RADICAL: diseño que no pide permiso
By Sonia Seger
Hay espacios que nacen por estrategia.
Y hay otros que nacen por necesidad.
Radical pertenece a la segunda categoría.
Cuando me siento a platicar con Nat y Daniela, entiendo que este proyecto no empezó como tienda. Empezó como una inquietud.
Ellas son diseñadoras industriales, amigas y ahora socias. Radical es la extensión natural de su mirada: crítica, colorida y profundamente personal.
La pregunta apareció al salir de la universidad:
¿Dónde exhibimos nuestras piezas?
¿Dónde exponen los diseñadores emergentes que no tienen vitrina?
¿Dónde existe un espacio gratuito para mostrar lo que estamos creando?
No querían esperar una invitación.
Querían un lugar propio. Un espacio de exposición gratuito para ellas y para otros diseñadores emergentes. Un lugar donde el diseño no tuviera que pedir permiso para existir.
Así nació Radical.
El diseño como declaración
El nombre no es casual.
Radical se inspira en el movimiento de diseño radical italiano de finales de los 60 y principios de los 70: una corriente que cuestionaba la función tradicional del mobiliario, que jugaba con la forma, que se atrevía a ser irreverente, conceptual y profundamente expresiva.
“No queríamos piezas silenciosas”, me dicen.
Querían objetos que hablaran.
Diseños con carácter. Con color. Con presencia.
Piezas que, al entrar a una casa, no se camuflaran —que hicieran statement.
La curaduría parte de esa premisa: buscar diseñadores que produzcan en México, que trabajen desde lo contemporáneo, que tengan narrativa y que, de alguna forma, cuestionen lo establecido.
Cada mueble aquí tiene discurso.
Cada objeto tiene historia.
Nada está puesto por inercia.
Un espacio que se siente como entrar en su cabeza
Radical no es solo una selección de objetos. Es una extensión de ellas.
“Muchas amigas nos dijeron que entrar aquí fue como entrar a nuestra cabeza”, cuentan riéndose.
Y tiene sentido.
Hay algo juguetón, pero también crítico.
Hay color, pero no superficialidad.
Hay ironía, pero también preocupación social y ambiental.
En un momento donde el minimalismo domina vitrinas y redes —cerámica neutra, madera clara, paletas relajadas— ellas decidieron romper con lo tenue.
Más color.
Más contraste.
Más personalidad.
Un poco más “tóxico”, dicen entre risas.
Pero mexicano. Siempre mexicano.
Diseño accesible, sin perder carácter
Hay otra capa importante en Radical: los precios.
No todo es inalcanzable. No todo es pieza de museo.
Puedes entrar y llevarte un accesorio accesible.
O enamorarte de un mueble de colección.
La intención es clara: popularizar el diseño sin diluirlo.
Hacerlo cercano.
Permitir que más personas puedan tener un pedacito de diseño en su casa.
Porque para ellas, no se trata solo de vender un objeto.
Se trata de que te lleves también la historia del diseñador.
La narrativa.
El contexto.
Que entiendas qué estás habitando.
Radical en Casa T’AAN
Cuando les pregunto por qué Casa T’AAN, la respuesta no es técnica. Es energética.
Casa T’AAN es un espacio creativo que constantemente convoca a personas sensibles al arte, al diseño y a la cultura. Locales y extranjeras. Vecinos y visitantes. Personas que buscan algo más que una tienda.
Aquí, Radical no es solo un punto de venta.
Es una intervención viva dentro de la casa.
En una ciudad saturada de venues impersonales y sobreproducido, Casa T’AAN se define como refugio: un espacio que cultiva comunidad a través del arte y la hospitalidad. Radical encaja ahí porque también nace desde la intención de comunidad.
No compite con la casa.
Dialoga con ella.
Mientras Casa T’AAN funciona como una bitácora viva —un archivo de encuentros, ideas y creacióN — Radical introduce una capa nueva: el objeto como conversación.
Un espacio abierto
Algo que repiten constantemente es esto:
Estamos abiertas a propuestas nuevas.
Trabajan principalmente con diseñadores emergentes —incluyéndose a ellas mismas— y reciben portafolios con curiosidad real.
El criterio no es elitista.
Pero sí es claro:
– Que sea contemporáneo.
– Que tenga narrativa.
– Que esté hecho en México o Latinoamérica.
– Y, honestamente, que les guste.
Porque Radical también es eso: un espacio honesto.
Un lugar donde el gusto personal no se esconde detrás de tendencias.
Inspiración y destino
Hace poco más de un año fueron juntas a una plática de Patricia Urquiola en Centro. Les llegó el flyer, se emocionaron, fueron. Salieron inspiradas.
Dos meses después apareció este proyecto.
“Suena romántico”, dicen.
Y sí, lo es.
Pero también es trabajo, visión y convicción.
Radical no intenta ser neutral.
No intenta gustarle a todo el mundo.
No busca encajar.
Busca provocar.
Y en una casa como T’AAN —donde habitar es crear— esa energía encuentra su lugar natural.
Radical no es solo una tienda.
Es una postura.
Una invitación a vivir con objetos que dicen algo.
Que incomodan un poco.
Que cuentan historias.
Si quieres descubrir las piezas, conocer a los diseñadores o proponer tu proyecto, puedes visitarlas en Casa T’AAN o explorar su universo en Instagram: