España

Seis momentos hispano-prusianos

Confesiones y lágrimas

(Tristeza)

Antonio estaba decidido le diría a Gilbert lo que sentía por él esa misma tarde, sabia que quizás debía esperar un poco mas pero simplemente no podía aguantar un minuto mas sin querer decirle al albino las palabras que hervían en su interior.

Lo amaba, amaba su sonrisa, su franqueza, su paciencia, amaba la expresión melancólica que a veces cubría su rostro, amaba sus ojos color escarlata que le recordaban un amanecer o sus queridos tomates, amaba que incluso cuando exageraba y se ponía algo egocéntrico se veía lindo y era gracioso, tenia que admitirlo estaba loco por ese hombre .

Antonio sabía que Gilbert tenía algunos problemas con su jefe y no le extrañaba que el prusiano estuviera algo inquieto, definitivamente Hitler no era una cerecita. El español últimamente había visto a su amigo algo pálido y demacrado lo que lo tenía algo preocupado pero Gilbert se había encargado de calmarlo asegurándole que estaba bien aunque las ojeras que tenia bajo los ojos decían lo contrario.

Deseaba tanto poder consolarlo y darle apoyo en esos momentos tan difíciles pero Franco tampoco se la dejaba fácil y tal vez esa tarde tenía una oportunidad única para hablar con el albino, Antonio tenia miedo de ser rechazado, miedo de que Gilbert lo viera con otros ojos si le decía lo que sentía y no fuera correspondido y él no deseaba eso de ninguna forma, no podría soportar que Gilbert lo mirara con lastima pero también estaba consciente de que si no se arriesgaba nunca lo sabría y él estaba dispuesto a correr ese riesgo aunque eso le partiera el corazón además sabia de buena fuente que Gilbert no estaba interesado en nadie y eso le servía de acicate para su decisión de confesarse ante el prusiano.

Y ahora ahí estaba frente a la puerta de la casa de Gilbert hecho un mar de nervios pero decidido a saber si tenía una oportunidad con Prusia o si por el contrario debía olvidarse completamente del asunto, toco la puerta y espero, momentos después Gilbert fue a abrir, vestía un uniforme azul y se veía algo cansado pero sorprendido de verlo delante de su puerta, después de saludarlo e invitarlo a pasar, Gilbert lo condujo a la sala de la casa y le ofreció algo de tomar, ofrecimiento que Antonio rechazo a pesar de tener la boca seca por los nervios que tenia encima debido a lo que iba a decirle al albino.

–Gilbert –dijo Antonio–tengo que decirte algo importante

– ¿Qué pasa, Tonio? –pregunto el prusiano

–Te quiero Gilbert –dijo Antonio–no solo como amigo, sino como…– Antonio se interrumpió, no sabia como decirle todo a Gilbert sin que se asustara o algo peor

– ¿Un novio o algo así? –completo el albino ante el nerviosismo de su amigo

Antonio asintió

Gilbert se quedo de piedra ¿Qué iba a hacer? Había recibido órdenes de ir a pelear contra Rusia y como si eso no lo tuviera bastante tenso ahora Antonio le decía eso ¡Dios Santo! Era demasiado, Gilbert no quería mentirle al español pero tampoco quería ser cruel al respecto, la crueldad en ese tema no era nada awesome y por tanto a él no le iba para nada, decidió decirle la verdad con toda la delicadeza posible para no lastimarlo.

–Tonio no sé que decirte– se sincero el prusiano

–Supongo que tu respuesta si te pregunto si quieres que seamos más que amigos seria no ¿verdad, Gilbo? –dijo el ibérico triste clavando la mirada en suelo

–Necesito pensar sobre esto –dijo el prusiano–todo es tan repentino y además puede que no nos veamos en mucho tiempo –agrego con nerviosismo

– ¿Por qué dices eso? –pregunto el castaño asustado

Gilbert suspiro con cansancio, no quería decirle pero tenía que hacerlo.

–Me dieron órdenes de ir a atacar a Rusia Tonio –dijo Gilbert serio

Antonio se quedo paralizado ¡Contra Iván no! Todo menos Iván, el corazón del hispano pareció detenerse antes de golpear furiosamente contra sus costillas, los ojos se le llenaron de lágrimas y le costaba respirar, no podía ser cierto, Antonio sabia que era muy difícil pelear contra Rusia y salir bien librado, la crueldad del soviético era bien conocida por todo el mundo y si se metían con él solo se terminaba de dos maneras: traumado y muy herido o muerto y Antonio no quería que ninguna de las dos cosas le ocurriera a Gilbert.

– ¿Vas a pelear contra Iván?–exclamo el ibérico asustado– ¡No puedes hacer eso!–agrego con los ojos encharcados en lágrimas–Rusia podría matarte

–Lo sé pero es un riesgo que debo correr –replico el albino–tú harías lo mismo en mi lugar y lo sabes –añadió mirándolo con determinación

–Aun así es difícil –dijo el de ojos verdes apenado ante el aplomo que mostraba la mirada del germano

–Entiendo perfectamente como te sientes y sé que la noticia te pego duro pero sabes que no hago esto por mí sino por mi gente ¿verdad, Tonio? –dijo Gilbert suavemente acercándose a él para secar las lágrimas que habían comenzado a correr por sus mejillas.

–No quiero que vayas –susurro el castaño mientras se abrazaba al cuerpo del albino

–Yo sé que es peligroso y que podrían tomarme prisionero pero somos naciones, nuestro deber es velar por nuestro pueblo y por nuestra gente –dijo quedamente Prusia

–También somos personas Gilbert –le recordó España abrazándose mas a él

–Te responderé cuando vuelva lo prometo, no te estoy diciendo que no, solo te estoy pidiendo tiempo para asimilar todo esto –musito Gilbert

–Entiendo –dijo Antonio ocultando el rostro en el pecho del prusiano–esperare todo el tiempo que sea necesario

–Gracias –dijo Gilbert abrazando con fuerza al español

Antonio separo un poco el rostro del pecho de Gilbert y lo miro a los ojos, vio reflejado en ellos sorpresa, miedo y confusión pero también vio cariño, Antonio supo en ese momento que fuera lo que fuera a hacer Gilbert al respecto con su situación no tenia intenciones de dañarlo y sus ojos se llenaron nuevamente de lágrimas al comprender que la ultima cosa que Gilbert deseaba hacerle era causarle dolor.

Sin pensarlo siquiera un poco ni detenerse a meditar sobre lo que estaba a punto de hacer Antonio le dio un beso en los labios a Gilbert mientras pasaba los brazos alrededor del cuello del albino para acercarlo más a él y las lágrimas seguían corriendo por sus mejillas, Gilbert no lo rechazo pero tampoco correspondió a su beso, Antonio se separo de Gilbert después de unos momentos y saco una pequeña cajita de uno de lo bolsillos de sus pantalones.

