Suma teol�gica - Parte IIIa - Cuesti�n 27
Sobre la santificaci�n de la Sant�sima Virgen
Despu�s de lo expuesto sobre la uni�n entre Dios y el hombre y acerca de las consecuencias de tal uni�n, corresponde ahora tratar lo que el Hijo de Dios encarnado hizo y padeci� en la naturaleza humana a �l unida. Este asunto se divide en cuatro partes: Primera, su entrada en el mundo; segunda, el transcurso de su vida en este mundo (q.40); tercera, su salida de este mundo (q.46); cuarta, lo referente a su exaltaci�n despu�s de esta vida (q.53).

Sobre la primera parte se plantean cuatro problemas: Primero, la concepci�n de Cristo; segundo, su nacimiento (q.35); tercero, su circuncisi�n (q.37); cuarto, su bautismo (q.38).

Acerca de su concepci�n es necesario hablar: Primero, de la madre que lo concibi�; segundo, del modo de la concepci�n (q.31); tercero, de la perfecci�n del hijo concebido (q.34).

Por parte de la madre se plantean cuatro problemas: Primero, su santificaci�n; segundo, su virginidad (q.28); tercero, su desposorio (q.29); cuarto, la anunciaci�n o su preparaci�n para concebir (q.30).

Sobre lo primero se formulan seis preguntas:

  1. La Sant�sima Virgen, Madre de Dios, �fue santificada antes de su nacimiento?
  2. �Fue santificada antes de su animaci�n?
  3. En virtud de tal santificaci�n, �qued� totalmente exenta del �fomes� del pecado?
  4. A causa de tal santificaci�n, �obtuvo la gracia de no pecar jam�s?
  5. Por esa misma santificaci�n, �alcanz� la plenitud de todas las gracias?
  6. Tal modo de santificaci�n, �fue exclusivo de la Sant�sima Virgen?
Art�culo 1: �Fue santificada la Virgen Mar�a antes de su nacimiento del seno materno? lat
Objeciones por las que parece que la Virgen Mar�a no fue santificada antes de su nacimiento del seno materno.
1. Porque dice el Ap�stol en 1 Cor 15,46: No es primero lo espiritual, sino lo animal; despu�s lo espiritual. Ahora bien, por la gracia santificante nace el hombre espiritualmente en cuanto hijo de Dios, conforme a lo que se dice en Jn 1,13: Han nacido de Dios. En cambio, el nacimiento del seno materno es nacimiento animal. Luego la Virgen Mar�a no fue santificada antes de nacer del seno materno.
2. Dice Agust�n en la Ep�stola Ad Dardanum: La santificaci�n, por la que somos hechos templo de Dios, no se realiza sino en los que han renacido. Pero nadie renace si antes no nace. Luego la Virgen Mar�a no fue santificada antes de nacer del seno materno.
3. Todo el que es santificado por la gracia queda limpio del pecado original y del actual. Si, pues, la Virgen Mar�a fue santificada antes de su nacimiento del seno materno, se seguir�a que fue limpia del pecado original. Ahora bien, s�lo este pecado pod�a impedirla entrar en el reino de los cielos. Por consiguiente, en caso de haber muerto entonces, parece que hubiera entrado en el reino celestial. Pero esto no fue posible antes de la pasi�n de Cristo, conforme a estas palabras del Ap�stol: Tenemos confianza para la entrada en el santuario por la sangre de Jes�s (Heb 10,19). Luego parece que la Virgen Mar�a no fue santificada antes de nacer del seno materno.
4. El pecado original se contrae por el origen, como el actual se contrae por el acto. Ahora bien, nadie puede ser purificado del pecado actual mientras se mantiene en el acto de pecar. Luego tampoco la Virgen Mar�a pudo ser limpia de pecado original mientras permanec�a en el mismo acto de su origen, cuando se hallaba a�n en el seno materno.
Contra esto: est� el hecho de que la Iglesia celebra la Natividad de la Sant�sima Virgen. Pero en la Iglesia s�lo se celebra fiesta por un santo. Luego la Virgen Mar�a fue santa en su nacimiento. Por tanto, fue santificada en el seno materno.
Respondo: Sobre la santificaci�n de la Virgen Mar�a, esto es, que haya sido santificada en el seno materno, la Sagrada Escritura no dice nada. Ni siquiera menciona su nacimiento. Sin embargo, as� como Agust�n, en el escrito De Assumptione, arguye razonablemente que la Sant�sima Virgen fue asunta corporalmente a los cielos, aunque la Escritura no lo menciona, as� tambi�n podemos inferir razonablemente que fue santificada en el seno materno. Es, pues, razonable creer que aquella que engendr� al Unig�nito del Padre, lleno de gracia y de verdad (Jn 1,14), recibi� mayores privilegios de la gracia que todos los otros. Por eso se lee en Lc 1,28, que el �ngel le dijo: Dios te salve, llena de gracia. Pero es sabido que algunos otros recibieron el privilegio de ser santificados en el seno materno. Tal aconteci� con Jerem�as, al que se le dice: Antes de que salieras del seno materno, te santifiqu� (Jer 1,5); y con Juan el Bautista, del que se lee en Lc 1,15: Ser� lleno del Esp�ritu Santo ya desde el seno materno. Luego es razonable creer que la Virgen Mar�a fue santificada antes de nacer del seno materno.
A las objeciones:
1. Tambi�n en la Virgen Mar�a fue primero lo animal, y despu�s lo espiritual, porque primero fue corporalmente concebida, y despu�s espiritualmente santificada.
