Art�culo 1:
�Fue santificada la Virgen Mar�a antes de su nacimiento del seno
materno?
lat
Objeciones por las que parece que la Virgen Mar�a no fue santificada
antes de su nacimiento del seno materno.
1. Porque dice el Ap�stol en 1 Cor 15,46: No es primero lo
espiritual, sino lo animal; despu�s lo espiritual. Ahora bien, por
la gracia santificante nace el hombre espiritualmente en cuanto hijo
de Dios, conforme a lo que se dice en Jn 1,13: Han nacido de
Dios. En cambio, el nacimiento del seno materno es nacimiento
animal. Luego la Virgen Mar�a no fue santificada antes de nacer del
seno materno.
2. Dice Agust�n en la Ep�stola Ad Dardanum: La
santificaci�n, por la que somos hechos templo de Dios, no se realiza
sino en los que han renacido. Pero nadie renace si antes no nace.
Luego la Virgen Mar�a no fue santificada antes de nacer del seno
materno.
3. Todo el que es santificado por la gracia queda limpio
del pecado original y del actual. Si, pues, la Virgen Mar�a fue
santificada antes de su nacimiento del seno materno, se seguir�a que
fue limpia del pecado original. Ahora bien, s�lo este pecado pod�a
impedirla entrar en el reino de los cielos. Por consiguiente, en caso
de haber muerto entonces, parece que hubiera entrado en el reino
celestial. Pero esto no fue posible antes de la pasi�n de Cristo,
conforme a estas palabras del Ap�stol: Tenemos confianza para la
entrada en el santuario por la sangre de Jes�s (Heb 10,19). Luego
parece que la Virgen Mar�a no fue santificada antes de nacer del seno
materno.
4. El pecado original se contrae por el origen, como el
actual se contrae por el acto. Ahora bien, nadie puede
ser purificado del pecado actual mientras se mantiene
en el acto de pecar. Luego tampoco la Virgen Mar�a pudo ser limpia de
pecado original mientras permanec�a en el mismo acto de su origen,
cuando se hallaba a�n en el seno materno.
Contra esto: est� el hecho de que la Iglesia celebra la Natividad de la
Sant�sima Virgen. Pero en la Iglesia s�lo se celebra fiesta por un
santo. Luego la Virgen Mar�a fue santa en su nacimiento. Por tanto,
fue santificada en el seno materno.
Respondo: Sobre la santificaci�n de la Virgen
Mar�a, esto es, que haya sido santificada en el seno materno, la
Sagrada Escritura no dice nada. Ni siquiera menciona su nacimiento.
Sin embargo, as� como Agust�n, en el escrito De
Assumptione, arguye razonablemente que la Sant�sima
Virgen fue asunta corporalmente a los cielos, aunque la Escritura no
lo menciona, as� tambi�n podemos inferir razonablemente que fue
santificada en el seno materno. Es, pues, razonable creer que aquella
que engendr� al Unig�nito del Padre, lleno de gracia y de
verdad (Jn 1,14), recibi� mayores privilegios de la gracia que
todos los otros. Por eso se lee en Lc 1,28, que el �ngel le dijo:
Dios te salve, llena de gracia. Pero es sabido que algunos otros
recibieron el privilegio de ser santificados en el seno materno. Tal
aconteci� con Jerem�as, al que se le dice: Antes de que salieras
del seno materno, te santifiqu� (Jer 1,5); y con Juan el Bautista,
del que se lee en Lc 1,15: Ser� lleno del Esp�ritu Santo ya desde
el seno materno. Luego es razonable creer que la Virgen Mar�a fue
santificada antes de nacer del seno materno.
A las objeciones:
1. Tambi�n en la Virgen Mar�a fue
primero lo animal, y despu�s lo espiritual, porque primero fue
corporalmente concebida, y despu�s espiritualmente
santificada.
2. Agust�n habla de la ley
ordinaria, seg�n la cual nadie es regenerado si primero no ha nacido.
Pero Dios no lig� su poder a esta ley de los sacramentos, de modo que
no pueda, por especial privilegio, otorgar su gracia a algunos antes
de que nazcan del seno materno.
3. La Virgen Mar�a fue santificada
en el seno materno en cuanto a la mancha personal del pecado original,
pero no fue liberada del reato que pesa sobre toda la humanidad, de
modo que no pueda entrar en el para�so sino mediante el sacrificio de
Cristo, como se dice tambi�n respecto de los santos padres que
vivieron antes de El.
4. El pecado original se adquiere
por el origen, puesto que a trav�s de �l se comunica la naturaleza
humana, con la que propiamente se relaciona el pecado original. Y eso
sucede en el momento de la animaci�n de la prole concebida. Por lo que
nada impide que, despu�s de la animaci�n, sea santificada la prole
concebida, pues �sta no permanece en el seno materno para recibir la
naturaleza humana, que ya posee, sino para lograr alguna perfecci�n de
la misma.
