Abstract
Este artículo aborda el problema de cómo los futuros suelen ser enmarcados mediante estadísticas, predicciones y narrativas universales que borran la subjetividad y la emoción. Propone una alternativa al examinar cómo los sentimientos especulativos pueden convertirse en prácticas de resistencia cuando se ponen en primer plano en procesos artísticos. El objetivo es analizar Pura Felicidad, una instalación multimedia desarrollada a partir de conversaciones guiadas con artistas latinoamericanos en Bogotá. La metodología consistió en grabar y transcribir diálogos colectivos, fragmentar y editar los textos, y traducirlos a través de medios —voces, subtítulos, sonido y video de tres canales— en una instalación inmersiva. Este proceso, definido como traducción afectiva, trasladó la intensidad de los sentimientos especulativos a una forma espacial y colectiva sin reducir su ambigüedad. Los resultados muestran que la pluralidad de voces, los acentos regionales y las perspectivas divergentes generaron una ecología afectiva donde los futuros se plantearon como plurales y situados, en lugar de universales o abstractos. Se concluye que métodos de investigación artística como la traducción afectiva pueden contribuir al pensamiento decolonial y ecológico al resistir la homogeneización, fomentar futuros pluriversales y transformar emociones subjetivas en formas colectivas y resistentes de creación de mundos.