2. Agust�n habla de la ley ordinaria, seg�n la cual nadie es regenerado si primero no ha nacido. Pero Dios no lig� su poder a esta ley de los sacramentos, de modo que no pueda, por especial privilegio, otorgar su gracia a algunos antes de que nazcan del seno materno.
3. La Virgen Mar�a fue santificada en el seno materno en cuanto a la mancha personal del pecado original, pero no fue liberada del reato que pesa sobre toda la humanidad, de modo que no pueda entrar en el para�so sino mediante el sacrificio de Cristo, como se dice tambi�n respecto de los santos padres que vivieron antes de El.
4. El pecado original se adquiere por el origen, puesto que a trav�s de �l se comunica la naturaleza humana, con la que propiamente se relaciona el pecado original. Y eso sucede en el momento de la animaci�n de la prole concebida. Por lo que nada impide que, despu�s de la animaci�n, sea santificada la prole concebida, pues �sta no permanece en el seno materno para recibir la naturaleza humana, que ya posee, sino para lograr alguna perfecci�n de la misma.
Art�culo 2: La Virgen Mar�a, �fue santificada antes de su animaci�n? lat
Objeciones por las que parece que la Virgen Mar�a fue santificada antes de la animaci�n.
1. Porque, como queda dicho (a.1), la gracia otorgada a la Virgen Madre de Dios es superior a la concedida a alguno de los santos. Ahora bien, a algunos de �stos parece que les fue otorgada la santificaci�n antes de su animaci�n. Efectivamente, en Jer 1,5 se dice: Antes de formarte en el seno materno, te conoc�. Pero el alma no es infundida antes de la formaci�n del cuerpo. Igualmente, a prop�sito de Juan Bautista, comenta Ambrosio In Luc.: Todav�a no ten�a esp�ritu de vida, y ya pose�a el esp�ritu de la gracia. Luego, con mucha mayor raz�n, pudo ser santificada la Virgen Mar�a antes de la animaci�n.
2. Como dice Anselmo en su libro De Conceptu Virginali, fue conveniente que la Virgen resplandeciese con una pureza tan grande, que s�lo en Dios pueda concebirse otra mayor. Pero eso se dice tambi�n en Cant 4,7: Eres toda hermosa, amiga m�a, y no hay mancha en ti. Ahora bien, la pureza de la Sant�sima Virgen ser�a mayor si nunca hubiera sido manchada con la corrupci�n del pecado original. Luego le fue concedida la santificaci�n antes de que su carne fuera animada.
3. Como se dijo (a.1 sedcontra), s�lo se celebra fiesta de un santo. Ahora bien, algunos celebran la fiesta de la Concepci�n de la Virgen Mar�a. Luego parece que fue santa en la misma concepci�n. Y, en consecuencia, parece que fue santificada antes de la animaci�n.
4. El Ap�stol dice en Rom 11,16: Si la ra�z es santa, tambi�n lo son las ramas. La ra�z de los hijos son los padres. Luego la Virgen Mar�a tambi�n pudo ser santificada en sus padres antes de la animaci�n.
Contra esto: est� que los acontecimientos del Antiguo Testamento son figura del Nuevo, conforme a lo que se lee en 1 Cor 10,11: Todo les suced�a en figura. Ahora bien, por la santificaci�n del tabern�culo, de la que se dice en Sal 45,5: El Alt�simo santific� su tabern�culo, parece significarse la santificaci�n de la Madre de Dios, llamada tabern�culo de Dios seg�n aquellas palabras de Sal 18,6: Puso en el sol su tabern�culo. Pero del tabern�culo se dice en Ex 40,33b-34: Despu�s de que todo estuvo terminado, cubri� la nube el tabern�culo del testimonio, y lo llen� la gloria del Se�or. Luego tampoco la Virgen Mar�a fue santificada hasta despu�s de haber sido terminados todos sus elementos, es decir, su cuerpo y su alma.
Respondo: La santificaci�n de la Virgen Mar�a antes de su animaci�n no es admisible por dos motivos. Primero, porque la santificaci�n de que hablamos no es otra cosa que la limpieza del pecado original, puesto que la santidad es la limpieza perfecta, seg�n dice Dionisio en el c.12 del De Div. Nom.. Ahora bien, la culpa no puede limpiarse m�s que por medio de la gracia, cuyo sujeto es solamente la criatura racional. Y, por tanto, la Virgen Mar�a no fue santificada antes de la infusi�n del alma racional.