–Ten –dijo el español extendiendo la mano–ábrelo–le pidió con los ojos aun llorosos

–Esto es…–dijo Gilbert abriendo la caja–un crucifijo –agrego sorprendido

–Y eso no es todo –dijo Antonio sonriendo a pesar de las lágrimas que aun corrían por sus mejillas– mira –añadió señalando algo debajo del crucifijo, Gilbert saco el objeto. Era una cadena con el emblema de España

–Siempre estaré contigo cuando me necesites Gilbo –se despidió el español saliendo de la casa mientras escuchaba a Gilbert darle las gracias por el obsequio

Antonio pasó el resto de la tarde llorando sentado en la sala de su casa y presentía que las lágrimas no cesarían hasta que Gilbert volviera de la guerra y supiera sus verdaderos sentimientos hacia él.

 


España

Seis momentos hispano-prusianos


 Espionaje accidental

(Vergüenza)

Maldito Prusia

Maldito Prusia  

Maldito Gilbert

¿Por qué diablos el albino tenia que estar tan condenadamente bueno? Se preguntaba el español quien caminaba apresuradamente por los pasillos en busca del primer baño desocupado, armario de escobas vacio o cualquier otro lugar donde pudiera arreglar el problema que tenia entre las piernas y que llevaba oculto bajo una camiseta de futbol americano que Alfred le había regalado en su ultimo cumpleaños, el español agradecía al cielo que la camiseta le quedara una talla mas grande para evitar el bochorno que hubiera sido caminar por los pasillos de un hotel en parís lleno a reventar con Madrid en todo su esplendor.

Todo había comenzado hacia tres horas, le había dejado unos documentos a Ludwig para que alemán los revisara debido a que sus jefes habían decidido mejorar las relaciones de sus respectivos países pero el germano los había dejado olvidados en el cuarto de hotel que compartía con Gilbert por lo que el español se había ofrecido a traerlos.

Ojala no lo hubiera hecho nunca.

 Si no lo hubiera hecho nunca, si hubiera tocado la maldita puerta antes de entrar

Cuando el ibérico llego al cuarto del alemán entro como Pedro por su casa mientras tarareaba una suave melodía con los ojos cerrados y teniendo cuidado de no tropezarse con nada y muy metido en su propio mundo como para fijarse en lo que pasaba a su alrededor.

Antonio se acerco al escritorio y empezó a revisar una pila de carpetas que se encontraban en una esquina del mueble con tan buena suerte que enseguida encontró el folder con los documentos que necesitaba pero con tan mala suerte que se mancho las manos con una extraña mezcla de tinta y café de un trapo que encontró por accidente mientras buscaba los papeles.

Antonio suspiro, Ludwig lo mataría si manchaba los papeles o algo por el estilo así que para evitar un regaño del rubio de ojos azules decidió ir a lavarse las manos, entro al baño abriendo la puerta de golpe mientras seguía tarareando y no se percato de la situación en la que se había metido hasta que fue demasiado tarde.

Antonio estaba enjabonándose las manos cuando escucho a alguien cantar dentro de la ducha y fue ahí cuando todo comenzó.

Gilbert estaba bajo la ducha lavándose el cabello mientras cantaba una canción en alemán con solo una delgada cortina transparente como única protección a las miradas curiosas.

Antonio abrió los ojos de par en par, todo el cuerpo de Gilbert era musculo y curvas, su torso con pectorales bien marcados, su larga y ancha espalda, fuertes piernas, estupenda retaguardia y una increíble entrepierna que en esos momentos deseaba saborear como si fuese una paleta.

Al darse cuenta de que estaba a punto de explotar debido a una combustión interna, Antonio termino de lavarse las manos y salió corriendo del baño, acto seguido tomo la carpeta con los papeles que necesitaba y salió de la habitación con un tremendo dolor en sus partes bajas. Y desde entonces Antonio estaba como loco buscando un lugar para arreglar el problema que tenia entre las piernas después de asegurarse de darle los papeles a Alemania.

Después de un rato buscando Antonio llego vuelto un ciclón a un baño donde se masturbo pensando en Gilbert sentado en una silla, completamente desnudo y con las piernas abiertas mientras lo miraba con las mejillas tan rojas como un par de manzanas maduras mientras pensaba que abrir la puerta de una habitación sin tocar podía ser muy peligroso para su salud mental.

Extra

Al poco rato de haber arreglado el problema en sus pantalones Antonio se cruzo con Gilbert en el pasillo, el prusiano estaba metido en su mundo y Antonio estaba tan nervioso que no sintió venir la desgracia hasta que fue demasiado tarde.

Ambos chocaron y fueron a parar al suelo terminando en una incomoda y comprometedora posición, Antonio abrió los ojos –que se habían cerrado durante el incidente– y lo que vio frente a él basto para que Madrid volviera a ponerse de pie. Gilbert estaba sentado sobre sus caderas con las mejillas teñidas de carmín.

–Lo siento España –se disculpo el prusiano–no te vi venir ¿Estas bien? –cuestiono

–Si –tartamudeo el ibérico con la cara ardiéndole por la vergüenza mientras recordaba lo que había visto horas antes

–Tengo que irme ya nos vemos luego Tonio –se despidió el albino antes de seguir su camino   

Antonio cerró los ojos tratando de calmarse mientras pensaba si debía ponerse una bolsa con hielos dentro de los pantalones de ahora en adelante y tomar calmantes para dormir a partir de esa noche.

Había aprendido la lección: A partir de ese día Antonio siempre toco la puerta antes de entrar en los baños no fuera a ser que tuviera otro problema con sus hormonas.   

 

 

 

España

Seis momentos hispano-prusianos


Seis momentos hispano-prusianos

Disclamer: Hetalia no me pertenece

Hola gente traigo un fic nuevo aquí, mi segunda tabla de musa hetaliana, la tabla sentimental –la primera fue la abismal y esta bajo el titulo de “60 momentos” en FF.net y “El jefe y el rebelde en LJ. –  Que lo disfruten  

Darse cuenta

(Amor)

Era una tarde de verano en casa de España, el español estaba sonriendo ante algo que había dicho Francis pues el francés había ido a visitarlo esa tarde acompañado de Prusia, mientras el albino yacía recostado el pasto a la sombra de un árbol a pocos metros de ahí el galo y el ibérico conversaban y bromeaban entre ellos, de pronto Antonio desvió su atención hacia el prusiano que parecía haberse quedado dormido a la sombra de aquel árbol.

