La franja anaranjada, nos indica los cultivos de cítricas que se dan en toda la extensión de estos valles.. Autor: Emir Leonardo Cáceres Solá Fiestas en Honor del Santo Patrono de Bejuma: Arcángel Rafael, el 24 de octubre.
Es un lugar con un contenido poético muy rico, podemos encontrar distintas composiciones, alabanzas a Dios y al emir y también algunos fragmentos del Corán.
Mariana Lacasa era una joven que en aquel viaje de circunvalación se había enredado en cierta manera con Ab-el-Korda, hijo de un remoto
emir árabe.
Roberto Arlt
Por la noche, libre ya de acompañantes, el
emir mandó llamar a su cámara al esclavo español, y tan luego como se encontró a solas con él, le dijo: -Abrázame, Rodrigo Peláez.
Ricardo Palma
–Porque el
emir no me conoce, a causa de que no es iniciado, ni puede serlo. Jefe de los drusos por la línea paterna, su madre, aunque de antigua nobleza arábiga, emparentada con el mismo Profeta, no era drusa.
Leopoldo Lugones
Si no pudiera ver en persona al
emir, me atrevería a indicarle, con mil perdones por mi audacia, este borrador de una carta eficaz." Puse mis ojos en el papel que me alargaba.
Leopoldo Lugones
–Pero, por Dios, Maggie –empecé con impaciencia–, no tengo dicho que… –Sí, señor, lo he negado ya dos veces; pero se trata de un caballero que parece muy afligido y que dice venir de parte del
emir Arslán.
Leopoldo Lugones
Inútilmente acribillaba a miradas al hijo del
emir de Damasco, pero el excelente musulmán, olvidado por completo de miss Mariana, a la que pretendiera al comienzo del viaje, se dedicaba empeñosamente a miss Herder, cuyas defensas eran más débiles a medida que pasaban los días.
Roberto Arlt
El hijo del
emir de Damasco, postrado en el puente que se extendía frente a la timonera, batía el suelo con la frente al mismo tiempo que oraba la "oración del Miedo".
Roberto Arlt
Pero, acto continuo, su voz de franqueza varonil, bien que muy suave, alzóse para decirme en castellano, apenas turbado por leve guturación: –Discúlpeme, señor, que haya invocado con abuso el nombre del
emir, nuestro amigo.
Leopoldo Lugones
Al fin una tarde, con gran comitiva de musulmanes, fue Sig-Al-
Emir a visitar su propiedad, y apenas si favoreció con una mirada desdeñosa a algunos de sus esclavos.
Ricardo Palma
Escribí al
emir, sin embargo, en los mismos términos, que a pesar de una resistencia angustiada hasta la humillación resultáronme indispensables, y supe poco después, por él mismo, que la joven drusa navegaba hacia Beirut.
Leopoldo Lugones