Art�culo 2:
La Virgen Mar�a, �fue santificada antes de su animaci�n?
lat
Objeciones por las que parece que la Virgen Mar�a fue santificada
antes de la animaci�n.
1. Porque, como queda dicho (
a.1), la gracia otorgada a la Virgen
Madre de Dios es superior a la concedida a alguno de los santos. Ahora
bien, a algunos de �stos parece que les fue otorgada la
santificaci�n antes de su animaci�n. Efectivamente, en
Jer 1,5 se dice:
Antes de formarte en el seno materno, te
conoc�. Pero el alma no es infundida antes de la formaci�n del
cuerpo. Igualmente, a prop�sito de Juan Bautista, comenta Ambrosio
In Luc.:
Todav�a no ten�a esp�ritu de vida, y ya
pose�a el esp�ritu de la gracia. Luego, con mucha mayor raz�n,
pudo ser santificada la Virgen Mar�a antes de la animaci�n.
2. Como dice Anselmo en su libro De Conceptu Virginali, fue conveniente que la Virgen resplandeciese con una
pureza tan grande, que s�lo en Dios pueda concebirse otra mayor.
Pero eso se dice tambi�n en Cant 4,7: Eres toda hermosa, amiga m�a,
y no hay mancha en ti. Ahora bien, la pureza de la Sant�sima
Virgen ser�a mayor si nunca hubiera sido manchada con la corrupci�n
del pecado original. Luego le fue concedida la santificaci�n antes de
que su carne fuera animada.
3. Como se dijo (
a.1 sedcontra), s�lo se celebra
fiesta de un santo. Ahora bien, algunos celebran la fiesta de la
Concepci�n de la Virgen Mar�a. Luego parece que fue santa en la misma
concepci�n. Y, en consecuencia, parece que fue santificada antes de la
animaci�n.
4. El Ap�stol dice en Rom 11,16: Si la ra�z es santa,
tambi�n lo son las ramas. La ra�z de los hijos son los padres.
Luego la Virgen Mar�a tambi�n pudo ser santificada en sus padres antes
de la animaci�n.
Contra esto: est� que los acontecimientos del Antiguo Testamento son
figura del Nuevo, conforme a lo que se lee en 1 Cor 10,11: Todo les
suced�a en figura. Ahora bien, por la santificaci�n del
tabern�culo, de la que se dice en Sal 45,5: El Alt�simo santific�
su tabern�culo, parece significarse la santificaci�n de la Madre
de Dios, llamada tabern�culo de Dios seg�n aquellas palabras de Sal
18,6: Puso en el sol su tabern�culo. Pero del tabern�culo se
dice en Ex 40,33b-34: Despu�s de que todo estuvo terminado, cubri�
la nube el tabern�culo del testimonio, y lo llen� la gloria del
Se�or. Luego tampoco la Virgen Mar�a fue santificada hasta despu�s
de haber sido terminados todos sus elementos, es decir, su cuerpo y su
alma.
Respondo: La santificaci�n de la Virgen Mar�a
antes de su animaci�n no es admisible por dos motivos. Primero, porque
la santificaci�n de que hablamos no es otra cosa que la limpieza del
pecado original, puesto que la santidad es la
limpieza
perfecta, seg�n dice Dionisio en el c.12 del
De Div.
Nom.. Ahora bien, la culpa no puede limpiarse m�s
que por medio de la gracia, cuyo sujeto es solamente la criatura
racional. Y, por tanto, la Virgen Mar�a no fue santificada antes de la
infusi�n del alma racional.
Segundo, porque al ser exclusivamente sujeto de la culpa el alma
racional, antes de la infusi�n de la misma, la prole concebida no est�
sometida a la culpa. Y as�, de cualquier manera en que la Virgen Mar�a
hubiera sido santificada antes de la animaci�n, jam�s hubiese
incurrido en la mancha de la culpa original y, en consecuencia,
tampoco hubiera necesitado de la redenci�n y de la salvaci�n, que
viene por Cristo, de quien se dice en Mt 1,21: El salvar� a su
pueblo de sus pecados. Pero resulta inaceptable que Cristo no
sea el Salvador de todos los hombres, como se afirma en 1 Tim
4,10. De donde se concluye que la santificaci�n de la Virgen Mar�a
tuvo lugar despu�s de su animaci�n.
A las objeciones:
1. El Se�or asegura que
conoci� a Jerem�as antes de su formaci�n en el seno materno, es
a saber, con el conocimiento de la predestinaci�n; en cambio, dice
que
le santific� no antes de su formaci�n, sino
antes de que
saliera del seno materno, etc�tera.
La afirmaci�n de Ambrosio sobre Juan Bautista, de que ten�a ya el
esp�ritu de la gracia antes de tener esp�ritu de vida, no debe
entenderse en el sentido de que esp�ritu de vida equivalga a
alma vivificante, sino en cuanto sin�nimo del aire exterior que
respiramos. O tambi�n se puede decir que todav�a no hab�a en �l
esp�ritu de vida, es decir, alma, por lo que se refiere a sus
operaciones completas y manifiestas.