– ¿Qué estará haciendo Gilbert? –pregunto Antonio–lleva mucho tiempo bajo ese árbol

–No lo se –comento Francis–a lo mejor se quedo dormido–dijo divertido

 –Voy a despertarlo entonces– anuncio Antonio levantándose de la banca donde estaba sentado y comenzado a caminar hacia donde estaba el de ojos bermejos  

–No te olvides de esto– dijo Francis pasándole una regadera para plantas llena de agua

Antonio sonrió, tomo la regadera para plantas y camino hacia donde estaba el prusiano. Cuando el español se acerco al prusiano pudo comprobar que la suposición de Francis era cierta, Gilbert dormía tranquilamente bajo la sombra del árbol mientras la ligera brisa vespertina le revolvía suavemente los cabellos, el albino sonreía y reía entre sueños como si estuviera soñando algo muy hermoso.

Antonio se paralizo al verlo, su corazón empezó a latir mas deprisa, sentía la boca seca y su mente pareció desconectarse unos segundos que le parecieron eternos ¿Cómo no se había dado cuenta de que Gilbert era tan lindo? Parecía tan indefenso cuando dormía, tan delicado y frágil, la cálida sonrisa llena de paz que adornaba su rostro lo hacia ver mas joven de lo que en realidad era, había en su sonrisa cierto aire de inocencia, de pureza, de tranquilidad y de otras cosas que el español no sabia definir.

No supo cuando se había acercado tanto al prusiano, tenia ganas de tocarlo, de abrazarlo, de acomodarlo en sus brazos y observarlo dormir, de protegerlo, de hacerlo sonreír, de verlo feliz.

Antonio se agacho junto al cuerpo del albino y toco su rostro con suavidad sintiendo el terso y suave tacto del rostro del alemán contra su mano áspera, sus dedos recorrieron el puente de la nariz y se posaron en los labios del albino agradeciendo que el árbol les diera algo de privacidad de la ávida mirada de Francis pues quería evitar la vergüenza de tener que dar explicaciones a su pervertido amigo a toda costa, después de todo ¿Cómo podía explicarle a Francis algo que él ni siquiera entendía del todo?

Los labios de Gilbert se veían tan suaves y apetecibles ¿Qué pasaría si los probaba? ¿Tendrían un sabor tan agradable como se sentían? Antonio a duras penas podía contener su deseo de besarlos pero por el bien de su integridad física decidió no hacerlo además de que no quería que Gilbert se enfadara con él y lo acusara de “pervertido violador de gente que duerme sin molestar a nadie” opto por sacudirlo por el hombro para despertarlo y si eso no funcionaba usaría la regadera para plantas.

–Oye Gilbo despierta, levántate vamos –decía el ibérico mientras sacudía ligeramente por el hombro al prusiano–Gilbert arriba –seguía llamando el de ojos verdes

–Hm –se quejo el prusiano abriendo lentamente los ojos– ¿Qué pasa? –cuestiono el albino adormilado tallándose uno de los ojos mientras se sentaba

Antonio se quedo helado, la visión de Gilbert adormido le provocaban deseos de saltarle encima y abrazarlo hasta romperle las costillas, casi sin pensar le vacio la regadera para matas en la cabeza

Al sentir el contacto con el agua fría que salía de la alcachofa Gilbert se espabilo y se levanto de un salto mientras el agua escurría por sus ropas y cabellos empapados

–Pero ¿Qué diablos…? –vocifero el albino furioso –España –dijo mirando a su extrañamente sonrojado amigo– ¿Por qué hiciste eso? –cuestiono enfadado

–Tenía que despertarte de algún modo –dijo el castaño –Francis y yo nos preocupamos porque no aparecías cuando te llamamos –mintió con todo descaro el español

–Pudieron haber gritado más fuerte en vez de hacerme esta broma de mal gusto– mascullo irritado el de ojos bermejos–y tú ¿Qué tienes? –cuestiono preocupado el germano de repente–pareciera que fuera a darte fiebre o hubieras comido chiles ¿Estas bien? Voy a traerte un vaso con agua, no te muevas de aquí –dijo el albino antes de dirigirse a la casa en busca de algo para bajarle el calor al español

Antonio se quedo mirándolo caminar embobado, los músculos bien marcados de la espalda del albino se dibujaban perfectamente a través de la tela mojada, sus ojos viajaron de forma casi inmediata a la retaguardia del germano ¡Dios! Gilbert estaba la mar de bueno y se veía condenadamente sexy con el cabello mojado. Antonio camino sonriendo como idiota hasta la banca donde Francis lo esperaba entre preocupado y divertido

–Antonio ¿Qué paso? –cuestiono el francés–acabo de ver a Gilbert pasar como un huracán en dirección a la cocina y se veía muy molesto e inquieto ¿Quieres contarme que le pasa? –dijo el gabacho impaciente   

–Francis creo que acabo de ver un ángel –dijo el español sonriendo como tonto

“Gilbert le pego demasiado fuerte en la cabeza o se volvió loco de repente” fue todo lo que el rubio pudo pensar en medio del jaleo que se había armado  en la casa del español

España
  • lobo_12

(no subject)


No es su esposa

Disclamer: Hetalia no me pertenece

Tino sabe que a pesar de lo que todo el mundo diga –incluyendo al sueco– él no es la esposa de Berwald.

La primera razón es que el finlandés es un hombre por tanto llamarlo “esposa” estaría mal

La segunda razón es que Su-san y él no están casados, vamos ni siquiera son novios, así que no pueden llamarlos “esposos” porque para empezar no están oficialmente –o legalmente– comprometidos.

Que vivan juntos tampoco cuenta, ellos no están cohabitando vamos ni siquiera están liados de algún modo, ellos son sólo dos buenos amigos a quienes les gusta pasar tiempo juntos      

Que Tino haga todas las tareas domesticas no es relevante tampoco en ese aspecto, el finlandés sabe que Feliciano hace la mayoría de las tareas del hogar en la casa de Alemania y sustituye a Prusia cuando al albino le toca limpiar y no por eso pasa algo entre ellos.

Que Peter lo llame “mamá” de vez en cuando no cuenta en ese asunto, Tino sabe que Peter sabe perfectamente que es un hombre y sólo lo llama así algunas veces y solo bajo la influencia de Su-san.   

Ellos no tienen una relación más allá de la amistad, no son pareja, no tienen ninguna relación fuera de ese terreno ni sentimental ni mucho menos carnal y la única vez que intimaron en esos terrenos de la vida estaban ebrios y Su-san le pidió disculpas a la mañana siguiente así que esa ocasión carece de validez.

