Abstract
El presente ensayo observa el desencanto barroco que adquiere representación en la figura melancólica de Alonso Quijano; María Zambrano contempla en él la alegoría de España: ambigüedad que logra ser expresada con la profundidad propia de la literatura que se adentra a hurgar en los secretos más íntimos de la vida humana, mirada poética que ahonda en el ensueño y el delirio, el desatino y la lucidez de la escritura de Cervantes; en la alternancia entre lo ideal y lo real, en la tensa dualidad entre idealismo y realismo español. Ha nacido un nuevo genero de escritura que alcanza a expresar la modernidad ibérica, ya barroca, recogiendo la ambigüedad de la existencia: la creación literaria llega a la novela y encuentra así otra posibilidad ontológica, la de ser narrada e hilada entre metáforas poéticas, con apego a las profundidades y contradicciones de la oscilante alma barroca.