Abstract
La teoría de la evolución por selección natural de Charles Darwin, que explica las distribuciones geográficas y el registro fósil, se considera, con razón, una de las teorías científicas más importantes de todos los tiempos, y ocupa su lugar junto con la teoría de la atracción gravitacional de Isaac Newton, que explica la imagen heliocéntrica del mundo de Copérnico. Sin embargo, existe una tendencia a pensar que el trabajo de Darwin está acabado. Que pertenece más a la historia victoriana que a algo que tenga una relevancia social crucial en la actualidad. Este ensayo evidencia cuán equivocada es esa suposición. A través de una serie de casos históricos (extranjeros, clase social, orientación sexual y mujeres), se demuestra que el darwinismo es tan vibrante e importante hoy como lo era cuando Darwin era joven. Es una herramienta esencial para analizar y resolver algunos de los problemas sociales más importantes y apremiantes que enfrentamos en el siglo XXI.