Abstract
El presente escrito plantea la problemática actual en las democracias del siglo XXI, las amenazas y los conflictos a los que se enfrenta la ciudadanía y de qué manera paliar los efectos negativos de un atomismo y radicalismo autoritario creciente que se agrava con las tecnologías y la digitalización. El objetivo es presentar la educación ético-cívica como un recurso fundamental para el desarrollo humano y la vida democrática, entendiendo que el pensamiento crítico y las virtudes cívicas sientan las bases para degustar los valores democráticos. Se destaca la importancia de capacitar a los jóvenes con las competencias democráticas que les permitirán erigirse como agentes responsables en un contexto social pluralista y complejo. Para ello se ha seguido una metodología de análisis crítico de artículos y estudios de investigación que aportan resultados y reflexiones tanto sobre la situación actual como propuestas pedagógicas orientadas a la revitalización de la vida democrática. Por tanto, el documento presenta inicialmente el análisis del estado de la cuestión y los fundamentos de la democracia, señalando qué competencias democráticas son más necesarias en la actualidad. A continuación, se justifica la importancia de la educación ético-cívica y, finalmente, se presentan unas propuestas pedagógicas orientadas al cultivo de dichas competencias y que se enmarcan en el aprendizaje dialógico, la resolución pacífica de conflictos y la educación emocional.