Abstract
Este trabajo aborda críticamente el concepto estético que desde la modernidad filosófica ha moldeado la relación sentimental de los seres humanos con la así llamada Naturaleza: el sentimiento de lo sublime. El objetivo es contribuir a la delimitación de una cantera de trabajo de una cosmoestética, o estética terrestre, que se concibe como una disciplina filosófica ocupada con los tradicionales asuntos de la sensibilidad y la creatividad desde una perspectiva más que humana (y desandrocentrada) y en el horizonte abierto por el descalabro espacio-temporal conocido con los nombres de Gaia y Antropoceno. Se trabajará especialmente sobre la versión kantiana de lo sublime, ya que esta proporciona una piedra de toque para la experiencia sentimental de la excepcionalidad humana, que implica, por supuesto, la excepcionalidad de cierto tipo de humanos. A partir de allí, se dejará señalada la posibilidad de pensar otro sentimiento estético, el de lo ínfimo, que, aferrado a la cercanía que proponen el oído y el tacto, nos proporcionaría una experiencia del ritmo lento del fluir interconectado entre los existentes de la Tierra.