Tino piensa que si Su-san y él no están cohabitando, no están casados, no son novios ni tienen una relación fuera de la amistad, no han intimado entre ellos ni nada parecido a eso, que él no sea una mujer y que haga las tareas del hogar y que Peter lo llame “mamá de vez en cuando no cuenta, concluye que no tiene sentido que todo el mundo diga que él es la esposa de sucia por una simple razón:

Él no es su esposa

Pero Tino sabe –aunque nunca lo admitirá en voz alta– que si Su-san le pidiera formalmente que se convirtiera en su esposo no le molestaría para nada decir que si.


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  • lobo_12

El jefe y el rebelde part 1

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60- misterio

Mientras curaba las heridas en cuerpo del joven inconsciente acostado frente a el, Antonio se pregunto de donde vendría y que nombre podría tener,  el chiquillo no parecía mayor de quince años y estaba muy malherido, se veía que no había comido nada en días, quizás semanas, su ropa estaba sucia, un poco rota y empezaba a quedarle chica, visto de lejos parecía una jovencita pero al  cagarlo para meterlo en la casa noto que era un chico, cosa que comprobó al llevarlo a su habitación (no si antes traer el botiquín del baño y acostarlo en su cama) al quitarle la ropa para curarlo, Antonio termino de curarlo, le puso uno de sus pijamas, le quito los mechones de cabello azabache (que llevaba hasta los hombros), que le cubrian el rostro y al  hacerlo noto unas marcas muy curiosas en las mejillas del muchacho, se parecían mucho a las marcas que llevaban los lobos en la cara y que hacían que sus ojos se vieran mucho mas profundos de lo que en realidad eran.

Antonio se levanto del lugar donde estaba sentado, arropo al muchacho  y mientras recogía el botiquín miro fijamente la cara del joven frente a el –poniendo especial atención en las marcas en su rostro– y decidió darle un nombre con el cual llamarlo mientras esperaba conocer su verdadera identidad.

-Buenas noches Lobezno-murmuro el español saliendo de la habitación y cerrando la puerta tras de si,  dormiría en la antigua habitación de Lovino, Antonio suspiro mientras se metía en la cama, esperaba que mañana en la mañana el misterio del joven de cabello negro que se había desmayado frente a el después de defenderse de un asaltante quedara resuelto.   

02- Tú

Cuando Satoshi despertó no puedo evitar asustarse un poco ¿Dónde estaba? ¿Qué había pasado? Satoshi recordaba claramente hasta donde se había defendido del sujeto que había intentado asaltarlo y propasarse con el, intento recordar que había ocurrido después de eso pero no lo conseguía, miro a su alrededor: estaba en una habitación muy limpia y ventilada, intento encontrar su mochila pero esta no estaba ahí, a continuación miro la ropa que traía puesta, fue ahí cuando tuvo que hacer un gran esfuerzo por no gritar aterrado: alguien le había cambiado la ropa mientras estaba inconsciente ¿Qué le habían hecho? ¿Habían intentado propasarse con el? Iba a intentar salir por la ventana cuando escucho que abrían la puerta del cuarto, se quedo quieto esperando el momento adecuado para defenderse –o escapar– cuando vio a un hombre alto, de cabello castaño y ojos verde esmeralda entro en la habitación.

-Hola-saludo Antonio-¿dormiste bien?-cuestiono con una sonrisa en la cara

Satoshi no contesto     

 -Ya te ves mucho mejor-dijo Antonio tomando una de las manos de Satoshi para ver si ya habían empezado a sanar las heridas que tenia en esa zona

Fue ahí cuando Satoshi reacciono, zafo su mano de golpe y a pesar de que todavía se encontraba débil por la pelea de la noche anterior, le dio un puñetazo en la cara al ibérico al tiempo que gritaba:

-¡Pervertido!-grito en japonés y se quedo mirándolo asustado

Antonio se levanto con cuidado y miro atentamente a Lobezno, se estaba portando igual que Romano cuando se lastimaba y no quería que Antonio lo curara, cuando pudo reaccionar se dio cuenta de que ese comportamiento era totalmente compresible para alguien en su situación.

-¿Quién rayos eres tú?-dijo el chico recuperándose del susto-¿Dónde diablos estoy y que demonios me hiciste?-cuestiono el joven mirándolo con los ojos entrecerrados, después de un momento el chico continuo-mas te vale no haberme hecho nada y decirme como me trajiste hasta aquí y donde están mis cosas o te matare ¿me oíste? Te matare maldito cerdo pervertido-amenazo en japonés   

Antonio miro al chico pasmado, no le había entendido muy bien, el japonés no era su fuerte pero había entendido los insultos y la amenaza del chiquillo hacia el, era como si tuviera a Lovino enfrente, solo que con un cuerpo y una situación diferentes a las que había conocido al italiano varios años atrás. Dominando su sorpresa tomo aire y se presento.

01-Yo

-Mi nombre es Antonio Fernández Carriedo, estas en mi casa, te traje aquí después de que te desmayaste en la calle, te cure las heridas, tu ropa esta en la lavadora y tu mochila en el armario del pasillo-contesto Antonio en japonés con cierta dificultad agradeciéndole a Alfred que le hubiera enseñado algunas cosas sobre ese idioma tan complejo para el.

Satoshi se tranquilizo un poco al escuchar eso, fue un poco complicado entenderle a Antonio la forma en la que hablaba japonés era peor que mala pero siguió mirándole con desconfianza, en el mundo en que se había visto envuelto desde la muerte su madre y su pokémons le habían ensañado una cosa: “no confíes en nadie puede traicionarte”  Antonio no le daba mucha seguridad que digamos pero al menos se merecía una disculpa de su parte por los insultos y un agradecimiento por curarlo de sus heridas, no era bueno demostrando sus sentimientos o dando las gracias desde hace mucho tiempo pero decidió intentarlo.

-Muchas gracias y discúlpeme por el golpe y los insultos-dijo el chico en español con cierta fluidez también para el era difícil comunicarse en ese idioma pero con esfuerzo y practica había logrado obtener cierta facilidad al usarlo.

-¿Eh?-balbuceo Antonio mirando al chiquillo atónito-¿hablas español?-cuestiono incrédulo

-Claro que si-exclamo el joven un poco molesto por la pregunta-el idioma es un poco difícil pero aprendí un poco hace tiempo-aclaro

-Ya veo-dijo el hispano-¿Cómo te llamas, cuantos años tienes y de donde eres?-cuestiono el español

-Mi nombre es Satoshi, tengo dieciséis años y soy originario de Japón-contesto el joven y añadió-tengo mis documentos en mi mochila por si desea verlos

-Los revisare mas tarde-dijo Antonio-¿tienes hambre?-inquirió

El muchacho asintió

-Bueno ten-dijo dándole una muda de ropa-cámbiate y vamos desayunar  

Lo que ninguno de dos sabia era que esa era la primera mañana de muchas que pasarían juntos en meses y años venideros.

