Un despropósito de proporciones bíblicas.
Primera vez que Lynch me hace click en el cerebro y... OH BOY
Ensoñación, deseo y poder.
Ayer revisioné el testamento fílmico del maestro de maestros, don Stanley Kubrick, y me reafirmo en mi idea de que ver la filmografía de Kubrick es más enriquecedor para entender al ser humano que graduarte en las carreras de antropología y sociología juntas (soy sociólogo).
Me atrevo a decir que no hay mejor lugar que ese para ver esa película; el Arsenal, donde si Kubrick es dios, sus pelis son la biblia, y donde las paredes…