postestructuralista
Icónica, divertida, ingeniosa y cine mudo en su máxima expresión. Como hace Charles Chaplin, Buster Keaton se pone la película a sus espaldas y la aguanta él solo. Él escribe, dirige y actúa. Sin duda, donde más destaca la peli es en el aspecto técnico, tomas imposibles, acrobacias asombrosas y el magistral engaño característico del cine mudo.
77/100