Comiéndose la alegría
Ahhhhh ¡qué hermosa mañana! Sarcasmo puro, evidentemente. Hacía más frío que dentro de un iceberg. Pobre fósiles, la verdad, la han de pasar muy mal en esos lugares. Estaba nevando ¡o sea! ¿Y luego por qué se enferma uno? Obviamente la mayoría de la gente se la vivía en la enfermería por esas épocas. Pero Cvetos no ¡jaaa! Estaba tan acostumbrada al clima frío que Hogwarts era como la playa para ella. Sin embargo, eso no quitaba el hecho de que tenía que salir bien abrigada para desayunar. Sí, eran como las 8, y Cvetos se encaminaba hacia el Gran Salón, sola y con mucha prisa porque le rugían las tripas como nunca (aunque eso ya era normal en ella). Bajó una serie de escalones y por fin, las puertas del salón se abrían a sus pies, como si estuvieran esperando por ella (o al menos eso ella imaginaba).
hungry