Baby Bang 2011: Drenched in fear- Capítulo 10-4

Una voz desconocida lo fue haciendo volver poco a poco de donde fuese que se había vuelto a hundir, mientras un olor penetrante se introducía por sus fosas nasales.
- Jensen… ¿puedes oírme?... Abre los ojos muchacho… Así, muy bien. Lo estás haciendo muy bien.
Jensen vio en medio de sus ojos nublados el cuerpo de un hombre completamente vestido de blanco.
- Eso ya me gusta más. Ahora trata de respirar con normalidad.
Sintió como le retiraban algo que le cubría la boca y la nariz por completo y en su lugar le introducían algo por la nariz.
A continuación oyó como ese alguien se dirigía a otra persona que no era él y le decía algo que había sido incapaz de entender, que fue sustituida por una voz que hizo que se le erizase todo el cuerpo. Una voz que pensó que nunca más volvería a escuchar.
- Hey... ¿qué tal si empezamos de nuevo?... – y ya no sólo oía esa voz, sino que delante de él volvía a tener esa cara que tanto adoraba, con esa mirada de cachorro desamparado que hacía contraste con la suave sonrisa y los increíbles hoyuelos que se formaban a ambos lados de esa boca que desde hacía años reclamaba como suya.
Trató de hablar, pero por algún motivo no estaba resultando nada fácil hacerlo.
- ¿Sss…toy sssñand? – y no sólo le costaba hablar hasta el punto de tener que hacerlo con un hilo de voz, sino que además era como si su cerebro no quisiese dar las órdenes necesarias para hacerlo
- No mi vida… - oyó la risa del castaño colándose por sus oídos -… no estás soñando.
- Ntcesss... – tragó saliva con dificultad, intentando que su voz no sonase tan jodidamente débil -… ¿ssstoy muert…?
- Eso todavía menos – notó la enorme pero delicada mano del castaño posándose en su mejilla para empezar a llenarla de caricias – Lo conseguimos Jen… estamos a salvo.
- ¿A slvo…? ¿C...mo?...yo nnnnn – Quería saber que había pasado. Lo único que recordaba a duras penas era estar de regreso en aquella vieja cabaña y ahora se encontraba con Jared delante de él, asegurándole que estaban a salvo.
- Shhhhhhh… es una historia muy larga – se fijó en como por la expresión de Jensen, este volvía a estar al límite - ¿por qué no descansas un poco más y después te la cuento?... ¿Te parece bien?
- N… no qui...ero… n…no pued.
- Claro que puedes – Jared hizo algo que sabía que probablemente le supondría una reprimenda por parte de alguna de las enfermeras, pero entendía perfectamente por qué Jensen se negaba a dejarse vencer por el cansancio a pesar de que apenas poder mantener sus párpados abiertos - … no te preocupes por nada… voy a estar aquí contigo.
Sin más se recostó sobre la cama del rubio y con sumo cuidado lo rodeó con su brazo, dejando que la cabeza de este descansase sobre su pecho.
- No tengas miedo, mi vida. Te juro que esto es real… - a pesar del dolor del brazo, hizo un esfuerzo por moverlo y poder acariciarlo – Pero ahora no luches contra lo que no es necesario.
- ¿T… qudassss... aquí?
- Claro… ¿a dónde iba a ir si no?... Ya no nos va a separar nada nunca más… te lo prometo…
Jensen notó los labios de Jared presionando suavemente su sien. Quería creer que aquello era real. Jared se lo había prometido, al igual que le había prometido que volvería a buscarlo y aunque todavía no sabía como, esa promesa la había cumplido. Así que no tenía ninguna razón para no creer en él. Siempre y en lo quedase de vida confiaría en él, porque le había dado motivos de sobra para ello.
Dejó que sus párpados se cerrasen del todo y en medio del sopor intentó decir un – Te quiero – aunque no llegó a saber si lo había logrado o no, porque antes de que de la boca del castaño saliese un – Y yo a ti, Jen. Siempre – el rubio una vez más se había quedado dormido.

Si el haberse despertado con Jared a su lado había afectado a Jensen de la forma que lo había hecho, el despertarse horas más tarde y darse cuenta de que no solo era verdad que el castaño estaba con él, sino que tenía a su madre allí delante de sus ojos, sentada tranquilamente viendo para ambos, mientras esperaba el momento de que su hijo volviese a abrir los ojos, le había vuelto a genera la duda más que razonable de si aquello era real o si directamente su mente y las drogas le estaban jugando una mala pasada.
- ¿Ma…mamá?
Donna debió de leerle la mente o ver su cara de confusión, porque no tardó en preguntarle.
- ¿Tan raro te parece que tu madre haya dejado plantado todo en casa para venir hasta aquí, cariño?
- N… no… es sólo que… - no sabía que iba más lento, si su cerebro o su voz al hablar y eso era una sensación de lo más desagradable -… no sé… mi cabeza… yo, estoy muy… - ni siquiera le salía la maldita palabra.
Jared que en realidad no había dormido nada desde que Jensen había vuelto a quedarse KO se sumó a la conversación.
- ¿Confuso?
Notó la mano de Jared acariciándole la frente y asintió levemente con la cabeza, como si se sintiese avergonzado por sentirse así.
Ambos sabían que no era el momento de abrumarlo con detalles sobre su estancia en el hospital, pero a su tenía que entender por qué se encontraba así para evitar forzarse más de la cuenta y por supuesto dejar de sentirse extraño.
- Jen, escúchame mi vida – insistió Jared hablándole completamente calmado - Sé como te sientes pero créeme que esto es algo completamente normal.
- Llevas varios días en el hospital cariño y te han estado tratando con una medicación muy fuerte.
Efectivamente, su mente estaba todavía demasiado lejos de estar medianamente centrada, porque de hecho, hasta ese momento ni siquiera se había preguntado dónde estaba. Lo único que sabía era que estaba en una cama, en una habitación que no conocía…, que se encontraba extrañamente cansado y como flotando en medio de una nube y lo más importante de todo…, qué Jared estaba con él.
Oyó la voz de alguien que ni siquiera tenía claro si ya la había escuchado antes o no.
- Vaya..., parece que alguien en esta habitación empieza a ser capaz de mantener sus ojos abiertos más de unos minutos y hasta se anima a hablar.
Jensen se quedó mirando fijamente a ese hombre de aspecto latino que lo estaba tratando con tanta naturalidad.
- Jen, es el doctor Valderrama – le apuntó su madre – Él y su equipo son quienes te han estado tratando.
- ¿Cómo te sientes Jensen? – La voz del médico sonaba amable – A parte de confuso, claro. ¿Tienes dolor? ¿Alguna molestia?
- N… no – vaciló el rubio – estoy cansado y siento el cuerpo muy pesado.
El médico sonrió complacido.
- Bueno. Si no te sintieses así empezaría a pensar que no eres de este planeta – A continuación se acercó más hacia la cabecera, tras fingir un gesto de medio reprimenda a Jared por estar donde estaba – Es más…, todos estamos sorprendidos de lo bien que estás evolucionando después de habernos tenido en jaque durante varios días.
- ¿Va…, varios?... ¿Cu…, cuántos días son varios?
- Unos pocos – le hizo un gesto tranquilizador al ver que el rubio buscaba respuestas en los ojos de los tres - Pero Jensen, de verdad…, créeme que eso no es importante ahora. Sé que en tu cabeza tienes un montón de dudas, pero tienes que tratar de no pensar en ello al menos por unos días y centrarte únicamente en descansar y recuperarte. Eso será un factor clave para que te puedas subir pronto a planta.
- Hazle caso al médico, Jen. Yo…, yo me he sentido igual de confuso que tú – hasta cierto punto era cierto, salvo por la única salvedad del tiempo que el rubio había permanecido en coma – pero te prometo que así como te encuentres mejor, yo mismo me encargo de ponerte al día.
- Doctor – intervino Donna – Sé que esto no es lo habitual, pero… ¿le importaría…? – se corrigió rápidamente - ¿sería posible que los chicos pudiesen acercarse un momento sin que Jay y yo…? Ya sabe.
- Sra. Ackles, ¿me está pidiendo que me salte las reglas de la UCI a la torera una vez más? – hizo ese comentario sin poder disimular una sonrisa, por lo que Donna supo que lo tenía en sus manos.
- Básicamente eso es lo que le estoy pidiendo, sí.
- Bueno… - vio hacia Jensen que como era de esperar no entendía nada de esa conversación -… a riesgo de que me sancionen, creo que esos dos chicos se lo merecen. - Eso sí – puntualizó – sólo unos minutos. Jensen debería de poder descansar un poco antes de que vengan a hacerle las curas.
- No… no sé de qué estás hablando mamá… ¿qué chicos? – efectivamente, se sentía enormemente cansado, lo cual era frustrante teniendo en cuenta que tampoco llevaba tanto tiempo despierto. Sin embargo la curiosidad en este caso era superior a él - … ¿qué curas?
- Todo a su tiempo muchacho – le insistió el médico.
- Es una sorpresa – se apresuró a apuntarle Jared – pero estoy seguro de que te va a gustar.
Donna abandonó la habitación unos instantes durante los cuales el médico aprovechó para realizarle un pequeño chequeo y ya de paso extraerle un par de muestras para las analíticas diarias, y por culpa de las cuales Jensen se dio cuenta de que llevaba conectados más tubos de los que se veían a simple vista.
- Tengo… ¿tengo que tener eso conectado?
El médico levantó una ceja con cara de sorpresa. ¿Cómo podía ser que una persona que a duras penas podía con su cuerpo y que tenía colocados sueros por todas partes, podía estar preocupado por un sencillo catéter?
- ¿De verdad tengo que responderte a eso?
- Vale… - cerró los ojos en parte por el cansancio y en parte tratando de resignarse -… creo que sí que tengo.
De repente oyó un par de voces que era imposible que estuviesen allí.
- No me puedo creer que acabes de volver al mundo de los vivos y que ya te estés quejando.
