para que el mal triunfe, que se vea como el bien, con debilidad, y que a ese mal sea capaz de adentrarse alguien lo suficientemente poderoso como para igualar el poder del bien, pero débil mentalmente.
Para aplastar a ese dragón, Anakin Skywalker asume todo el poder que tenía “reprimido” y adopta la identidad de Darth Vader. Es lo que se le hace más fácil. El lado oscuro da poder más fácilmente, representando a la perfección el mal, el cual ofrece soluciones muy sencillas y rápidas para muchas cuestiones que merecen respuestas más complejas. Lo que no sabía Anakin y muchas personas que caen desgraciadamente en el mal es que aplastar a ese dragón viene con el aplastamiento de uno de sus dientes… envenenados. Al principio se siente como un éxtasis, como algo que desearías experimentar siempre, sin parar, pero es así como el mal atrae a la gente.
Desde ahí sientes que todo va bien, hasta que las personas que te ayudaron a mantenerte en la luz vienen. Es ahí que ves que no es lo que querían todo lo que has hecho, sino lo que tú querías. Por ello se da el caso –o muy probablemente se dé– de que alguien con una luz mayor que la oscuridad que has asumido te supere, y no sea otro que tu antiguo maestro. Acompañado a ésto, te das cuenta de que la persona que querías salvar no tenía ningún problema, sino que tú lo tenías. Cuando el veneno se apodera de ti y el bien logra pagarte, te ves atrapado en una oscuridad en la que ya no eres capaz de sentir esa emoción y éxtasis en poder que podías sentir antes; ahora sólo eres un oscurecido reflejo de lo que eras. Como narra Stover, el dragón nunca existió en ti, sólo estabas tú. Ahora, la oscuridad que solamente residía en tu interior, es la misma que te cubre también en el exterior.
Así, tu corazón queda invertido en proporción: de una mayoría dominada por la luz y una minoría por la oscuridad, pasas a una mayoría dominada por la oscuridad y una minoría por la luz. Y sólo a través del procedimiento adecuado es que puedes volver a la primera situación y adquirir la redención.
· Reseña
En cuanto a la historia, no hay nada nuevo que decir, se trata de la misma historia de La Venganza de los Sith, pero amplificada. Por eso me voy a centrar en las sensaciones que me ha generado esta novela, más que la historia en sí, ya que sería casi lo mismo que reseñar la película.
Es la primera novela que leo del virtuoso Matthew Stover, y vaya primer contacto con este autor. Es probablemente el mejor autor de Star Wars, ya que entiende exageradamente bien a los personajes que trata y su narrativa. Bendita sea su narrativa, porque es la mejor que he visto en Star Wars. Es la novela de Star Wars que más novela he sentido, ya que es la más literaria que he leído de Star Wars. Adapta a la perfección los momentos que no salen en la película, y explota todo cuanto puede de lo que ya hay. El nacimiento de Darth Vader es mucho más épico aquí que en la película, es más impactante y se entiende mucho mejor. Queda mejor explicada la evolución de Anakin Skywalker a Darth Vader, con unos diálogos añadidos y unas sensaciones descritas que hacen ver de forma excelente al Jedi.
Hay dos cosas que son las que más me han gustado: su capacidad de hacer más literario lo que ocurre y sus descripciones de lo que se siente ser los personajes. Anakin, el Elegido, se siente mucho más cercano, más heroico y más violento quizá cuando es Vader. Obi-Wan reluce espléndidamente, se hace entender que es la luz más pura que hay en la novela, que es el Jedi definitivo. El General Grievous, sorprendentemente, es más como el de Clone Wars y el de El Laberinto del Mal, no el chiste que es en la película y en The Clone Wars. La metáfora constante del dragón en Anakin ha sido épicamente wendinga, es lo más Stover de aquí. Siempre que empieza “This is how it feels to be [personaje]” sabes que vas a leer una obra maestra. Palpatine es absoluto terror aquí, porque es más malvado que en la película, se podría decir. En momentos como cuando ofrece cualquier cosa a Anakin, cuando se revela como Sidious y cuando pelea ves a una versión más violenta y malvada del Sith. La violencia es mucho más fuerte que en la película, con numerosas decapitaciones (como Kit Fisto sonriendo y Saese Tiin) y empalamientos de espada láser por el cráneo (como Agen Kolar, el primer Jedi que se encuentra Darth Vader y en la matanza de los líderes separatistas).
Algo que he notado un poco raro es que es como en el último tercio o cuarto del libro que Anakin se pasa al lado oscuro y toda la acción restante queda concentrada en esa parte que queda. Considero que es mucho más disfrutable toda esa parte en la película, porque parece que Stover no tenía mucho de referencia del guión original. Toda esa sección era más visual y lo espectacular –a parte de en la historia– estaba en lo que vemos en pantalla. No es lo mismo ver los duelos en la película que leerlos en la novela, en ésta son más cortos. Es entendible todo esto igualmente, pero me ha parecido curioso. No significa que Stover no deja de seguir siendo él, pero sí que tiene menos que explotar literariamente.
· Conclusión
Es una novela que recomiendo a cualquiera que le guste Star Wars, y más si le gusta la escritura de Matthew Stover y aún más si te encanta La Venganza de los Sith. Es muy cómoda de leer, apenas aburre, te engancha y casi parece que la película se basa en esta novela, no al revés.
Sólo veo una cosa negativa, y es que Stover no ha escrito novelizaciones de la trilogía original. Me encantaría ver cómo las haría, conectaría muy bien la redención de Vader con su nacimiento.
Esta estación ahora es el máximo poder del universo. Sugiero que la usemos.
-Almirante Motti
Sinopsis: La superarma imperial Estrella de la Muerte ha sido trasladada al sistema Horuz, donde se terminará de construir. Mientras el alto mando imperial como el Gran Moff Tarkin, Darth Vader, la Almirante Daala y el Almirante Motti intentan sacarle provecho al proyecto, un diverso grupo de civiles y militares compuesto por un as de la Marina, un contrabandista, un cirujano, un artillero, una arquitecta prisionera, un viejo bibliotecario, un guardaespaldas, una cantinera y un soldado vivirán sus vidas a bordo de la estación realizando diversas tareas, sus vidas mezclándose en formas inesperadas a la vez que se dan cuenta de las atrocidades que el Imperio es capaz de hacer.
Esta es una novela muy curiosa. De partida me sorprendió que los autores decidieran llevar la historia de esta forma: con un amplio elenco de personajes principales originales cuyas formas de vivir bajo el Imperio es el foco de la trama. Es ambiciosa en querer transformar lo que en otras ocasiones sería una antología a una sola historia continua, a pesar de carecer de un conflicto central en concreto por los primeros dos tercios del libro. En un inicio, hay bastante exposición. Se explica al lector prácticamente todo lo relacionado al proyecto de la Estrella de la Muerte, desde su concepción por Raith Sienar hasta las últimas novedades recientes, como la creación de un prototipo de estación en las instalaciones de Las Fauces. Esta exposición, la falta de un conflicto claro y la cantidad casi ridícula de personajes que se presentan y enfocan hicieron del inicio de la lectura algo incómodo, no sabía qué esperar realmente.
Un elemento que me disgustó, y es lo que más le critico a Michael Reeves y Steve Perry, los autores, es la caracterización inicial de Teela Kaarz, una de las protagonistas. Teela es una mujer no humana acomodada que es enviada a morir al planeta prisión Despayre, y luego debe trabajar forzosamente, pero a pesar de todo lo que vive Teela se mantiene satisfecha con su trabajo para el Imperio, cosa que encuentro honestamente estúpida. Es una forma absurda de escribir al personaje. Junto con esto, hay una escena en la que un compañero de Teela, un esclavo wookiee, es descrito como un hombre muy trabajador y que se habría ofrecido de voluntario si no estuviera ahí por la fuerza. No sé cómo a los autores, ambos estadounidenses, se les ocurrió escribir estas palabras sobre la esclavitud, un tema tan sensible especialmente en su país. En fin.
Por las cosas que comenté antes, en el libro se sigue una dinámica y ritmo casi sacado de una serie de comedia o de un “slice of life”, no me esperaba para nada encontrar algo así en una novela llamada Estrella de la Muerte. De esta forma, se detallan mucho las tareas cotidianas de toda clase de personas involucradas en el proyecto, como pilotos, oficiales, ingenieros, guardias, prisioneros, médicos, droides, etcétera. Eventualmente llega un momento del libro en el que ya te acostumbras a conocer las rutinas de los personajes y ver cómo se van relacionando sus vidas, por accidente o adrede, es satisfactorio. Para las últimas porciones del libro ya es inevitable encariñarse con prácticamente todo el elenco original: especialmente en mi caso con Tenn Graneet, Memah Roothes, Rodo, Ratua Dil y Nova Stihl. Los autores, además, juegan con la expectativa de que los personajes que han introducido se puedan convertir en imperiales sin cara que vimos morir de forma poco ceremoniosa en Episodio IV: Una Nueva Esperanza, por lo que está presente en algunas secuencias ese miedo de que puedan matar a tus personajes favoritos, esta dinámica está bien lograda.
También, por supuesto, llama la atención el hecho de que es una novela centrada en personajes exclusivamente imperiales, y nos adentra en sus pensamientos, en las formas en las que saben que lo que hacen está mal y lo racionalizan… o simplemente están forzados a trabajar en lo que hacen y ven cualquier otra posible forma de vida como imposible. Me gusta el cómo los personajes van cambiando a lo largo del libro cuando analizan aún más sus acciones y el hecho de que colaboran con un gobierno genocida. Sin duda el más satisfactorio (y aterrador) de leer en este sentido fue Tenn Graneet. Así, el libro está construido alrededor de las preguntas: ¿Qué pasa con el personal civil del Imperio? ¿Qué ocurre cuando gente honesta, convencida de que están haciendo lo correcto, es llevada a la primera línea de la guerra? Y creo que, por la mayor parte, estas preguntas son contestadas de forma satisfactoria.
Death Star también tiene una buena dosis de conexiones a otro material del Universo Expandido vía referencias y explicaciones a todo lo que se te ocurra relacionado a, obviamente, la Estrella de la Muerte. Estas son cosas menores, y realmente no 100% necesarias, pero me agrada cuando una obra de Star Wars se siente conectada con el resto de la continuidad. Aparentemente también es una especie de precuela de la trilogía de la Academia Jedi, libros que debería leer algún día.
Algo no menor del libro es un tema que me recordó bastante a Andor -la última cosa que esperaba, considerando la caracterización de Teela-, y es el hecho de que, para el movimiento rebelde, cada acción, sin importar cuán pequeña sea, aporta con la causa, algo en lo que firmemente creía en esa serie el revolucionario Karis Nemik. Hay varios ejemplos de esto repartidos en el libro. Son más notorios en el último tercio, donde hay una carrera con el tiempo y Reeves y Perry juegan con las expectativas y conectan con la trilogía original de forma espectacular, pero también hay otros casos más temprano en la trama. Por ejemplo, los autores hacen un pequeño retcon al revelar que algo que hace Atour Riten desencadena, al menos parcialmente, los eventos del juego Dark Forces y la novela Dark Forces: Soldier of the Empire. No solo este libro se esfuerza en demostrar los crímenes horrorosos del Imperio Galáctico, sino que también le comunica al lector la increíble resiliencia de los rebeldes, las infinitas ganas de pelear por hacer un cambio positivo en la galaxia, incluso contra probabilidades imposibles. Por esto, siento que al final se redimió la lectura para mí, a pesar de unas primeras impresiones no tan buenas.
Veredicto
Death Star es una sólida novela sobre la Guerra Civil Galáctica vivida desde los ojos del Imperio y con un gran énfasis en la forma en la que el conflicto afecta a los civiles y neutrales. Es imposible no encariñarse con el grupo de personajes originales del libro, y el involucrarme emocionalmente para mí en un obra es un éxito automático.
7/10
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La muerte siempre es segura. La única pregunta es cuándo.
-Jareth Sartoris
Escrita por el autor con experiencia en terror Joe Schreiber y publicada en 2009, Death Troopers destacó no solo por su atrapante portada, sino por convertirse en la primera obra -y hasta ahora una de las pocas- de la franquicia de Star Wars en estar orientado al género del terror adulto. Veamos qué tal salió.
Sinopsis: Arrestados injustamente, los hermanos Trig y Kale Longo deben sobrevivir en el entorno hostil de la barcaza prisión imperial Purga inicialmente contra los demás prisioneros, pero luego contra un terror inimaginable cuando la nave se detiene en pleno viaje y todo se sale de control. Pero la oficial médica abordo, Zahara Cody, y el jefe de la guardia, Jareth Sartoris, también tienen sus propios planes. ¿Podrán todos sobrevivir a una horda de asquerosos seres que solo buscan destriparlos?