04-Mascota

Hacia tres meses que Satoshi se había convertido en su subordinado y Antonio no podía creer lo que veía: el muchacho estaba leyendo un libro bajo la sombra de un árbol con Rodolfo echado a su lado como si fuera un perro guardián, adonde quiera que fuera el chiquillo el toro lo seguía–llegando a tales extremos como intentar meterse a la cocina– Antonio sabia que Satoshi correspondía el cariño que el animal le profesaba jugando con el cada vez que podía –ahí fue cuando se dio cuenta  de que el niño podía ser muy buen torero– lastima que ese día las noticias que traía de una junta con sus colegas no eran muy buenas que digamos, sus colegas se habían enterado de que tenia un nuevo subordinado y querían conocerlo, España no tenia ningún motivo para negarse a eso y acordó con los demás traer al muchacho a la siguiente reunión si el muchacho aceptaba ir con el a casa de América la siguiente semana.

-Lobezno-llamo Antonio y el muchacho cerro el libro, se levanto y corrió hacia el.

Debido a que su nombre en su idioma nativo era difícil de pronunciar y siempre se atoraba al intentar decirlo correctamente y su nombre traducido a su idioma era demasiado corto, el español seguía llamando al muchacho con el nombre que le había dado la noche que lo encontró desmayado en frente de la entrada de su casa.

-¿Sucede algo, España-san?-cuestiono el chico cuando lo tuvo en frente

-Si-dijo Antonio-necesito pedirte algo

-¿De que se trata España-san?-pregunto el joven de ojos obsidiana

-Necesito que me acompañes a una junta la semana que viene-anuncio Antonio

Satoshi se puso serio de repente

-¿Acompañarlo a una junta?-repitió el niño sin comprender-¿para que?-inquirió

-No lo se-mintió con descaro, si sabia para que querían conocer a su subordinado las demás naciones pero la decisión final la tenia el muchacho, después de todo la propuesta que querían hacerle a Lobezno era muy buena y él no lo culparía si aceptaba.

-Supongo que mis colegas del trabajo solo quieren conocerte-dijo el castaño-si no quieres ir lo entenderé-añadió al ver que el niño se había puesto tenso y lo miraba algo asustado

Al escuchar esa respuesta por parte de su jefe, Satoshi se relajo, de seguro se trataba de algo sin importancia, estaba seguro de que Antonio no había hecho nada que lo involucrara sin consultárselo primero.

 Antonio vio los ojos del niño: estaban llenos de curiosidad por su petición y llenos de confianza hacia el, confianza que le costo mucho trabajo ganarse y que sabia que perdería cuando el chico se enterara de que le había mentido.

-De acuerdo, lo acompañare-contesto el joven-¿Cuándo nos vamos?-inquirió

-El viernes por la tarde-contesto Antonio sintiendo deseos de vomitar

-Entiendo-dijo el chico y regreso junto al toro que lo esperaba impaciente para que jugara con el

-Disfrútalo mientras puedas Rodolfo puede que el no juegue contigo en mucho tiempo-dijo Antonio viendo como Satoshi reía mientras era seguido por el toro   

Si era increíble que Satoshi tratara al toro mas fiero que conocía como si fuera una mascota y este correspondiera a su trato como si fuera lo mas natural del mundo y era increíble que le hubiera mentido tan descaradamente a una persona que quería profundamente y cuya confianza le había costado tanto obtener. Antonio estaba seguro de que Satoshi le repudiaría cuando supiera la verdad.   

03-Él/Ella

-Atención todos-pidió España en una receso de la junta para discutir soluciones al desempleo-quisiera presentarles a alguien-añadió sonriendo

Todas las miradas se volvieron hacia el.

-Lobezno-llamo Antonio-ya puedes pasar.

La puerta de la sala de conferencias se abrió y entro un muchacho de cabello negro recogido en una cola de caballo, vestido con unos pantalones de mezclilla azul oscuro, camiseta negra y tenis blancos, tenia los ojos negros y no parecía mayor de catorce años.

  -Así que tu nuevo subordinado es una chica-dijo Arthur

-Es una joven muy bonita-dijo Francis sonriendo-vaya que tienes suerte Antonio

Antonio iba a responder a esos comentarios pero Satoshi se le adelanto.

-Lamento corregirlos pero soy un chico-dijo con calma el muchacho acostumbrado a ese tipo de comentarios

-¿Cómo te llamas?-pregunto Ludwig con educación

-Satoshi-contesto el muchacho

-Supongo que España ya te habrá hablado de nuestra propuesta-dijo Arthur-¿Qué dices? ¿Aceptas?-pregunto el británico

Satoshi cerro los ojos reprimiendo la rabia que sentía, España le había mentido, ya se las pagaría ahora debía buscar una forma de salir de aquella incomoda situación sin hacer una escena.

-Creo que a España-san se le olvido mencionar eso-dijo el joven mirando a todos los presentes pacientemente

-Satoshi-kun-dijo Kiku-tenemos algo proponerte

-¿De que se trata?-inquirió el joven  

-Queremos-dijo Ludwig-que  trabajes en nuestras casas como ayudante de medio tiempo

-Ya veo-dijo el muchacho-¿Qué tendría que hacer?

-Seria casi lo mismo que haces en la casa de España-dijo Arthur-te avisaríamos con tiempo cuando te necesitemos para hacer algo-añadió tranquilamente   

-Entiendo-dijo el joven

-Supongo que necesitaras tiempo para pensar en eso-dijo Ludwig-avísanos que decides al termino de la junta

El chico asintió

Después de eso todos se fueron a almorzar, Satoshi charlo animadamente con Lovino y Feliciano mientras comían un poco de pasta, después de terminar su porción, Satoshi busco a Antonio y le dijo:

-Necesito hablar con usted España-san

Antonio trago saliva, era la hora de enfrentar la furia de la fiera que con trabajo había logrado amansar un poco. Solo esperaba que Lobezno no lo odiara de por vida

06-Mentiras

-Dígame una cosa ¿Por qué me mintió?-pregunto el joven

-No lo se-confeso Antonio

-Eso no cierto y lo sabe muy bien-dijo el muchacho

Esta bien te lo diré-estallo Antonio-no te lo dije porque sabia como reaccionarias, sabia que tomarías la oportunidad sin detenerte a pensar, acéptalo: tú odias estar en un solo lugar mucho tiempo-dijo mirándolo triste.

