Abstract
Según el estoicismo, la naturaleza nos ha dotado de razón, lo que nos permite, mediante la función de las impresiones catalépticas, percibir el mundo con verdad. Sin embargo, la mayoría de las personas se desvían de este ideal. Para explicarlo, los estoicos identifican dos causas: (a) la persuasión de las impresiones y (b) las enseñanzas de nuestros compañeros. Si bien tanto Galeno como Posidonio cuestionan la validez de estas causas, y muchos estudiosos destacan su complejidad, este artículo pretende proporcionar una base estoica más profunda para ellas. Como propongo, abordar estas dos causas requiere un análisis exhaustivo de varios aspectos de la ontología, la epistemología y la causalidad estoicas. Este artículo argumenta que la persuasión de las impresiones se basa, por un lado, en la intrincada estructura causal del mundo estoico y las similitudes entre las interacciones causales que nuestra alma establece con la virtud y las externalidades preferibles, y, por otro, en la semejanza entre los afectos experimentados tanto en las pasiones como en las emociones virtuosas; específicamente, la experiencia de expansión y contracción del alma cuando obtenemos o nos privamos de algo. Además, sostendré que la influencia de las asociaciones afecta nuestros juicios evaluativos debido al poder causal de las creencias, que se ve continuamente reforzado por la persuasión de las impresiones relevantes. Para sustentar estas conclusiones, es esencial un análisis detallado tanto de la teoría estoica de la causalidad como del estatus de los decibles en la ontología estoica.