Segundo, porque al ser exclusivamente sujeto de la culpa el alma racional, antes de la infusi�n de la misma, la prole concebida no est� sometida a la culpa. Y as�, de cualquier manera en que la Virgen Mar�a hubiera sido santificada antes de la animaci�n, jam�s hubiese incurrido en la mancha de la culpa original y, en consecuencia, tampoco hubiera necesitado de la redenci�n y de la salvaci�n, que viene por Cristo, de quien se dice en Mt 1,21: El salvar� a su pueblo de sus pecados. Pero resulta inaceptable que Cristo no sea el Salvador de todos los hombres, como se afirma en 1 Tim 4,10. De donde se concluye que la santificaci�n de la Virgen Mar�a tuvo lugar despu�s de su animaci�n.

A las objeciones:
1. El Se�or asegura que conoci� a Jerem�as antes de su formaci�n en el seno materno, es a saber, con el conocimiento de la predestinaci�n; en cambio, dice que le santific� no antes de su formaci�n, sino antes de que saliera del seno materno, etc�tera.

La afirmaci�n de Ambrosio sobre Juan Bautista, de que ten�a ya el esp�ritu de la gracia antes de tener esp�ritu de vida, no debe entenderse en el sentido de que esp�ritu de vida equivalga a alma vivificante, sino en cuanto sin�nimo del aire exterior que respiramos. O tambi�n se puede decir que todav�a no hab�a en �l esp�ritu de vida, es decir, alma, por lo que se refiere a sus operaciones completas y manifiestas.

2. Si el alma de la Sant�sima Virgen no hubiera estado nunca manchada con la corrupci�n del pecado original, eso rebajar�a la dignidad de Cristo, que emana de ser el Salvador universal de todos. Y por eso, despu�s de Cristo, que no necesit� de salvaci�n, por ser el Salvador universal, la pureza de la Sant�sima Virgen fue la m�xima. Cristo no contrajo en modo alguno el pecado original, sino que fue santo en su misma concepci�n, seg�n las palabras de Lc 1,35: Lo santo que nacer� de ti ser� llamado Hijo de Dios. En cambio, la Virgen Mar�a s� contrajo el pecado original, aunque fue purificada del mismo antes de nacer del seno materno. Y esto es dado a entender en Job 3,9, donde, refiri�ndose a la noche del pecado original, se dice: Espere la luz es decir, a Cristo, y no la vea (porque nada manchado ha entrado en tal luz como se lee en Sab 7,25), ni el nacimiento de la aurora que despunta, esto es, de la Sant�sima Virgen, que en su nacimiento estuvo exenta de pecado original.
3. Aunque la Iglesia romana no celebra la Concepci�n de la Sant�sima Virgen, tolera, sin embargo, la costumbre de celebrarla por parte de algunas iglesias. Por eso no debe reprobarse totalmente tal celebraci�n. No obstante, al celebrar la fiesta de la Concepci�n, no se da a entender que fuera santa en su concepci�n. Sino que, al ignorarse el tiempo en que fue santificada, se celebra m�s bien la fiesta de su santificaci�n que la de su concepci�n, en el d�a que �sta tuvo lugar.
4. Hay dos santificaciones: Una, la de toda la naturaleza humana, en virtud de la cual �sta queda libre de toda corrupci�n de culpa y de pena. Tal santificaci�n tendr� lugar en la resurrecci�n. Otra, la personal. Esta no pasa a la prole engendrada seg�n la carne, porque tal santificaci�n no afecta al cuerpo, sino al alma. Y, por eso, aunque los padres de la Sant�sima Virgen estuvieron limpios del pecado original, la Virgen Mar�a lo contrajo al ser concebida seg�n la concupiscencia carnal y en virtud de la uni�n entre hombre y mujer, pues dice Agust�n, en el libro De nuptiis et concupiscencia, que toda carne nacida en virtud de conc�bito es carne de pecado.
Art�culo 3: �Estuvo la Virgen Mar�a limpia de la infecci�n del "fomes"?" lat
Objeciones por las que parece que la Sant�sima Virgen no estuvo limpia de la infecci�n del �fomes�.
1. Como es pena del pecado original el �fomes�, que consiste en la rebeli�n de las fuerzas inferiores contra la raz�n, as� tambi�n son pena del pecado original la muerte y las dem�s molestias corporales. Ahora bien, la Sant�sima Virgen estuvo sujeta a estas penalidades. Luego tampoco el �fomes� fue totalmente eliminado de ella.
2. En 2 Cor 12,9 se dice: La virtud se perfecciona en la flaqueza; y se habla de la flaqueza del �fomes�, a causa de la cual sufr�a el Ap�stol el aguij�n de la carne (v.7). Pero nada de lo que afecte a la virtud ha de negarse a la Virgen Sant�sima. Luego �sta no debi� quedar totalmente exenta del �fomes�.
3. Dice el Damasceno que el Esp�ritu Santo descendi� sobre la Sant�sima Virgen para purificarla antes de la concepci�n del Hijo de Dios. Esto no puede entenderse m�s que de la purificaci�n del �fomes�, pues no cometi� pecado, como dice Agust�n en el libro De natura et gratia. Luego por la santificaci�n en el seno materno no fue totalmente purificada del �fomes�.
Contra esto: est� lo que se dice en Cant 4,7: Eres toda hermosa, amiga m�a, y no hay mancha en ti. Pero el �fomes� implica mancha, al menos de la carne. Luego en la Sant�sima Virgen no existi� el �fomes�.
Respondo: Sobre este problema hay diversas opiniones. Unos dijeron que, en la misma santificaci�n que la Virgen Mar�a recibi� en el seno materno, le fue totalmente quitado el �fomes�. Otros ense�an que le qued� el �fomes� en lo que implica dificultad para el bien, pero no en cuanto supone inclinaci�n al mal. Algunos sostienen que en Ella fue suprimido el �fomes� en cuanto afecta a la corrupci�n de la persona, seg�n impele al mal y dificulta el bien; permaneci�, en cambio, en lo que ata�e a la corrupci�n de la naturaleza, a saber, en cuanto es causa de transmitir a la prole el pecado original. Otros, finalmente, defienden que en la primera santificaci�n permaneci� el �fomes� en cuanto a su esencia, pero ligado, si�ndole totalmente quitado en la concepci�n del Hijo de Dios.