-¿Y?-cuestiono el azabache-eso no significa que no vaya a volver-declaro el chico

-Pero estar yendo de un lugar a otro continuamente es de nómadas, es de…-Antonio se detuvo en seco al darse cuenta de lo que estaba a punto de decir     

Antonio sabia que Lobezno fue miembro de una caravana de gitanos casi un año antes de conocerlo, sabia las canciones que cantaban, los  bailes, sus fiestas, el culto a santa Sara del mar, entre otras cosas y que los gitanos prácticamente lo habían aceptado  como uno de los suyos.    

-¿Gitanos?-completo el niño mirándolo herido

-Lobezno no quise decir…-murmuro Antonio dándose cuenta de que acababa de meter la pata   

-Pero lo dijo-corto el muchacho-piensa que debería de avergonzarme de las personas que me ayudaron y me acogieron cuando me quede sin empleo y no tenia adonde ir-murmuro con furia contenida-piensa que debería de darme vergüenza ser uno de ellos ¿verdad España-san?

-Cálmate por favor-murmuro Antonio dándose cuenta de que acababa de despertar el lado tsundere de su subordinado y que eso no era nada bueno para ninguno de los dos

-Estoy calmado-siseo el muchacho, se dio la vuelta y empezó a caminar en dirección a la sala de juntas

¿Adonde vas?-inquirió Antonio

-A decirle a todos que tomare el puesto de ayudante temporal-anuncio el joven

-Lobezno-llamo el español

-Si España-san-contesto el joven

-Lo siento-murmuro el castaño

-Ya es demasiado tarde para pedir una disculpa-repuso el muchacho y siguió su camino 

07-Secretos

 Cuando Satoshi partió esa misma tarde a casa de Italia, Antonio se sintió muy mal, la culpa lo carcomía por completo así que esa misma noche empezó a escribir una carta de disculpas para dársela cuando volviera para ver si Satoshi lograba perdonarlo por sus errores.

Cuando Satoshi volvió, el no pudo darle las carta pero le pidió disculpas de la mejor manera que pudo y la costumbre de escribirle cartas al muchacho se le quedo para siempre desde entonces.

Cada vez que chico se iba a trabajar a casa de sus colegas, por las noches Antonio se ponía a escribir como desquiciado, notas de disculpa, recados diciéndole cuanto lo extrañaba cuando se iba y cuando sus sentimientos por el muchacho fueron creciendo cartas de amor.

En ellas Antonio le confesaba a su subordinado cuanto lo amaba, como se le partía el corazón cuando se iba a casa de sus colegas, documentos escritos con todo sus corazón en los que le prometía su amor para siempre –e incluso llego al extremo de proponerle matrimonio en algunas de ellas– Antonio nunca se las dio, las archivo todas por fechas en un cajón de su armario como su mas preciado secreto.

09-Rompecabezas

 

Cuando Antonio veía a Satoshi quedarse impávido ante la situación más chusca –o grotesca– que hubiera conocido, se preguntaba donde estaban enterrados sus sentimientos, no le incomodaba la sangre, las cicatrices hechas en batalla, no lo asustaba la película mas terrorífica del mundo o rompía a carcajadas ante la situación mas graciosa que hubiera conocido.

No se reía con nada, por más que Antonio le hiciera cosquillas no le sacaba la más mínima risa o lo había visto derramar una lágrima en el tiempo que lo conocía –poco más de ocho meses– nada parecía hacerlo llorar, reírse o sentir algo mas que serenidad –excepto cuando Antonio lo hacia enojar– pero  el enojo se le bajaba pronto cuando se mantenía ocupado así que esa cuestión carecía de validez.

Parecía que el muchacho estuviera hecho de hielo o tuviera la cabeza demasiado sentada en el tronco, suprimía sus emociones fácilmente y se mostraba indiferente la mayor parte del tiempo.

Ante los ojos de Antonio, Satoshi era como un rompecabezas incompleto pero el estaba decidido a encontrar las piezas faltantes aunque le tomara una eternidad.

10-Asco

Antonio estaba sentado en la sala viendo la televisión esperaba a que una película romántica terminara para poder ver un partido de futbol, Satoshi estaba en casa de Alemania y debía volver esa misma tarde y en ese momento como si lo hubiera llamado con campanas, el muchacho de cabello negro entro en la casa.

-España-san ya llegue-dijo el muchacho cuando entro en la sala

-Bienvenido a casa Lobezno-saludo Antonio sonriendo

-Estoy cansado-dijo el muchacho en un suspiro

-Siéntate un rato así me acompañas-dijo Antonio   

-Gracias-dijo el chico

Satoshi tomo un sitio a considerables distancia de Antonio en el sofá y vio la película en completo silencio hasta la escena donde una joven pareja se besaba tiernamente, Satoshi no pudo evitar a hacer una mueca que no paso desapercibida por el castaño.

-¿Qué te pasa?-inquirió Antonio curioso al ver la expresión en la cara de su subordinado

-Nada-contesto el chiquillo mientras maldecía su indiscreción

-Eso no cierto-aseguro el castaño de ojos verdes

-Esta bien, me atrapo-admitió el menor-me dan asco los besos-confeso apenado

-Solo conozco dos tipos de personas que dirían eso-razono el ibérico-las que nunca han recibido un beso o las que su primer intento en ese terreno fue un desastre ¿A ti que te paso?-cuestiono

 -La verdad nunca me han besado en serio-dijo quedamente el chico

-Los besos no son asquerosos-declaro Antonio-y puedo probártelo-dijo decidido

-¿Cómo?-pregunto Satoshi con inocencia

-Acércate y veras-dijo Antonio sonriendo

40-Besos

Satoshi se acerco, ignoraba por completo como se suponía que su jefe le quitaría el asco hacia el contacto labial pero no tuvo que esperar mucho para averiguarlo.

Cuando estuvo lo suficientemente cerca, Antonio lo beso de una forma suave pero apasionada, Satoshi se puso tenso e intento apartarse al notar que Antonio traspasaba la barrera de sus dientes pero al sentir que la lengua del mayor buscaba la suya para jugar no puedo evitar dejarse llevar y explorar la boca del mayor de la misma forma que el ibérico lo hacia con la suya.

19-Tal vez

-¿Qué impresión te ha dado?-pregunto Antonio cuando se separaron

-Pienso que tal vez besarse no este tan mal-respondió el muchacho      

El partido de futbol ya había comenzado pero a España le importaba un bledo perdérselo si era por estar con Lobezno, Antonio apago el televisor y le dio a su subordinado una segunda lección sobre besos y le daría las que fueran necesarias para quitarle el asco aunque eso implicara aparecer con los labios hinchados en la siguiente conferencia mundial.

12-Gris

Si algo deprimía a Antonio Fernández Carriedo eran los días nublados, ver un montón de nubes grises y sentir el aire frio en la cara en vez de los cálidos rayos del sol ponía ligeramente triste pero eso cambio cuando conoció a Satoshi, a quien los días nublados lo ponían ligeramente cariñoso y le daba mimos a Antonio hasta que se le bajara la tristeza.

Al final, a Antonio le terminaron gustando los días nublados porque podía estar todo el día junto a su subordinado sin que a ninguno de los dos los llamaran para ir a trabajar.

Después de todo siempre había sol detrás de las nubes.

08-Simple

Si había algo a lo que Satoshi no estaba acostumbrado era a los mimos, por mas que lo intentara no podía evitar sentir cierta molestia al recibirlos, en primera nadie se los había dado desde la muerte de su madre cuando tenia catorce años, en segunda no tenia quien se los diera y no estaba tan desesperado para mendigar por afecto y en tercera desde que se emancipo a las quince años, estaba demasiado ocupado pensado como mantenerse por si solo por lo que la necesidad de recibir y dar afecto paso a segundo termino.

¿Por qué a Antonio le costaba tanto trabajo entender algo tan simple? Era lo que Satoshi se preguntaba cada vez que Antonio se ponía cariñoso con el y tenia que hacer esfuerzos sobrehumanos para quitarse de encima al hispano e irse a trabajar los lunes en la mañana.

45-Sombreros

 

Antonio llevaba horas caminado por las calles, revisando cada escaparate que encontraba a su paso. El motivo de aquel comportamiento tan inusual en el castaño de ojos verdes era nada menos que el cumpleaños de subordinado, Satoshi cumplía diecisiete años al día siguiente y a el–por increíble que pareciera– se le había olvidado.

No es que a Satoshi le importara mucho recibir un regalo de su parte, de hecho Antonio estaba seguro de que chico no haría nada para celebrar su cumpleaños ya que –y era algo que solo el castaño sabia– lo odiaba debido a que su madre había muerto un mes antes de que cumpliera los catorce años.      

 Pero Antonio sabia que no había nada peor que pasar un cumpleaños triste y solo además Satoshi le había dado un gran regalo en su cumpleaños –un capote nuevo para las corridas de toros– así que se lo debía y además era una buena excusa para hacerle un mimo sin que el muchacho intentara quitárselo de encima.

Había pensado comprar con tiempo el obsequio para que no lo agarraran las prisas pero su jefe le había dado mucho trabajo esa semana, lo que lo llevo a su situación actual: las compras de último minuto.

Antonio estaba a punto de volverse loco, tenia que encontrar algo que hiciera que Satoshi pensara en el cuando estuviera fuera de casa pero que no representara un compromiso, algo que le fuera útil y que el muchacho no devolviera a escondidas a la tienda el día siguiente.

Pensó en darle una navaja nueva –llevaba una guardada en los bolsillos del pantalón casi a diario– pero le pareció algo muy simple, pensó en darle dulces pero recordó que a Lobezno no le gustaban demasiado las golosinas y era probable que se los diera a Gibraltar cuando no estuviera mirando, pensó en darle un relicario o un anillo pero descarto esa idea al instante pues era el tipo de cosas de cosas que –normalmente– se les regalaban a las mujeres y tenia la etiqueta de “algo que el chiquillo devolverá a la tienda sin dudar ni un instante” además de que su subordinado no era una mujer, si le daba flores habían dos opciones: que el niño las tirara al tacho de la basura o las donara a un hospital.

A punto de rendirse Antonio encontró al doblar una esquina –por inspiración del espíritu santo– el regalo perfecto para Lobezno: un sombrero negro sin ningún adorno, un simple sombrero negro pero a España le pareció un milagro para alguien en su situación– a punto de sufrir un ataque se nervios– sin pensarlo mas se metió en la tienda y salió con el sombrero envuelto para regalo.

39-Sonrisas

Para Satoshi su cumpleaños no era una fecha muy feliz desde la muerte de su madre y mucho menos tenia motivos para celebrarlo, así que tomaba ese día como cualquier otro, después de todo la única diferencia era que las punzadas de dolor en su pecho se agudizaban un poco mas que de costumbre pero el ya se había adaptado a eso así que apenas y lo notaba.

Cuando Antonio le sorprendió con una fiesta de cumpleaños sorpresa  esa tarde, no hizo que su ánimo mejorara, Satoshi tenia mas ganas de echarse a dormir para olvidar que era su cumpleaños que de celebrar con su jefe y conocidos del trabajo, pero se obligo a vencer el cansancio y el  fastidio que lo invadían y poner una expresión en su rostro que el llamaba “cara de idiota alegre por las celebraciones sorpresa” para no hacer sentir mal a Antonio por intentar animarlo.

Pero cuando llego la hora de abrir los regalos y abrió el obsequio de Antonio no pudo mas que dejar escapar una sonrisa, el sombrero era un regalo muy practico y útil para el podría usarlo para esconder su cabello y que no confundieran con una chica, mantener seca su cabeza cuando llovía y el olvidara el paraguas o para protegerse del sol, incluso podía utilizarlo como arma para defenderse. Era sin duda uno de los mejores regalos que había recibido en su vida y  desde ese momento en lo que llevaba de la tarde Satoshi no tuvo que fingir que estaba feliz por cumplir años y empezó a pensar como agradecerle a Antonio por hacer que el dolor que sentía disminuyera y cuando bailaron juntos un flamenco, Satoshi llego a la conclusión de que debía esforzarse mucho para sorprender a España en navidad.

43-Diccionnario

Antonio llevaba horas buscando una palabra en su diccionario italiano-español. Satoshi había aprendido a hablar italiano hacia algunos meses –todavía no sabia si agradecerle o regañar a Lovino por enseñarle italiano a Lobezno– el caso era que Francis había intentado propasarse con el muchacho y este después de ponerlo en su lugar, le había gritado algo en italiano, palabras que el castaño no entendió muy bien.

Por fin encontró la palabra que buscaba, Antonio suspiro aliviado y empezó a leer.

38-Risas

Antonio no pudo evitar que una risa escapara de sus labios al entender el significado de esas palabras, definitivamente le quedaban como anillo al dedo a Francis, Antonio cerró el libro y  después llamo a Lovino para pedirle que tratara de controlar su vocabulario cuando le enseñara italiano a su subordinado.

Antonio no sabía que Satoshi tuviera esas palabras en su vocabulario y además las usara con tanta naturalidad, desde ese día tomo especial cuidado en no hacerlo enfadar.