- Joder Jenny… hay cosas que nunca cambian.
Tuvo que mirar dos veces a la puerta para asegurarse de que los que estaban allí eran Steve y Chris.
- Si no fuera porque esto es demasiado surrealista como para no ser verdad, diría que lo que me están dando me está haciendo alucinar.
Ambos se acercaron a la cabecera de la cama y empezaron a despeinarle el pelo en plan cariñoso, tratando de quitarle hierro al hecho de que su amigo tuviese esa voz tan débil y que arrastrase tanto las palabras al hablar.
- Bufff… pues por como tienes esas pupilas un poco hasta las cejas si que estás – había bromeado Chris en su línea de “me llamo Chris Kane y la sutileza no es lo mío”
- ¡Chris! – se ganó un codazo de Steve como premio a ese comentario.
- ¡Qué! – se defendió el primero – yo sólo lo digo por si nos podemos llevar algo de material del bueno para el viaje de vuelta.
- Chicos... ¿qué estáis haciendo aquí?
- Estamos de luna de miel – Chris volvió a la carga, aunque después se arrepintió al ver el rostro confundido de Jensen.
- Joder, Chris. No lo fuerces… que Jen ya bastante está haciendo con seguirnos.
- No… en serio… ¿qué hacéis aquí?
- Digamos que se nos ocurrió hacer una pequeña escapada para hacer compañía a tu madre y a la madre de este loco que tienes por novio.
- Yo en realidad – trató de justificarse Steve – es que echaba de menos las broncas de tu madre en nuestra época de instituto.
- Bueno… vale… y que además te echábamos de menos.
- En serio chicos… - cerró los ojos una vez más, visiblemente emocionado -… estáis fatal de lo vuestro. Pero… gracias.
- ¡Bah! Ya te lo cobraremos. O mejor dicho a los dos.
Chris miró de reojo a Jared, quien a esas alturas ya sabía el apoyo que habían supuesto Chris y Steve para su madre y para Donna durante todos aquellos meses, recibiendo como respuesta que de la boca del castaño saliese un “gracias” silencioso sencillamente para que Jensen no lo oyera. Un “gracias” al que ambos respondieron guiñándole el ojo.
Apenas pudieron permanecer unos minutos más de tiempo. Tal y como había avisado el médico, una de las enfermeras de la UCI entraba en la habitación con la intención de poder asear al rubio y hacerle las respectivas curas de la pierna y del desgarro, tras las cuales, debido a que el proceso todavía era duro y laborioso, la joven, que hasta entonces estaba acostumbrada a trabajar con Jensen completamente fuera de combate, no tuvo otra opción que, ante los gestos de dolor del rubio, aumentarle la medicación.
Por eso, cuando Jared y Donna volvieron nuevamente a donde estaba el rubio, se sorprendieron de verlo nuevamente aletargado y con sus reflejos bajo mínimos.
- He tenido que aumentarle la dosis de morfina para que pudiese aguantar las curas – les explicó la enfermera – Pero no se preocupen. Le vendrá bien descansar.
Jared se acercó de nuevo a la cama y le pasó con suavidad los dedos por las mejillas, viendo al momento como un adormilado Jensen trataba de reaccionar a ese contacto.
- Hey… no quería despertarte.
- Ssstá bien – susurró -… porq… no staba durmiendo.
- No, seguro que no lo estabas.
- ¿Se ha ido ya la que me s…tab tortur…ndo?
- Se acaba de ir ahora – se inclinó ligeramente para poder besar sus labios con suavidad.
- ¿P...drías dcrle que no vuelv… más?
- No – se sentó nuevamente en la cama para abrazarlo – pero sí puedo decirle que la próxima vez te aumente la medicación antes de empezar con las curas.
- No... nnn me gusta ssstar así.
- ¿Así cómo?
- At…ntado.
- Ya lo sé. Pero debías saber que al verte así, a mi me entran más ganas de achucharte.
- Ssstá bien.
- ¿El qué está bien?
- Lo d… achucharm…
- Vale… definitivamente ahora soy yo quien se va a encargar de mangar un par de bolsitas de estas de de suero.
- N... me tom...s el pelo.
- Eso nunca.
- Jay.
- ¿Qué mi vida?
- ¿Tú sstás bien?
- Estoy bien... Ahora que te tengo conmigo mejor que nunca.
Hubo un momento de silencio durante el cual Jared pensó que Jensen finalmente habría sucumbido al efecto sedante de las drogas, hasta que de nuevo la voz adormilada del rubio lo sacó de ese error.
- Jay.
- Qué – le besó la coronilla, convencido de que al rubio le quedaba poco para dejarse vencer.
- ¿T he dich hoy en algún moment... que t quiero? – hizo esa pregunta totalmente en serio, incapaz de recordar si realmente lo había hecho o no.
- Hace un rato… cuando te despertaste.
- Okkk… - Notó el aliento cálido de Jared sobre él al tiempo que su cerebro iniciaba una especie de cuenta atrás -… pues no m imprta… volvr...lo a reptir... Te quiero.