2. Si el alma de la Sant�sima
Virgen no hubiera estado nunca manchada con la corrupci�n del pecado
original, eso rebajar�a la dignidad de Cristo, que emana de ser el
Salvador universal de todos. Y por eso, despu�s de Cristo, que no
necesit� de salvaci�n, por ser el Salvador universal, la pureza de la
Sant�sima Virgen fue la m�xima. Cristo no contrajo en
modo alguno el pecado original, sino que fue santo en su misma
concepci�n, seg�n las palabras de Lc 1,35: Lo santo que nacer� de
ti ser� llamado Hijo de Dios. En cambio, la Virgen Mar�a s�
contrajo el pecado original, aunque fue purificada del mismo antes de
nacer del seno materno. Y esto es dado a entender en Job 3,9, donde,
refiri�ndose a la noche del pecado original, se dice: Espere la
luz es decir, a Cristo, y no la vea (porque nada
manchado ha entrado en tal luz como se lee en Sab 7,25), ni el
nacimiento de la aurora que despunta, esto es, de la Sant�sima
Virgen, que en su nacimiento estuvo exenta de pecado
original.
3. Aunque la Iglesia romana no
celebra la Concepci�n de la Sant�sima Virgen, tolera, sin embargo, la
costumbre de celebrarla por parte de algunas iglesias. Por eso no debe
reprobarse totalmente tal celebraci�n. No obstante, al celebrar la
fiesta de la Concepci�n, no se da a entender que fuera santa en su
concepci�n. Sino que, al ignorarse el tiempo en que fue santificada,
se celebra m�s bien la fiesta de su santificaci�n que la de su
concepci�n, en el d�a que �sta tuvo lugar.
4. Hay dos santificaciones: Una, la
de toda la naturaleza humana, en virtud de la cual �sta queda libre de
toda corrupci�n de culpa y de pena. Tal santificaci�n tendr� lugar en
la resurrecci�n. Otra, la personal. Esta no pasa a la prole engendrada
seg�n la carne, porque tal santificaci�n no afecta al cuerpo, sino al
alma. Y, por eso, aunque los padres de la Sant�sima Virgen estuvieron
limpios del pecado original, la Virgen Mar�a lo contrajo al ser
concebida seg�n la concupiscencia carnal y en virtud de la uni�n entre
hombre y mujer, pues dice Agust�n, en el libro De nuptiis et
concupiscencia, que toda carne nacida en virtud
de conc�bito es carne de pecado.
Art�culo 3:
�Estuvo la Virgen Mar�a limpia de la infecci�n del "fomes"?"
lat
Objeciones por las que parece que la Sant�sima Virgen no estuvo
limpia de la infecci�n del �fomes�.
1. Como es pena del pecado original el �fomes�, que consiste en la
rebeli�n de las fuerzas inferiores contra la raz�n, as� tambi�n son
pena del pecado original la muerte y las dem�s molestias corporales.
Ahora bien, la Sant�sima Virgen estuvo sujeta a estas penalidades.
Luego tampoco el �fomes� fue totalmente eliminado de
ella.
2. En 2 Cor 12,9 se dice: La virtud se perfecciona en la
flaqueza; y se habla de la flaqueza del �fomes�, a causa de la
cual sufr�a el Ap�stol el aguij�n de la carne (v.7). Pero nada
de lo que afecte a la virtud ha de negarse a la Virgen Sant�sima.
Luego �sta no debi� quedar totalmente exenta del �fomes�.
3. Dice el Damasceno que el Esp�ritu
Santo descendi� sobre la Sant�sima Virgen para purificarla antes
de la concepci�n del Hijo de Dios. Esto no puede entenderse m�s que de
la purificaci�n del �fomes�, pues no cometi� pecado, como dice Agust�n
en el libro De natura et gratia. Luego por la
santificaci�n en el seno materno no fue totalmente purificada del
�fomes�.
Contra esto: est� lo que se dice en Cant 4,7: Eres toda hermosa,
amiga m�a, y no hay mancha en ti. Pero el �fomes� implica mancha,
al menos de la carne. Luego en la Sant�sima Virgen no existi� el
�fomes�.
Respondo: Sobre este problema hay diversas
opiniones. Unos dijeron que, en la misma santificaci�n
que la Virgen Mar�a recibi� en el seno materno, le fue totalmente
quitado el �fomes�. Otros ense�an que le
qued� el �fomes� en lo que implica dificultad para el bien, pero no en
cuanto supone inclinaci�n al mal. Algunos sostienen que
en Ella fue suprimido el �fomes� en cuanto afecta a la corrupci�n de
la persona, seg�n impele al mal y dificulta el bien; permaneci�, en
cambio, en lo que ata�e a la corrupci�n de la naturaleza, a saber, en
cuanto es causa de transmitir a la prole el pecado original.
