hellopinkie wrote in obsessedwriting 😟hungry 1984.

Listens: Under Pressure - Queen Ft David Bowie

[FF conjunto] Ashes on Mars (2 - 1ª mitad/12)

Titulo: Ashes on Mars
Autoras: [info]jshepard , [info]hellopinkie & [info]ocsarah 
Fandom: Life on Mars & Ashes to ashes
Rating: Adulto en general, especialmente por lenguaje. AU. 
Pairings: Gene/Alex, Sam/Annie, principalmente. O al menos, ellos son los que llevan el peso canon de todo esto. No está en nuestras manos que de esto surja un nuevo fandom...




- Día 4 -
El coche se detuvo levantando una nube de polvo a su alrededor. Los policías que estaban cerca tuvieron el suficiente cerebro como para apartarse y no acercarse demasiado. Si el DCI había llegado de esa manera hasta allí, significaba que no tenía precisamente una buena mañana.

La puerta se abrió y bajó el conductor. Se colocó las gafas de sol con un gesto de fastidio. Odiaba empezar la mañana de esa manera. Lo odiaba de verdad. No precisamente porque hubiera tenido que madrugar, ni mucho menos. Simplemente porque auguraba un mal día. Un día realmente malo.

Se acercó con paso decidido hasta el grupo de policías que estaba reunido unos metros más adelante. Su equipo estaba unos metros más allá, delante de la barrera de policías. Se abrió paso entre ellos sin dirigirles apenas una mirada. No estaba de humor. Había tenido un sueño que había conseguido que se despertara fatal. Demonios, los últimos días no paraba de soñar lo mismo.

Sus hombres se apartaron, respetuosos. No había llegado a DCI por su cara bonita, todos respetaban su opinión... porque demasiadas veces tenía razón. Se agachó delante del cuerpo y levantó la sábana. No pudo evitar que su cara mostrara un gesto de sorpresa. Era imposible... ¿ella?

- ¿Quién la ha encontrado? – preguntó volviendo a tapar el cadáver
- Esos niños de ahí, señora. Estaban jugando cuando uno de ellos vio el cuerpo y empezó a gritar. Inmediatamente uno de los padres se acercó y nos llamó.
- ¿Quiénes fueron los primeros en llegar?
- Los uniformados, señora – dijo otro de sus hombres señalando al grupo de policías que les miraban sin moverse.
- De acuerdo... acordonad la escena y que los del laboratorio recojan todas las muestras que puedan. No dejéis que se acerque la prensa. Es justo lo que menos necesitamos.
- Si, señora.

“Acordonad la escena”. Maldita sea, ¿por qué había tenido que acordarse precisamente de él en ese momento? Ya tenía bastante con soñar una noche tras otra con él. Hacía cinco años que se había ido y todavía no había podido olvidarle. ¿Cómo demonios iba a hacerlo? Durante 7 años habían sido mucho más que compañeros, muchísimo más que amigos. Él la había enseñado a ser mejor policía, la había apoyado siempre, la había ayudado a avanzar en su carrera hasta conseguir ser DCI... y la había hecho feliz día tras día.

“Maldito seas, Sam Tyler. Sal de mi mente al menos durante las horas de trabajo”

Volvió de nuevo hacia el coche. Demonios, ¿cómo era posible? ¿Jackie Queen? No es que la apreciara precisamente, pero la conocía. Recordaba cuando Jackie y varios más del periódico fueron secuestrados y Gene, Sam y ella terminaron encerrados en un armario. Recordaba el miedo que podía ver en sus ojos y el que ella misma sintió y recordó estar encerrada en aquel armario y coger la mano de Sam pensando que iban a morir. En ese momento había deseado tanto abrazarle...

- ¿Inspectora Cartwright? ¿Qué puede decirnos sobre la victima?

Annie casi saltó de la impresión. No se había dado cuenta de que varios periodistas se acercaban a ella. Se colocó mejor las gafas y con su sonrisa más políticamente correcta (como decía Sam) se dirigió a ellos.

- De momento no hay declaraciones, señores. Denos algo de tiempo para trabajar.

Y sin más, dio media vuelta y se subió a su coche donde la esperaban sus hombres. Lo primero era hablar con la familia. Sabía que Jackie tenía un hijo, todavía un bebe. Sam y ella habían pensado en tener familia, pero nunca encontraron el momento oportuno. Y luego él tuvo que irse y ella se quedó sola y ya ni siquiera pensó en ello, porque la única persona con quién hubiera querido tenerla no estaba a su lado.

Intentó dejar de pensar en él, pero últimamente le era imposible. Llevaba varios días soñando que volvía, que llamaban a la puerta y al abrir le encontraba ahí, delante de ella, con su chaqueta de cuero y esa sonrisa adorable que hacía que le temblaran las piernas. Y sin dejarla hablar, la abrazaba y le repetía que no volvería a dejarla, que estarían juntos para siempre. Entonces se despertaba llorando y no dejaba de hacerlo hasta que el reloj le indicaba que era hora de empezar el día.

- La verdad es que tenía bastantes enemigos – la voz de Steve la sacó de sus pensamientos – La mitad del departamento habría ocupado gustoso el lugar del tipo que la ha matado
- Ahora no era ni la mitad de insufrible que hace unos años, creedme. En cuanto lleguemos a comisaria quiero que averigüéis lo que hizo anoche, con quien estuvo, donde, por qué...
- ¿Crees que el asesino la conocía, Jefa?
- Estoy segura. Jackie Queen no se iba con cualquiera, era una mujer experimentada e inteligente.

Detuvo el coche en su aparcamiento habitual y bajó de él. Esa comisaria le traía demasiados recuerdos, recuerdos principalmente felices. Allí había conocido a Sam, había empezado a trabajar con el mejor equipo que uno podría desear y con el mejor jefe que pudieras imaginar. Recordar a Gene Hunt siempre le hacía sonreír. Él era el mejor policía con el que había trabajado, tal vez con poco o ningún apego por las normas, pero con un instinto infalible. Y él y Sam formaban un equipo impresionante. Los 7 años que pasaron todos juntos fueron estupendos. Pero ese tiempo había pasado. Sam se fue, Gene y los demás fueron trasladados a Londres, ella se quedó y la ascendieron a DCI.

Entró a su oficina (“la oficina de Guv” se corrigió) y se sentó. Apenas había cambiado nada, le gustaba tal y como él la tenía. Era como un pequeño pedazo de pasado en el que se sentía a gusto. Por supuesto, los 80 habían llegado y tenía un estupendo ordenador, pero había poco más que no estuviera allí 5 años antes. Incluidos los absurdos carteles de películas americanas que tanto le gustaban. Sacudió la cabeza. Recordar el pasado no iba a ayudar en absoluto. Decidió ponerse manos a la obra. Tenía un día muy largo por delante.