Para entender estas opiniones es necesario tener en cuenta que el �fomes� no es otra cosa que la concupiscencia desordenada habitual del apetito sensitivo, porque la concupiscencia actual es el impulso del pecado. Se dice que la concupiscencia de la sensualidad es desordenada, en cuanto que se opone a la raz�n, al inclinar al mal a la vez que dificulta la pr�ctica del bien. Y por eso pertenece al mismo concepto del �fomes� el inclinar al mal y el dificultar el bien. De donde poner en la Virgen Mar�a un �fomes� que no inclina al mal equivale a poner dos cosas opuestas.

Del mismo modo, tambi�n parece incluir contradicci�n la permanencia del �fomes� en lo referente a la corrupci�n de la naturaleza, y no en lo que ata�e a la corrupci�n de la persona. En efecto, seg�n Agust�n en el libro De nuptiis et concupiscentia, la libido es la que transmite el pecado original a la prole. Pero la libido implica una concupiscencia desordenada por no estar totalmente sometida a la raz�n. Y por eso, si el �fomes� se suprimiese en lo referente a la corrupci�n de la persona, no podr�a subsistir en lo que pertenece a la corrupci�n de la naturaleza.

Queda, pues, decir que el �fomes� o fue totalmente suprimido por la primera santificaci�n, o permaneci� aherrojado. Pudiera entenderse que el �fomes� fue totalmente suprimido, en el sentido de que a la Sant�sima Virgen le fuera concedido, por la abundancia de la gracia que descendi� sobre ella, el que la disposici�n de las fuerzas de su alma fuese tal que las fuerzas inferiores no se moviesen en ella sin la deliberaci�n de la raz�n, como se dijo que aconteci� en Cristo (q.15 a.2), de quien consta que no tuvo el �fomes� del pecado; y como sucedi� en Ad�n antes del pecado por virtud de la justicia original. En este sentido, la gracia de la santificaci�n en la Virgen Mar�a hubiera tenido el vigor de la justicia original. Pero, aunque esta explicaci�n parece convenir a la dignidad de la Virgen Madre, menoscaba, sin embargo, en algo la dignidad de Cristo, sin cuya virtud nadie ha sido liberado de la primera condenaci�n. Y aunque por la fe en Cristo, antes de su encarnaci�n, algunos hayan sido libres de aquella condenaci�n seg�n el esp�ritu, no parece obligado, sin embargo, que alguno fuese liberado de tal condenaci�n seg�n la carne sino despu�s de su encarnaci�n, en la que, por primera vez, debi� manifestarse la inmunidad de dicha condenaci�n. Y por eso, como antes de la inmortalidad de la carne de Cristo resucitado nadie consigui� la inmortalidad del cuerpo, asimismo no parece conveniente sostener que antes de la carne de Cristo, en la que no hubo pecado alguno, la carne de la Virgen, su Madre, o de cualquier otro haya estado exenta del �fomes�, llamado ley de la carne o de los miembros (Rom 7,23.25). Y, por esta raz�n, parece mejor decir que, mediante la santificaci�n en el seno materno, no le fue quitado a la Virgen el �fomes� en cuanto a la esencia, sino que permaneci� ligado. Y no por un acto de su raz�n, como sucede en los santos, porque no tuvo uso de raz�n desde el primer instante de su existencia en el seno materno —esto fue privilegio especial de Cristo—, sino por la abundancia de la gracia que recibi� en la santificaci�n y, de modo m�s perfecto, por la providencia divina, que impidi� todo movimiento desordenado en la parte sensitiva. Despu�s, en la misma concepci�n de Cristo, en la que debi� brillar por primera vez la inmunidad del pecado, debemos creer que se produjo en la Madre la supresi�n total del �fomes� por la influencia del Hijo en ella. Y esto est� figurado en Ez 43,2, cuando se dice: He aqu� que la gloria de Dios entraba por la v�a oriental, es decir, por medio de la Sant�sima Virgen, y la tierra, esto es, su carne, resplandec�a por su gloria, es a saber, por la gloria de Cristo.

