Las películas terminan. Lo que nos hacen sentir, no.
Es una película muy incómoda de ver, pero en el buen sentido. Te hace preguntarte constantemente qué salió mal y si algunas cosas se pueden evitar o no.
Lo que más me gustó es cómo muestra las consecuencias de los actos y cómo una sola persona puede cambiar la vida de todos los que la rodean. Es una historia dura que te deja pensando mucho después de que termina.