Otros, finalmente, defienden que en la primera
santificaci�n permaneci� el �fomes� en cuanto a su esencia, pero
ligado, si�ndole totalmente quitado en la concepci�n del Hijo de
Dios.
Para entender estas opiniones es necesario tener en cuenta que el
�fomes� no es otra cosa que la concupiscencia desordenada habitual del
apetito sensitivo, porque la concupiscencia actual es el impulso del
pecado. Se dice que la concupiscencia de la sensualidad es
desordenada, en cuanto que se opone a la raz�n, al inclinar al mal a
la vez que dificulta la pr�ctica del bien. Y por eso pertenece al
mismo concepto del �fomes� el inclinar al mal y el dificultar el bien.
De donde poner en la Virgen Mar�a un �fomes� que no inclina al mal
equivale a poner dos cosas opuestas.
Del mismo modo, tambi�n parece incluir contradicci�n la permanencia
del �fomes� en lo referente a la corrupci�n de la naturaleza, y no en
lo que ata�e a la corrupci�n de la persona. En efecto, seg�n Agust�n
en el libro De nuptiis et concupiscentia, la
libido es la que transmite el pecado original a la prole. Pero la
libido implica una concupiscencia desordenada por no estar totalmente
sometida a la raz�n. Y por eso, si el �fomes� se suprimiese en lo
referente a la corrupci�n de la persona, no podr�a subsistir en lo que
pertenece a la corrupci�n de la naturaleza.
Queda, pues, decir que el �fomes� o fue totalmente suprimido por la
primera santificaci�n, o permaneci� aherrojado. Pudiera entenderse que
el �fomes� fue totalmente suprimido, en el sentido de que a la
Sant�sima Virgen le fuera concedido, por la abundancia de la gracia
que descendi� sobre ella, el que la disposici�n de las fuerzas de su
alma fuese tal que las fuerzas inferiores no se moviesen en ella sin
la deliberaci�n de la raz�n, como se dijo que aconteci� en Cristo
(q.15 a.2), de quien consta que no tuvo el �fomes� del pecado; y como
sucedi� en Ad�n antes del pecado por virtud de la justicia original.
En este sentido, la gracia de la santificaci�n en la Virgen Mar�a
hubiera tenido el vigor de la justicia original. Pero, aunque esta
explicaci�n parece convenir a la dignidad de la Virgen Madre,
menoscaba, sin embargo, en algo la dignidad de Cristo, sin cuya virtud
nadie ha sido liberado de la primera condenaci�n. Y aunque por la fe
en Cristo, antes de su encarnaci�n, algunos hayan sido libres de
aquella condenaci�n seg�n el esp�ritu, no parece obligado, sin
embargo, que alguno fuese liberado de tal condenaci�n seg�n la carne
sino despu�s de su encarnaci�n, en la que, por primera vez, debi�
manifestarse la inmunidad de dicha condenaci�n. Y por eso, como antes
de la inmortalidad de la carne de Cristo resucitado nadie consigui� la
inmortalidad del cuerpo, asimismo no parece conveniente sostener que
antes de la carne de Cristo, en la que no hubo pecado alguno, la carne
de la Virgen, su Madre, o de cualquier otro haya estado exenta del
�fomes�, llamado ley de la carne o de los miembros (Rom
7,23.25). Y, por esta raz�n, parece mejor decir que, mediante la
santificaci�n en el seno materno, no le fue quitado a la Virgen el
�fomes� en cuanto a la esencia, sino que permaneci� ligado. Y no por
un acto de su raz�n, como sucede en los santos, porque no tuvo uso de
raz�n desde el primer instante de su existencia en el seno materno
—esto fue privilegio especial de Cristo—, sino por la abundancia de
la gracia que recibi� en la santificaci�n y, de modo m�s perfecto, por
la providencia divina, que impidi� todo movimiento desordenado en la
parte sensitiva. Despu�s, en la misma concepci�n de Cristo, en la que
debi� brillar por primera vez la inmunidad del pecado, debemos creer
que se produjo en la Madre la supresi�n total del �fomes� por la
influencia del Hijo en ella. Y esto est� figurado en Ez 43,2, cuando
se dice: He aqu� que la gloria de Dios entraba por la v�a
oriental, es decir, por medio de la Sant�sima Virgen, y la
tierra, esto es, su carne, resplandec�a por su gloria, es a
saber, por la gloria de Cristo.
A las objeciones:
1. La muerte y las penalidades de
este g�nero, por su propia naturaleza, no inclinan
al pecado. Y por eso, aunque Cristo asumi� esas penalidades, no tom�,
sin embargo, el �fomes�. Por donde tambi�n en la Sant�sima Virgen, a
fin de que se asemejase a su Hijo, de cuya plenitud recib�a la
gracia (Jn 1,16), primero permaneci� el �fomes� ligado, siendo
luego quitado; pero no estuvo exenta de la muerte y de las otras
penalidades de este g�nero.