A las objeciones:
1. La muerte y las penalidades de este g�nero, por su propia naturaleza, no inclinan al pecado. Y por eso, aunque Cristo asumi� esas penalidades, no tom�, sin embargo, el �fomes�. Por donde tambi�n en la Sant�sima Virgen, a fin de que se asemejase a su Hijo, de cuya plenitud recib�a la gracia (Jn 1,16), primero permaneci� el �fomes� ligado, siendo luego quitado; pero no estuvo exenta de la muerte y de las otras penalidades de este g�nero.
2. La flaqueza de la carne, incluida en el �fomes�, es ocasi�n de virtud perfecta en los hombres santos; pero no es causa sin la que sea imposible lograr la perfecci�n. Basta, por tanto, poner en la Sant�sima Virgen la virtud perfecta y la abundancia de la gracia, sin que sea necesario asentar en ella todas las ocasiones de perfecci�n.
3. El Esp�ritu Santo realiz� en la Sant�sima Virgen una doble purificaci�n. La primera, como preparaci�n para la concepci�n de Cristo, que no consisti� en la limpieza de alguna impureza de culpa o de �fomes�, sino en el recogimiento sobre uno solo y en la elevaci�n por encima de la multitud. Tambi�n se dice que son purificados los �ngeles, en los que no hay impureza alguna, como escribe Dionisio en el c.6 del De Ecclesiast. Hier.. La segunda purificaci�n fue realizada en ella por el Esp�ritu Santo mediante la concepci�n de Cristo, que fue obra de Aqu�l. Y, en este aspecto, puede decirse que la purific� totalmente del �fomes�.
Art�culo 4: Por la santificaci�n en el seno materno, �fue preservada la Sant�sima Virgen de todo pecado actual? lat
Objeciones por las que parece que, en virtud de la santificaci�n en el seno materno, la Sant�sima Virgen no fue preservada de todo pecado actual.
1. Porque, como acabamos de decir (a.3), despu�s de la primera santificaci�n permaneci� en la Virgen el �fomes� del pecado. Pero el movimiento del �fomes�, aun cuando se anticipe a la raz�n, es pecado venial, aunque lev�simo, como dice Agust�n en el libro De Trin.. Luego en la Sant�sima Virgen existi� alg�n pecado venial.
2. Comentando el pasaje de Lc 2,35: Una espada atravesar� tu alma, dice Agust�n, en el libro Quaest. Vet. et Nov. Test., que la Sant�sima Virgen, sacudida por un cierto estupor en la muerte del Se�or, dud�. Ahora bien, dudar sobre la fe es pecado. Luego la Sant�sima Virgen no fue preservada inmune de todo pecado.
3. El Cris�stomo, exponiendo las palabras de Mt 12,47: He aqu� que tu madre y tus hermanos est�n fuera busc�ndote, comenta: Es claro que s�lo por vanagloria hac�an esto. Y a prop�sito del pasaje de Jn 2,3: No tienen vino, dice el mismo Cris�stomo que quer�a conquistar la gracia de los asistentes, y hacerse a s� misma m�s c�lebre por medio de su Hijo;y, tal vez era v�ctima de alguna flaqueza humana, como lo fueron los parientes de Jes�s al decirle: Manifi�state al mundo. Y, poco despu�s, a�ade: A�n no ten�a de �l la opini�n que deb�a. Todo eso consta que es pecado. Luego la Sant�sima Virgen no fue preservada inmune de todo pecado.
Contra esto: est� lo que dice Agust�n en el libro De Natura et Gratia: Sobre Santa Mar�a Virgen, por el honor de Cristo, no quiero plantear absolutamente ninguna cuesti�n cuando se trata de pecados. Porque sabemos que a ella le fue conferida m�s gracia para vencer al pecado por todos sus flancos, puesto que mereci� concebir y dar a luz al que nos consta que no tuvo pecado alguno.
Respondo: Aquellos sujetos elegidos por Dios para una misi�n son preparados y dispuestos por El de modo que sean id�neos para desempe�arla, conforme a lo que se lee en 2 Cor 3,6: Nos hizo ministros id�neos de la Nueva Alianza. Y la Virgen Sant�sima fue divinamente elegida para ser Madre de Dios. De ah� que no quepa dudar de que Dios, por medio de su gracia, la hizo id�nea para tal misi�n, de acuerdo con lo que le dijo el �ngel: Has hallado gracia delante de Dios: He aqu� que concebir�s, etc. (Le 1,30). Ahora bien, no hubiera sido id�nea Madre de Dios en caso de que hubiera pecado alguna vez. Ya porque el honor de los padres redunda en los hijos, seg�n palabras de Prov 17,6: Gloria de los hijos son sus padres. De donde tambi�n, por el contrario, la ignominia de la madre redundar�a en el Hijo. Ya porque tuvo una afinidad singular con Cristo, que en ella se encarn�. Y en 2 Cor 6,15 se lee: �Qu� concordia puede existir entre Cristo y Belial? Ya, finalmente, porque el Hijo de Dios, que es la Sabidur�a divina (1 Cor 1,24), habit� en ella de una manera especial, y no s�lo en su alma, sino tambi�n en su seno. En Sab 1,4 se dice: La sabidur�a no entrar� en alma que obra el mal, ni habitar� en un cuerpo sometido al pecado.

