El hombre avanzó más, y el toro comenzó a retroceder, berreando siempre y arrasando la avena con sus bestiales cabriolas. Hasta que, a diez metros ya del camino, volvió grupas con un postrer
mugido de desafío burlón, y se lanzó sobre el alambrado.
Horacio Quiroga
La noche siguiente yo también oí, entre el silbido del aire y ronco mugido profundo del Cantábrico, la voz del perro que aullaba en son muy prolongado y triste.
En distantes bardales reposaba la celeste curva del cielo, y sólo entristecía la calleja el monótono rumor de una sierra sinfín o el
mugido de las vacas en el tambo.
Roberto Arlt
Invoco a Protogono el de ambos sexos, el grande, que vagabundea por Éter, que salió del huevo; al de las alas de oro, que tiene el mugido del toro, origen de bienaventurados y de hombres mortales; al de las numerosas orgías, inenarrable, escondido, sonoro, que quitó de todos la negra nube primitiva, que vuela por el Cosmos con todas las propicias, que trae la brillante luz, y a quien por eso llamo Fanes.
Llegaba por trozos de frases, interrumpidas aquí y allí por el ruido de las sillas entre la muchedumbre; luego se oía de pronto, por detrás, el prolongado mugido de un buey, o bien los balidos de los corderos que se contestaban en la esquina de las calles.
Último restabas, Nilo, a su inmensa labor; el cual en cuanto tocó y, puestas en la margen de su ribera sus rodillas, se postró, y alzada, con el cuello levantado, 730 elevando a las estrellas, los que solo pudo, sus semblantes, con su gemido, y con sus lágrimas, y con su luctuoso mugido con Júpiter pareció quejarse y el fin rogar de sus males.
La ferocidad vendría a su hora, cuando hubiesen acosado a la res, desgarrado su piel, acribillado su carne, inflamado su sangre, excitado su desesperación, hinchando sus pulmones con la queja cavernosa del
mugido; pero en aquel instante, sorprendido y deslumbrado, molestado sólo por el picotazo de la divisa, el toro no sentía más que extrañeza y la nostalgia con que el instinto le recordaba los frescores de la dehesa, los aromas de los pastos, el borboteo del agua del arroyo...
Emilia Pardo Bazán
Oíase el balar de las ovejas, tan dulce como su índole, tan suave como su vellón, tan triste como la víctima a la cual simboliza; el prolongado mugido de la vaca que llama a su cría, el zumbido monótono del abejorro tonto y torpe, volando en derecho de sus narices sin cuidarse de tropezar con las ajenas.
Y la pareja se dirigía a su vez a costear el alambrado por la fuerza de la costumbre, cuando un
mugido, claro y berreante ahora, llegó hasta ellos: dentro del avenal, el toro, con cabriolas de falso ataque, bramaba ante el chacarero, que con un palo trataba de alcanzarlo.
Horacio Quiroga
No pude saber si el capitán respondió o no al llamamiento de su viejo amigo, porque el mugido de las olas que barrían el barco se mezcló en ese instante al retumbo violento de un trueno.
El silencio era inmenso, ese silencio de las noches de campo; el mugido de una vaca allá lejos, en la soledad de los potreros, ladridos lejanos de los perros de los inquilinos y uno que otro gemido agudo del Nerón, el perro de la casa, que al sentirse amarrado de un tronco lloraba con su aullido prolongado y lastimero.
–Nada –respondióme en un mugido– Sólo que acaba de pasar ella, acompañada de un bribón, de quien ya me han noticiado como novio suyo....