2. La flaqueza de la carne,
incluida en el �fomes�, es ocasi�n de virtud perfecta en los hombres
santos; pero no es causa sin la que sea imposible lograr la
perfecci�n. Basta, por tanto, poner en la Sant�sima Virgen la virtud
perfecta y la abundancia de la gracia, sin que sea necesario asentar
en ella todas las ocasiones de perfecci�n.
3. El Esp�ritu Santo realiz� en
la Sant�sima Virgen una doble purificaci�n. La primera, como
preparaci�n para la concepci�n de Cristo, que no consisti� en la
limpieza de alguna impureza de culpa o de �fomes�, sino en el
recogimiento sobre uno solo y en la elevaci�n por encima de la
multitud. Tambi�n se dice que son purificados los �ngeles, en los que
no hay impureza alguna, como escribe Dionisio en el c.6 del De
Ecclesiast. Hier.. La segunda purificaci�n fue
realizada en ella por el Esp�ritu Santo mediante la concepci�n de
Cristo, que fue obra de Aqu�l. Y, en este aspecto, puede decirse que
la purific� totalmente del �fomes�.
Art�culo 4:
Por la santificaci�n en el seno materno, �fue preservada la Sant�sima
Virgen de todo pecado actual?
lat
Objeciones por las que parece que, en virtud de la santificaci�n en
el seno materno, la Sant�sima Virgen no fue preservada de todo pecado
actual.
1. Porque, como acabamos de decir (
a.3), despu�s de la primera
santificaci�n permaneci� en la Virgen el �fomes� del pecado. Pero el
movimiento del �fomes�, aun cuando se anticipe a la raz�n, es pecado
venial, aunque
lev�simo, como dice Agust�n en el libro
De
Trin.. Luego en la Sant�sima Virgen existi� alg�n
pecado venial.
2. Comentando el pasaje de Lc 2,35: Una espada atravesar�
tu alma, dice Agust�n, en el libro Quaest. Vet. et Nov.
Test., que la Sant�sima Virgen, sacudida por un
cierto estupor en la muerte del Se�or, dud�. Ahora bien, dudar
sobre la fe es pecado. Luego la Sant�sima Virgen no fue preservada
inmune de todo pecado.
3. El Cris�stomo, exponiendo las palabras de Mt 12,47: He aqu� que tu madre y tus hermanos est�n fuera busc�ndote,
comenta: Es claro que s�lo por vanagloria hac�an
esto. Y a prop�sito del pasaje de Jn 2,3: No tienen vino,
dice el mismo Cris�stomo que quer�a conquistar la
gracia de los asistentes, y hacerse a s� misma m�s c�lebre por medio
de su Hijo;y, tal vez era v�ctima de alguna flaqueza humana, como lo
fueron los parientes de Jes�s al decirle: Manifi�state al mundo.
Y, poco despu�s, a�ade: A�n no ten�a de �l la
opini�n que deb�a. Todo eso consta que es pecado. Luego la
Sant�sima Virgen no fue preservada inmune de todo pecado.
Contra esto: est� lo que dice Agust�n en el libro De Natura et Gratia: Sobre Santa Mar�a Virgen, por el honor de Cristo, no
quiero plantear absolutamente ninguna cuesti�n cuando se trata de
pecados. Porque sabemos que a ella le fue conferida m�s gracia para
vencer al pecado por todos sus flancos, puesto que mereci� concebir y
dar a luz al que nos consta que no tuvo pecado alguno.
Respondo: Aquellos sujetos elegidos por Dios
para una misi�n son preparados y dispuestos por El de modo que sean
id�neos para desempe�arla, conforme a lo que se lee en 2 Cor 3,6:
Nos hizo ministros id�neos de la Nueva Alianza. Y la Virgen
Sant�sima fue divinamente elegida para ser Madre de Dios. De ah� que
no quepa dudar de que Dios, por medio de su gracia, la hizo id�nea
para tal misi�n, de acuerdo con lo que le dijo el �ngel:
Has
hallado gracia delante de Dios: He aqu� que concebir�s, etc. (Le
1,30). Ahora bien, no hubiera sido id�nea Madre de Dios en caso de que
hubiera pecado alguna vez. Ya porque el honor de los padres redunda en
los hijos, seg�n palabras de Prov 17,6:
Gloria de los hijos son sus
padres. De donde tambi�n, por el contrario, la
ignominia de la madre redundar�a en el Hijo. Ya porque tuvo una
afinidad singular con Cristo, que en ella se encarn�. Y en 2 Cor 6,15
se lee:
�Qu� concordia puede existir entre Cristo y Belial? Ya,
finalmente, porque el Hijo de Dios, que es la
Sabidur�a divina
(1 Cor 1,24), habit� en ella de una manera especial, y no s�lo en su
alma, sino tambi�n en su seno. En Sab 1,4 se dice:
La sabidur�a no
entrar� en alma que obra el mal, ni habitar� en un cuerpo sometido al
pecado.