Y, por tanto, es necesario decir de forma absoluta que la Sant�sima Virgen no cometi� ning�n pecado actual, ni mortal ni venial, para que, de este modo, se cumpla en ella lo que se lee en Cant 4,7: Toda hermosa eres, amiga m�a, y no hay mancha en ti, etc..

A las objeciones:
1. En la Sant�sima Virgen, despu�s de su santificaci�n en el seno materno, permaneci� el �fomes�, pero ligado; esto es, para que no prorrumpiese en acto alguno desordenado que se anticipase al acto de la raz�n. Y aunque la gracia de la santificaci�n obrase con esa finalidad, no era suficiente para conseguirlo. De otro modo, por la virtud de esa gracia se le hubiera otorgado que no pudiera surgir en sus sentidos movimiento alguno que no estuviera prevenido por la raz�n, y esto equivaldr�a a no tener el �fomes�, hip�tesis que contradice lo que acabamos de decir (a.3). Por tanto, es necesario decir que el complemento para esa represi�n provino de la Providencia divina, que no permit�a que brotase del �fomes� movimiento alguno desordenado.
2. Las palabras citadas de Sime�n son interpretadas por Or�genes y otros Doctores como referidas al dolor que padeci� la Sant�sima Virgen en la pasi�n de Cristo. Ambrosio, en cambio, dice que la espada alude a la prudencia de Mar�a, conocedora del misterio celestial. La palabra de Dios es viva y poderosa, y m�s aguda que una espada afilada.

Pero otros traducen la espada por duda; pero no duda de infidelidad, sino de admiraci�n y de reflexi�n. Efectivamente, dice Basilio en la Ep�stola ad Optimum que la Sant�sima Virgen, situada junto a la cruz y contemplando todo lo que suced�a, despu�s de la revelaci�n de Gabriel, despu�s del conocimiento inefable de la concepci�n divina, y tras una ingente manifestaci�n de milagros, estaba interiormente indecisa, al ver, por una parte, que sufr�a ignominias y al considerar, por otra, sus obras maravillosas.

3. El Cris�stomo se propas� en las palabras citadas. Sin embargo pueden interpretarse entendiendo que el Se�or cohibi� en ella no el movimiento propio desordenado de vanagloria, sino el proveniente de lo que otros pudieran juzgar.
Art�culo 5: �Alcanz� la Sant�sima Virgen la plenitud de gracia por su santificaci�n en el seno materno? lat
Objeciones por las que parece que la Sant�sima Virgen no obtuvo la plenitud de gracia, o la perfecci�n, por la santificaci�n en el seno materno.
1. Esto parece que es un privilegio de Cristo, conforme a lo que se lee en Jn 1,14: Lo vimos, como Unig�nito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Pero lo que es propio de Cristo no se ha de atribuir a otro. Luego la Sant�sima Virgen no recibi� la plenitud de gracia en su santificaci�n.
2. A lo que est� lleno y es perfecto no se le puede a�adir nada, porque es perfecto lo que no carece de nada, como se dice en III Phys.. Pero la Sant�sima Virgen recibi� luego un aumento de la gracia al concebir a Cristo, conforme a lo que se le dijo seg�n Lc 1,35: El Esp�ritu Santo vendr� sobre ti. Y volvi� a recibirlo cuando fue asunta a los cielos. Luego da la impresi�n de que no tuvo la plenitud de las gracias en su primera santificaci�n.
3. Dios no hace nada en vano, como se dice en I De C�elo et Mundo. Pero hubiera tenido en vano determinadas gracias, que nunca ejercer�a, pues no leemos que Ella haya ense�ado, lo cual es un acto de sabidur�a; o que haya hecho milagros, que es un acto de una gracia gratis dada. Por consiguiente, no tuvo la plenitud de las gracias.
Contra esto: est�n las palabras del �ngel: Dios te salve, llena de gracia (Lc 1,28). Jer�nimo, en el serm�n De A.ssumptione, las expone diciendo: Perfectamente llena de gracia, porque a los dem�s se les otorga parcialmente, mientras que en Mar�a infundi� (Dios) la plenitud de la gracia.
Respondo: Cuanto algo est� m�s cerca del principio en cualquier g�nero de cosas, tanto m�s participa de los efectos de dicho principio. De donde infiere Dionisio, en el c.4 De Cael. Hier., que los �ngeles, por estar m�s cerca de Dios, participan en mayor medida que los hombres de las excelencias divinas. Cristo es el principio de la gracia: como autor, por su divinidad; como instrumento, por su humanidad. Por esto se dice en Jn 1,17: La gracia y la verdad vino por Jesucristo. Ahora bien, la Sant�sima Virgen Mar�a goz� de la suprema proximidad a Cristo seg�n la humanidad, puesto que de ella recibi� la naturaleza humana. Y, por tanto, debi� obtener de Cristo una plenitud de gracia superior a la de los dem�s.
A las objeciones:
1. Dios da a cada uno su gracia en conformidad con la misi�n para la que le elige. Y como Cristo, en cuanto hombre, fue predestinado y elegido para ser Hijo de Dios con poder de santificar (Rom 1,4), posey� como propio tener tal plenitud de gracia que se derramase sobre todos, de acuerdo con lo que se dice en Jn 1,16: De su plenitud hemos recibido todos. Ahora bien, la Sant�sima Virgen Mar�a posey� tal plenitud de gracia, que fue la m�s pr�xima al autor de dicha gracia, hasta el extremo de recibir en s� misma al que est� lleno de toda gracia y, al darlo a luz, hacer llegar la gracia a todos.
2. En las cosas naturales lo primero es la perfecci�n dispositiva, como acontece cuando la materia est� perfectamente dispuesta para la forma. Luego viene la perfecci�n de la forma, que es superior, pues el mismo calor que procede de la forma del fuego es m�s perfecto que el que dispone para recibir la forma de fuego. En tercer lugar est� la perfecci�n del fin, como cuando el fuego alcanza de modo perfect�simo sus propias cualidades, al llegar a su lugar natural.