*Lo que Satoshi le dijo a Francis fue: cazzo ninfomane pervertita merda maiale, ucciderò te e ti porti con le regioni vitale, se mai mi tocchi  Hai capito bene?

31-Pasado

Cuando su madre cumplió tres años de haber fallecido Satoshi no pudo evitar llorar y lamentarse por la falta que le hacia su presencia en su vida y todo a lo que tuvo que renunciar en su camino por seguir adelante, lloro  como no lo hizo en el funeral ni lo volvería a hacer por esa razón o por cualquier otra en su vida, teniendo a la noche como único refugio y a Rodolfo como única compañía.

32-Presente

Pero a pesar del dolor que sentía, Satoshi sabia que debía de ser fuerte, no aferrarse al pasado y seguir adelante mas ahora que una persona como Antonio Fernández Carriedo formaba parte de su presente.

42-Taza

A Antonio le gustaba tomar tazas de chocolate caliente cuando llovía en su casa más si implicaba compartir con Satoshi el último churro de la bolsa.

26-Flores

-Se que no te gustan las flores pero acepta esto por favor-exclamo Antonio el día de San Jorge mientras le tendía a Satoshi un ramo de rosas negras y claveles rojos.

Satoshi tomo el ramo y mientras veía la belleza y delicadeza de las flores se dio cuenta que no podía deshacerse de ellas ¡Estaban tan bonitas! Además de que era la primera vez en su vida que veía rosas en color negro y el contraste que hacían con los claveles era muy interesante así que contra su costumbre –tirar las flores o donarlas a un hospital– las puso en un florero cerca de su mesa de trabajo.

Antonio sonrió al ver las flores ahí y pensó en darle las gracias a Francis por haberse robado las rosas de la casa de Turquía.

11-Parodia

Satoshi no pudo contener la risa por más que lo intento, la verdad es que escuchar cantar a Antonio una canción en un japonés tan malo como el suyo podía resultar muy hilarante.

47-Pronunciacion

A pesar de que llevaba toda la tarde intentándolo Antonio no lograba pronunciar una frase tan sencilla como “dame un vaso de agua por favor” correctamente en japonés.

22- Pasar

Antonio se inquieto al  saber que Satoshi no se quedaba con Kiku cuando regresaba a Japón por un tiempo sino vivía en un pequeño departamento cerca de la casa de su colega para no molestar al mayor cuando recibiera visitas.

Cuando Antonio tuvo el edificio enfrente se puso mas nervioso todavía ¿Qué tal si se había equivocado de dirección? Pero cuando toco la puerta y vio a su subordinado frente a el, no supo que hacer, claro que todas sus aprensiones se fueron a la porra cuando el muchacho lo invito a pasar a su hogar temporal.

24-Tocar      

Cuando Antonio recibió por parte de su subordinado un golpe en la cara mientras el chico gritaba que era un atrevido, se recordó a si mismo no volver a tocar la parte baja de la espalda del muchacho cuando este estuviera dormido si no quería morir desangrado a causa de los puñetazos y mucho menos recorrer con los dedos ese dibujo en forma de toro* en su cintura pero por la cara que puso el chiquillo el dolor causado por los golpes debido a su curiosidad bien habían valido la pena.

*Antonio se refiere a un tatuaje que tiene la misma función que el rizo de Lovino y Feliciano en la cintura de Ash.

05-Libro

Era el cuatro de julio, Antonio había sido invitado a la fiesta por América –como cada año– y el español estaba buscando a Lobezno para que lo acompañara a bailar, lo encontró en la biblioteca leyendo  un libro, Antonio se lo quito de las manos y lo llevo a rastras a la pista de baile a pesar de que el chico se resistía y hacia todo lo posible por recuperar el libro y seguir leyendo.

58- Literatura

Mientras Satoshi hablaba con Lovino, Antonio leyó la portada de libro que le había quitado al chico momentos antes y una sonrisa bailo en sus labios la verdad es que era bastante contradictorio que alguien que decía no creer en el amor, estuviera leyendo “El amor en los tiempos del cólera” que era –por mucho– un buen ejemplo de literatura romántica. Vaya que el chiquillo era toda una caja de sorpresas.     

37- ceño fruncido

Satoshi no pudo evitar fruncir el ceño cuando tuvo que sacar a  Antonio a rastras de la fiesta para llevarlo de regreso al hotel donde se hospedaban debido a que el hispano estuvo a punto de hacer el ridículo invitando a Lovino a bailar la tarantela completamente ebrio.

54-Rascar

Satoshi no pudo evitar arañar la espalda del ibérico para tratar de quitárselo de encima cuando este lo beso de sorpresa y lo arrincono contra  una de las paredes de la habitación.

-Antonio para estas borracho-murmuro Satoshi-y vas a hacer una tontería si sigues con esto-le advirtió

-Demostrarte que te quiero no es una sandez-murmuro el ibérico  

-Pero esta no es la forma-repuso el muchacho intentando apartarse pero Antonio se lo impidió  

-Arrepintámonos mañana-musito el castaño-detéstame si quieres pero hazlo mañana-le pidió estrechándolo contra el y besando con fuerza.

Antes de que el azabache pudiera reaccionar Antonio metió las manos bajo su camiseta y acaricio lentamente el dibujo del toro en su cintura con las yemas de los dedos.

Un jadeo involuntario escapo de los labios del chico de ojos negros, ante esto Antonio sonrió

-Ves-murmuro-tú también quieres hacer esto, no te resistas-dijo el ibérico contra el cuello del gitano

Satoshi sabia que no podía resistir mucho más tiempo, odiaba admitirlo pero el ibérico tenía razón: quería hacerlo, quería seguir pero sabía que no podía, no era correcto, no estaba bien.

“Voy a sentir asco de mi mismo después de esto” fue el único pensamiento coherente que tuvo Satoshi antes de ceder ante el hispano.

50-Buenas noches

-Buenas noches Antonio-san-fue lo primero que el chico murmuro antes de que la culpa empezara a carcomerlo.

Acto seguido empezó a vestirse mientras hacia un esfuerzo por no despertar a Antonio y no romper a llorar.

52-Manos entrelazadas

Al ponerse los guantes, Satoshi rozo sin querer el rostro de Antonio y este entrelazo su mano con la suya sin siquiera despertar, Satoshi intento romper el contacto de sus manos pero Antonio afianzo más el agarre.

-Quédate por favor-le pidió Antonio abriendo los ojos

-Sabe que no puedo-replico el chico

-Quédate por favor-repitió

-España-san…-murmuro el chico

-Quédate Lobezno-le pidió suplicante

-Lo siento mucho-dijo el chico zafando su mano y retirándose del cuarto