Y, por tanto, es necesario decir de forma absoluta que la Sant�sima
Virgen no cometi� ning�n pecado actual, ni mortal ni venial, para que,
de este modo, se cumpla en ella lo que se lee en Cant 4,7: Toda
hermosa eres, amiga m�a, y no hay mancha en ti, etc..
A las objeciones:
1. En la Sant�sima Virgen, despu�s
de su santificaci�n en el seno materno, permaneci� el �fomes�, pero
ligado; esto es, para que no prorrumpiese en acto alguno desordenado
que se anticipase al acto de la raz�n. Y aunque la gracia de la
santificaci�n obrase con esa finalidad, no era suficiente para
conseguirlo. De otro modo, por la virtud de esa gracia se le hubiera
otorgado que no pudiera surgir en sus sentidos movimiento alguno que
no estuviera prevenido por la raz�n, y esto equivaldr�a a no tener el
�fomes�, hip�tesis que contradice lo que acabamos de decir (
a.3). Por
tanto, es necesario decir que el complemento para esa represi�n
provino de la Providencia divina, que no permit�a que brotase del
�fomes� movimiento alguno desordenado.
2. Las palabras citadas de Sime�n
son interpretadas por Or�genes y otros Doctores como
referidas al dolor que padeci� la Sant�sima Virgen en la pasi�n de
Cristo. Ambrosio, en cambio, dice que la espada
alude a la prudencia de Mar�a, conocedora del misterio celestial. La
palabra de Dios es viva y poderosa, y m�s aguda que una espada
afilada.
Pero otros traducen la espada por duda; pero no duda
de infidelidad, sino de admiraci�n y de reflexi�n. Efectivamente, dice
Basilio en la Ep�stola ad Optimum que la
Sant�sima Virgen, situada junto a la cruz y contemplando todo lo que
suced�a, despu�s de la revelaci�n de Gabriel, despu�s del conocimiento
inefable de la concepci�n divina, y tras una ingente manifestaci�n de
milagros, estaba interiormente indecisa, al ver, por una parte,
que sufr�a ignominias y al considerar, por otra, sus obras
maravillosas.
3. El Cris�stomo se propas� en las
palabras citadas. Sin embargo pueden interpretarse entendiendo que el
Se�or cohibi� en ella no el movimiento propio desordenado de
vanagloria, sino el proveniente de lo que otros pudieran
juzgar.
Art�culo 5:
�Alcanz� la Sant�sima Virgen la plenitud de gracia por su
santificaci�n en el seno materno?
lat
Objeciones por las que parece que la Sant�sima Virgen no obtuvo la
plenitud de gracia, o la perfecci�n, por la santificaci�n en el seno
materno.
1. Esto parece que es un privilegio de Cristo, conforme a lo que se
lee en Jn 1,14: Lo vimos, como Unig�nito del Padre, lleno de gracia
y de verdad. Pero lo que es propio de Cristo no se ha de atribuir
a otro. Luego la Sant�sima Virgen no recibi� la plenitud de gracia en
su santificaci�n.
2. A lo que est� lleno y es perfecto no se le puede a�adir
nada, porque es perfecto lo que no carece de
nada, como se dice en III Phys.. Pero la
Sant�sima Virgen recibi� luego un aumento de la gracia al concebir a
Cristo, conforme a lo que se le dijo seg�n Lc 1,35: El Esp�ritu
Santo vendr� sobre ti. Y volvi� a recibirlo cuando fue asunta a
los cielos. Luego da la impresi�n de que no tuvo la plenitud de las
gracias en su primera santificaci�n.
3. Dios no hace nada en vano, como se dice en I De C�elo et Mundo. Pero hubiera tenido en vano
determinadas gracias, que nunca ejercer�a, pues no leemos que Ella haya
ense�ado, lo cual es un acto de sabidur�a; o que haya hecho milagros,
que es un acto de una gracia gratis dada. Por consiguiente, no tuvo la
plenitud de las gracias.
Contra esto: est�n las palabras del �ngel: Dios te salve, llena de
gracia (Lc 1,28). Jer�nimo, en el serm�n De
A.ssumptione, las expone diciendo: Perfectamente llena de gracia, porque a los dem�s se les otorga
parcialmente, mientras que en Mar�a infundi� (Dios) la plenitud
de la gracia.
Respondo: Cuanto algo est� m�s cerca del
principio en cualquier g�nero de cosas, tanto m�s participa de los
efectos de dicho principio. De donde infiere Dionisio, en el c.4 De
Cael. Hier., que los �ngeles, por estar m�s cerca
de Dios, participan en mayor medida que los hombres de las excelencias
divinas. Cristo es el principio de la gracia: como autor, por su
divinidad; como instrumento, por su humanidad. Por esto se dice en Jn
1,17: La gracia y la verdad vino por Jesucristo. Ahora bien, la
Sant�sima Virgen Mar�a goz� de la suprema proximidad a Cristo seg�n la
humanidad, puesto que de ella recibi� la naturaleza humana. Y, por
tanto, debi� obtener de Cristo una plenitud de gracia superior a la de
los dem�s.