Y del mismo modo hubo en la Sant�sima Virgen una triple perfecci�n de gracia. La primera, en calidad de dispositiva, por la que se hac�a id�nea para ser Madre de Cristo; y �sta fue la perfecci�n de la santificaci�n. La segunda perfecci�n de la gracia se produjo en la Sant�sima Virgen con la presencia del Hijo de Dios encarnado en su seno. Y la tercera perfecci�n es la del fin, que posee en la gloria.

Que la segunda perfecci�n sea superior a la primera, y la tercera a la segunda, es manifiesto, en primer lugar, por la liberaci�n del mal. Pues, primeramente, en su santificaci�n fue liberada de la culpa original; despu�s, en la concepci�n del Hijo de Dios fue totalmente limpia del �fomes�; finalmente, en su glorificaci�n qued� exenta de toda miseria. En segundo lugar, con relaci�n al bien. Pues, primeramente, en su santificaci�n alcanz� la gracia que la inclinaba al bien; en la concepci�n del Hijo de Dios le fue perfeccionada tal gracia, confirm�ndola en el bien; en su glorificaci�n se remat� esa gracia, consigui�ndola la fruici�n de todo bien.

3. No se puede dudar de que la Sant�sima Virgen haya recibido, de modo excelente, ya el don de la sabidur�a, ya el don de los milagros, y hasta el carisma prof�tico, como los tuvo Cristo. Pero no los recibi� para tener el uso de estas y otras gracias semejantes, como lo tuvo Cristo, sino de un modo acomodado a su condici�n. Tuvo, en efecto, el uso de la sabidur�a en la contemplaci�n, seg�n el pasaje de Lc 2,19: Mar�a guardaba todas estas cosas, medit�ndolas en su coraz�n. No tuvo, en cambio, el uso de la sabidur�a para ense�ar, porque eso no era propio del sexo femenino, conforme a lo que se lee en 1 Tim 2,12: No permito que la mujer ense�e. El uso del don de milagros no la compet�a mientras viviera, porque en aquel tiempo la doctrina de Cristo precisaba de ser confirmada con milagros; y por eso, �nicamente conven�a hacer milagros a Cristo y a sus disc�pulos, que eran los mensajeros de la doctrina de Cristo. Por lo cual, tambi�n de Juan Bautista se dice en Jn 10,41 que no hizo ning�n milagro, esto es, que a fin de que todos concentrasen su atenci�n en Cristo. Tuvo, en cambio, el uso de la profec�a, como consta por el c�ntico que compuso: Alaba mi alma al Se�or (Lc 1,46).
Art�culo 6: La santificaci�n en el seno materno, despu�s de Cristo, �fue algo exclusivo de la Sant�sima Virgen? lat
Objeciones por las que parece que la santificaci�n en el seno materno, despu�s de Cristo, fue algo exclusivo de la Sant�sima Virgen.
1. Porque se ha dicho (a.4) que la Sant�sima Virgen fue santificada en el seno materno con el fin de que se convirtiese en id�nea Madre de Dios. Pero esta dignidad es exclusiva de ella. Luego s�lo ella fue santificada en el seno materno.
2. Da la impresi�n de que algunos han sido m�s allegados a Cristo que Jerem�as y Juan Bautista, de los que se dice que fueron santificados en el seno materno. Cristo, efectivamente, es llamado, de modo especial, hijo de David y de Abrah�n a causa de la promesa hecha particularmente a ellos acerca de Cristo. Isa�as tambi�n profetiz� expres�simamente sobre Cristo. Y los Ap�stoles vivieron asimismo en sociedad con El. Y, sin embargo, en ning�n sitio se lee que fuesen santificados en el seno materno. Luego tampoco a Jerem�as y a Juan Bautista les conviene ser santificados en el seno materno.
3. Job 31,18 dice de s� mismo: Desde mi infancia creci� conmigo la misericord�a, y del seno de mi madre sali� conmigo. Y, sin embargo, no por eso afirmamos que fuese santificado en el seno materno. Por consiguiente, tampoco es preciso decir que lo fueran Juan Bautista y Jerem�as.
Contra esto: est� lo que se dice de Jerem�as: Antes de que salieras del vientre, te santifiqu� (Jer 1,5). Y de Juan Bautista leemos en Lc 1,15: Estar� lleno del Esp�ritu Santo desde el seno de su madre.
Respondo: Agust�n, en la Ep�stola Ad Dardanum, parece expresarse con dudas sobre la santificaci�n de estas figuras en el seno materno. Pudo suceder, como �l mismo dice, que la exultaci�n de Juan en el seno materno fuese la se�al de un acontecimiento tan maravilloso, es a saber, que una mujer fuera Madre de Dios, a f�n de que lo conocieran los mayores, sin que lo conociera el ni�o. Por eso no se dice en el Evangelio: Crey� el ni�o en el seno materno, sino exult�. Pero vemos que la exultaci�n no s�lo se da en los ni�os, sino tambi�n en los animales. Esta, sin embargo, fue desacostumbrada, porque se realiz� en el seno materno. Y por eso, como suele acontecer con los milagros, tal exultaci�n fue obra divina en el ni�o, no obra humana del ni�o. Y aun dado que en aquel ni�o se hubiera acelerado tanto el uso de la raz�n y de la voluntad que, dentro de las entra�as maternas, pudiese y a conocer, creer y consentir, cosas que en los dem�s ni�os han de venir con la edad, pienso que eso debe considerarse como un milagro del poder divino.

Pero como en el Evangelio se dice expresamente que ser� lleno del Esp�ritu Santo ya desde el seno de su madre, y de Jerem�as se lee claramente: Antes de que salieras del seno materno, te santifiqu�, parece necesario defender que ambos fueron santificados en las entra�as maternas, aunque todav�a no tuviesen uso de raz�n, que es la cuesti�n examinada por Agust�n; como acontece tambi�n con los ni�os santificados por el bautismo, pues no gozan inmediatamente del uso de raz�n.

Y no es cre�ble que algunos otros hayan sido santificados en el seno materno, puesto que no los menciona la Sagrada Escritura. La raz�n est� en que privilegios de esta clase de gracia, conferidos a algunos fuera de la ley com�n, se ordenan al bien de los dem�s, conforme al texto de 1 Cor 12,7: A cada uno se le da la manifestaci�n del Esp�ritu para utilidad (de los dem�s); utilidad que no existir�a si proviniese de una santificaci�n en el seno materno desconocida por la Iglesia.

Y aunque no podamos se�alar el motivo de los juicios de Dios, esto es, por qu� otorga el don de la gracia a �ste y no a aqu�l, parece, sin embargo, conveniente que ambos fuesen santificados en las entra�as maternas, para presagiar la santificaci�n que hab�a de ser realizada por Cristo. Primero, por su pasi�n, seg�n el pasaje de Heb 13,12: Jes�s, para santificar al pueblo por medio de su sangre, padeci� fuera de la puerta. Pasi�n que fue clar�simamente pronosticada por Jerem�as con palabras y gestos, y expl�citamente prefigurada en sus sufrimientos. Segundo, por el bautismo, conforme al texto de 1 Cor 6,11: Pero hab�is sido lavados, hab�is sido santificados. Para este bautismo prepar� Juan a los hombres con el suyo.

A las objeciones:
1. La Sant�sima Virgen, que fue elegida por Dios para madre suya, alcanz� una gracia de santificaci�n superior a la de Juan Bautista y a la de Jerem�as, elegidos para prefigurar de modo especial la santificaci�n de Cristo. Se�al de esto es que a la Sant�sima Virgen le fue concedido no pecar jam�s ni mortal ni venialmente; en cambio, a los otros santificados se cree que les fue otorgado no pecar mortalmente, mediante la protecci�n de la gracia divina.
2. En otros aspectos pudieron existir santos m�s unidos a Cristo que Jerem�as y Juan Bautista. Pero �stos estuvieron muy unidos a �l como figuras expresas de su santificaci�n, como queda dicho.
3. La compasi�n de que habla Job no designa una virtud infusa, sino que alude a una inclinaci�n natural hacia los actos de tal virtud.