En proceso) Silla México (1970) Mesa Neón (1972) Mural “Decomural” (1970–1990) Cuadro “Brochazo” (1985) Familia de Bibelots (2001) Escultura Urbana “Estaca” (México, D.F.
y otros muchos establecimientos y tipos acá y allá que vieron pasar años y generaciones sin dar un brochazo de pintura a los marcos de sus puertas, ni hacer la menor alteración en sus hábitos.
Este introito psicológico va encaminado a un hecho, y es dar a saber a nuestros lectores, si nos los depara el cielo, que las escenas de nuestra obrita titulada Capítulos que se le olvidaron a Cervantes no son casos ficticios ni ocurrencias no avenidas; mas antes acontecimientos reales y positivos en su totalidad, o convertidos en cuadros completos, gracias a un miembro, un toque, un brochazo que, hiriendo nuestros ojos, se han ido adentro a despertar en el alma el mundo de sensaciones que suele estar pendiente de una reminiscencia entorpecida.
Se perfumaron las barbas con bálsamo de Judea, se ajustaron las sandalias, dieron un
brochazo a la túnica y al manto, y siguieron la marcha, no sin provenir antes el buen Jesús a su apóstol favorito: -Cuidado, Pedro, con tener malas pulgas y cortar orejas.
Ricardo Palma