A las objeciones:
1. Dios da a cada uno su gracia en
conformidad con la misi�n para la que le elige. Y como Cristo, en
cuanto hombre, fue predestinado y elegido para ser Hijo de Dios con
poder de santificar (Rom 1,4), posey� como propio tener tal
plenitud de gracia que se derramase sobre todos, de acuerdo con lo que
se dice en Jn 1,16: De su plenitud hemos recibido todos. Ahora
bien, la Sant�sima Virgen Mar�a posey� tal plenitud de gracia, que fue
la m�s pr�xima al autor de dicha gracia, hasta el extremo de recibir
en s� misma al que est� lleno de toda gracia y, al darlo a luz, hacer
llegar la gracia a todos.
2. En las cosas naturales lo
primero es la perfecci�n dispositiva, como acontece cuando la materia
est� perfectamente dispuesta para la forma. Luego viene la perfecci�n
de la forma, que es superior, pues el mismo calor que procede de la
forma del fuego es m�s perfecto que el que dispone para recibir la
forma de fuego. En tercer lugar est� la perfecci�n del fin, como
cuando el fuego alcanza de modo perfect�simo sus propias cualidades,
al llegar a su lugar natural.
Y del mismo modo hubo en la Sant�sima Virgen una triple perfecci�n de
gracia. La primera, en calidad de dispositiva, por la que se hac�a
id�nea para ser Madre de Cristo; y �sta fue la perfecci�n de la
santificaci�n. La segunda perfecci�n de la gracia se produjo en la
Sant�sima Virgen con la presencia del Hijo de Dios encarnado en su
seno. Y la tercera perfecci�n es la del fin, que posee en la
gloria.
Que la segunda perfecci�n sea superior a la primera, y la tercera a
la segunda, es manifiesto, en primer lugar, por la liberaci�n del mal.
Pues, primeramente, en su santificaci�n fue liberada de la culpa
original; despu�s, en la concepci�n del Hijo de Dios fue totalmente
limpia del �fomes�; finalmente, en su glorificaci�n qued� exenta de
toda miseria. En segundo lugar, con relaci�n al bien. Pues,
primeramente, en su santificaci�n alcanz� la gracia que la inclinaba
al bien; en la concepci�n del Hijo de Dios le fue perfeccionada tal
gracia, confirm�ndola en el bien; en su glorificaci�n se remat� esa
gracia, consigui�ndola la fruici�n de todo bien.
3. No se puede dudar de que la
Sant�sima Virgen haya recibido, de modo excelente, ya el don de la
sabidur�a, ya el don de los milagros, y hasta el carisma prof�tico,
como los tuvo Cristo. Pero no los recibi� para tener el uso de estas y
otras gracias semejantes, como lo tuvo Cristo, sino de un modo
acomodado a su condici�n. Tuvo, en efecto, el uso de la sabidur�a en
la contemplaci�n, seg�n el pasaje de Lc 2,19: Mar�a
guardaba todas estas cosas, medit�ndolas en su coraz�n. No tuvo,
en cambio, el uso de la sabidur�a para ense�ar, porque eso no era
propio del sexo femenino, conforme a lo que se lee en 1 Tim 2,12:
No permito que la mujer ense�e. El uso del don de milagros no
la compet�a mientras viviera, porque en aquel tiempo la doctrina de
Cristo precisaba de ser confirmada con milagros; y por eso, �nicamente
conven�a hacer milagros a Cristo y a sus disc�pulos, que eran los
mensajeros de la doctrina de Cristo. Por lo cual, tambi�n de Juan
Bautista se dice en Jn 10,41 que no hizo ning�n milagro, esto es, que a fin de que todos concentrasen su
atenci�n en Cristo. Tuvo, en cambio, el uso de la profec�a, como
consta por el c�ntico que compuso: Alaba mi alma al Se�or (Lc
1,46).
Art�culo 6:
La santificaci�n en el seno materno, despu�s de Cristo, �fue algo
exclusivo de la Sant�sima Virgen?
lat
Objeciones por las que parece que la santificaci�n en el seno
materno, despu�s de Cristo, fue algo exclusivo de la Sant�sima
Virgen.
1. Porque se ha dicho (
a.4) que la Sant�sima Virgen fue santificada
en el seno materno con el fin de que se convirtiese en id�nea Madre de
Dios. Pero esta dignidad es exclusiva de ella. Luego s�lo ella fue
santificada en el seno materno.
