Escolástica de Nursia

religiosa latina

Santa Escolástica (Nursia, c. 480 - Piumarola, Montecassino, 547) fue una religiosa italiana, la primera monja benedictina y fiel intérprete de su Regla monástica. Es considerada santa por la Iglesia católica.

Santa Escolástica

Santa Scolastica, del Retablo de San Lucas por Andrea Mantegna
Información personal
Nombre de nacimiento Scolastica da Norcia
Nacimiento Ac. 480
Nursia, Perugia, Imperio Bizantino
Fallecimiento Ac. 547
Abadía de Montecasino, Piumarola, Imperio Bizantino
Religión Iglesia católica Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Familiares San Benito de Nursia (hermano)
Información profesional
Ocupación Monja Ver y modificar los datos en Wikidata
Cargos ocupados Abadesa Ver y modificar los datos en Wikidata
Información religiosa
Canonización Anterior a la Congregación para las Causas de los Santos
Festividad 10 de febrero
Atributos Porta un báculo, o una palma, o un libro; una paloma sale de su boca, o vuela a su lado.[1]
Venerada en Iglesia católica
Patronazgo
  • Bandera de Francia Le Mans
  • Niños convulsivos
  • Monjas
  • Protectora en contra de las tormentas y lluvias
  • ayudadora en los estudios escolares
Orden religiosa Monjas benedictinas Ver y modificar los datos en Wikidata

Primeros años

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Fue hija de Eutropio, descendiente de la antigua familia senatorial romana de los Anicii, y de Claudia, que falleció tras dar a luz a dos gemelos, hermana melliza de san Benito de Nursia, padre del monaquismo occidental.[2] Fue enviada a Roma junto con su hermano a los 12 años de edad, y ambos quedaron profundamente turbados al ver la vida disoluta que reinaba en la ciudad. Fue consagrada al servicio divino desde niña

Benito pronto eligió la vida religiosa para los cual después de un tiempo, de tomada la opción, se retiró a vivir como ermitaño, quedando Escolástica como única heredera del patrimonio familiar; sin embargo, manifestó despego de los bienes terrenos, pidiendo permiso a su padre permiso para seguir las huellas de su hermano y dedicarse a la vida religiosa, quien lo aprobó.

Entró en un monasterio cerca de Nursia, y después se trasladó a Subiaco, en pos de su hermano, que había fundado la Abadía de Montecassino.

Fundadora y abadesa benedictina

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Escolástica, junto con otras monjas, abrió un convento femenino en Piumarola similar al monasterio que Benito había abierto, con la misma regla que él había instaurado, a sólo 7 km de Montecassino, dando así origen a la rama femenina de la Orden Benedictina del que Escolástica fue abadesa. “Aprendió tan bien la sabiduría del corazón, que superó a su maestro”, según narra San Gregorio Magno en sus Diálogos.

Escolástica recomendaba de manera especial la práctica de la regla del silencio, y evitar conversaciones con personas ajenas al monasterio, aunque se tratara de visitantes devotos. Declaraba: “Callad o hablad de Dios, porque ¿qué es en este mundo tan digno como para hablar sobre ello?” Amaba hablar de Dios sobre todo con su hermano Benito.

Tenía la costumbre de visitar a San Benito una vez al año y como no estaba permitido que entrara al monasterio, él salía a su encuentro para llevarla a una casa de confianza, donde los hermanos pasaban la velada orando, cantando himnos de alabanza a Dios y discutiendo asuntos espirituales.[3]

Sobre la última visita del 6 de febrero de 543, San Gregorio hace una notable descripción, en la cual, la santa, presintiendo que no volvería a ver más a su hermano, le rogó que no partiera esa noche sino al día siguiente, pero San Benito se sintió incapaz de romper las reglas de su monasterio.

Entonces, Santa Escolástica apeló a Dios con una ferviente oración para que interviniera en su ayuda, y acto seguido, estalló una fuerte tormenta que impidió que su hermano regresara al monasterio. Aunque Benito se molestó por tales ruegos, los dos santos pasaron la noche hablando de las cosas santas y de asuntos espirituales.

Tres días después, la santa murió, y su hermano, que se encontraba absorto en la oración, tuvo la visión del alma de su hermana ascendiendo al cielo en forma de paloma.[4] Quiso enterrarla en la tumba que había preparado para sí mismo,. Él falleció cuarenta días después, y fue enterrado en el mismo sepulcro. “Como sus mentes habían estado siempre unidas en Dios, del mismo modo sus cuerpos fueron reunidos en el mismo sepulcro”. La tumba de los hermanos fundadores, se encuentra en la Abadía de Montecassino.[5]

Referencias

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Enlaces externos

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