Abstract
La filosofía necesita escenarios para dibujar el sentido de su actividad; frente al destino, la dialéctica entre la facultad creativa y la certitud epistémica representa una clave interpretativa en la relación entre el pensamiento mítico y el filosófico en sus orígenes. En esa búsqueda de sentido, el concepto de ápeiron actualiza a partir de lo indefinido o ilimitado la realidad, descubriendo su ontología como un cierto criticismo sobre las posibilidades del ser mismo. De otra parte, el concepto de abstracción nos permite narrar como conceptual la distancia entre los cuerpos físicos y su origen metafísico. Finalmente, la filosofía poética de Bachelard despliega esa distancia desde la poética de lo ignoto con la abstracción como principio intelectual hacia el espacio de la inmensidad.