2. Da la impresi�n de que algunos han sido m�s allegados a
Cristo que Jerem�as y Juan Bautista, de los que se dice que fueron
santificados en el seno materno. Cristo, efectivamente, es llamado, de
modo especial, hijo de David y de Abrah�n a causa de la promesa hecha
particularmente a ellos acerca de Cristo. Isa�as tambi�n profetiz�
expres�simamente sobre Cristo. Y los Ap�stoles vivieron asimismo en
sociedad con El. Y, sin embargo, en ning�n sitio se lee que fuesen
santificados en el seno materno. Luego tampoco a Jerem�as y a Juan
Bautista les conviene ser santificados en el seno materno.
3. Job 31,18 dice de s� mismo: Desde mi infancia creci�
conmigo la misericord�a, y del seno de mi madre sali� conmigo.
Y, sin embargo, no por eso afirmamos que fuese santificado en el seno
materno. Por consiguiente, tampoco es preciso decir que lo fueran Juan
Bautista y Jerem�as.
Contra esto: est� lo que se dice de Jerem�as: Antes de que salieras
del vientre, te santifiqu� (Jer 1,5). Y de Juan Bautista leemos en
Lc 1,15: Estar� lleno del Esp�ritu Santo desde el seno de su
madre.
Respondo: Agust�n, en la Ep�stola
Ad
Dardanum, parece expresarse con dudas sobre la
santificaci�n de estas figuras en el seno materno.
Pudo
suceder, como �l mismo dice, que la exultaci�n de Juan en el seno
materno
fuese la se�al de un acontecimiento tan maravilloso, es
a saber, que una mujer fuera Madre de Dios,
a f�n de que lo
conocieran los mayores, sin que lo conociera el ni�o. Por eso no se
dice en el Evangelio: Crey� el ni�o en el seno materno, sino
exult�. Pero vemos que la exultaci�n no s�lo se da en los ni�os, sino
tambi�n en los animales. Esta, sin embargo, fue desacostumbrada,
porque se realiz� en el seno materno. Y por eso, como suele acontecer
con los milagros, tal exultaci�n fue obra divina en el ni�o, no obra
humana del ni�o. Y aun dado que en aquel ni�o se hubiera acelerado
tanto el uso de la raz�n y de la voluntad que, dentro de las entra�as
maternas, pudiese y a conocer, creer y consentir, cosas que en los
dem�s ni�os han de venir con la edad, pienso que eso debe considerarse
como un milagro del poder divino.
Pero como en el Evangelio se dice expresamente que ser� lleno del
Esp�ritu Santo ya desde el seno de su madre, y de Jerem�as se lee
claramente: Antes de que salieras del seno materno, te
santifiqu�, parece necesario defender que ambos fueron
santificados en las entra�as maternas, aunque todav�a no tuviesen uso
de raz�n, que es la cuesti�n examinada por Agust�n; como acontece
tambi�n con los ni�os santificados por el bautismo, pues no gozan
inmediatamente del uso de raz�n.
Y no es cre�ble que algunos otros hayan sido santificados en el seno
materno, puesto que no los menciona la Sagrada Escritura. La raz�n
est� en que privilegios de esta clase de gracia, conferidos a algunos
fuera de la ley com�n, se ordenan al bien de los dem�s, conforme al
texto de 1 Cor 12,7: A cada uno se le da la manifestaci�n del
Esp�ritu para utilidad (de los dem�s); utilidad que no existir�a
si proviniese de una santificaci�n en el seno materno
desconocida por la Iglesia.
Y aunque no podamos se�alar el motivo de los juicios de Dios, esto
es, por qu� otorga el don de la gracia a �ste y no a aqu�l, parece,
sin embargo, conveniente que ambos fuesen santificados en las entra�as
maternas, para presagiar la santificaci�n que hab�a de ser realizada
por Cristo. Primero, por su pasi�n, seg�n el pasaje de Heb 13,12:
Jes�s, para santificar al pueblo por medio de su sangre, padeci�
fuera de la puerta. Pasi�n que fue clar�simamente pronosticada por
Jerem�as con palabras y gestos, y expl�citamente prefigurada en sus
sufrimientos. Segundo, por el bautismo, conforme al texto de 1 Cor
6,11: Pero hab�is sido lavados, hab�is sido santificados. Para
este bautismo prepar� Juan a los hombres con el suyo.
A las objeciones:
1. La Sant�sima Virgen, que fue
elegida por Dios para madre suya, alcanz� una gracia de santificaci�n
superior a la de Juan Bautista y a la de Jerem�as, elegidos para
prefigurar de modo especial la santificaci�n de Cristo. Se�al de esto
es que a la Sant�sima Virgen le fue concedido no pecar jam�s ni mortal
ni venialmente; en cambio, a los otros santificados se cree que les
fue otorgado no pecar mortalmente, mediante la protecci�n de la gracia
divina.
2. En otros aspectos pudieron
existir santos m�s unidos a Cristo que Jerem�as y Juan Bautista. Pero
�stos estuvieron muy unidos a �l como figuras expresas de su
santificaci�n, como queda dicho.
3. La compasi�n de que habla Job
no designa una virtud infusa, sino que alude a una inclinaci�n natural
hacia los actos de tal virtud.