Bueno, este es quizá un libro icónico de la continuidad de Leyendas, no en menor medida por su genial e instantáneamente atractiva portada que bien podría ser de las mejores de la saga. Le tenía ganas hace mucho tiempo, y fue más o menos lo que esperaba, aunque quizás un poquito más decepcionante.
El primer tercio del libro funciona como una introducción a los personajes y al misterio central que dará lugar al conflicto principal más adelante, pero sí lo sentí algo lento y aburrido. Después de estas primeras fases, la historia agarra un mejor ritmo y se vuelve muy entretenida. Destaco la ambientación muy bien lograda por el autor, que transporta al lector a pasillos oscuros y claustrofóbicos, y te entrega una sensación de peligro constante una vez que las cosas se descontrolan. Siento que pudo ir más lejos, pero no puedo evitar pensar que se detuvo de escribir cosas aún más subida de tono, cosa en la que ahondaré más adelante. Lo que sí puedo mencionar es que las descripciones anatómicas me encantaron. Son realmente repugnantes, y creo que Schreiber es bien creativo en estas secuencias de persecución con el peligro encima para los personajes, y en las heridas y desmembramientos. Seguramente es el libro más sangriento de Star Wars, y me sorprendí varias veces por estas secuencias.
Los personajes cumplen bien sus roles y me cayeron bien, especialmente Zahara, Trig y 2-1B “Basura”. Sin embargo, pienso que las conclusiones de los arcos argumentales de casi todos son insatisfactorias, son muy frecuentemente anticlimáticas y algo tontas, especialmente hacia el final del libro, que se siente apresurado. Por ejemplo, Sartoris es tan fascinante como repugnante, pero su final fue decepcionante. Por otra parte, la muerte de cierto personaje (si leíste el libro sabrás exactamente de quién hablo) la encontré grotesca, inesperada y muy emocionante. Sorprendentemente no sucede tan seguido en esta historia sobre cómo todos se están muriendo tan rápidamente, pero esa en particular me quedó grabada en la mente. Espectacular en el mejor y peor sentido posible.
Ahora, lo que tal vez me desagradó más del libro fue la inclusión de ciertos personajes ya existentes que, sí, tienen peso en la historia, pero además sirven de alivio cómico. Es algo frustrante porque me agrada que el autor comprenda a los personajes (después de todo, son sencillos), pero ellos no tenían ningún lugar aquí. Lo más tonto es que el propio libro, en el dramatis personae, te spoilea de sus apariciones. Y no puedo evitar pensar que fueron agregados a petición de la dirección en Lucasfilm. Me habría gustado que, con la deprimente y opresiva ambientación de la historia, el autor haya ido hasta el final con eso, que escribiera en un tono aún más asqueroso, porque por la mayoría del libro funciona de forma genial. En cierta forma se siente como la película War of the Worlds de 2005, que es genial en toda su duración, pero todo se resuelve de forma excesivamente optimista en los últimos minutos.
Tampoco puedo evitar pensar en el hecho de que la falta de un protagonista en concreto finalmente hiere a la historia más de lo que le sirve. Me gustaría que fuera más consistentemente centrada en Trig Longo, quien es casi tratado como un protagonista… hasta que de repente ya no. De todas formas, siento que el hecho de que Trig sea un niño al tener que pasar por este infierno le ayuda aún más al bien logrado ambiente de la novela. Una obvia ventaja, además, de introducir personajes originales, es que no sabes quién va a vivir y quién no. Otra razón más por la que los personajes existentes sobran. Finalmente, creo que me di cuenta de que el final fue dirigido hacia eso porque querían continuar esta misma trama en… Star Wars Galaxies, el juego de rol en línea. The Ruins of Dantooine no está sola, por fin.
Sí fue algo decepcionante, y no es un libro tan bueno como me gustaría, en parte porque reitera varios clichés del género, pero sin duda se lo recomendaría a cualquiera que quiera experimentar algo de terror en el universo de Star Wars. Es muy entretenido y grotesco.
Veredicto
Death Troopers es una novela levemente decepcionante, pero que funciona como obra de terror ambientada en Star Wars y como una historia independiente divertida. Si estás pensando leerla, por lo que más quieras, NO leas el dramatis personae, la lista de personajes del inicio.
6/10
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