Poco me detengo a pensar que, aunque vivamos en el mismo techo, tengamos los mismos papás, y compartamos toda una vida, nunca crecemos de la misma manera que un hermano.
A veces me cuestiono todo lo que me distingue de él. Nuestras actitudes, nuestras formas de reaccionar y las maneras en que hacemos las cosas. Me pregunto de dónde salen tantas diferencias, por qué sentimos tan distinto. Y casi nunca me pongo a pensar que quizá hubo momentos que para…