3 tomos: Lisboa, Antonio Craesbeeck de Mello, 1678: El diluvio universal a Portugal con el rey mismo. Lisboa, Ibid, 1679: Gobierno del conde D.
D. Eugenio Portocarrero,
conde del Montijo, a la sazón Capitán General del antiguo reino de Granada... Pero como aquel prócer era hombre de muy buen humor y tenía muchas noticias de Heredia, célebre por sus chistes, por sus cambalaches y por su amor a lo ajeno..., con permiso del engañado dueño, dió orden de que dejasen pasar al gitano.
Pedro Antonio de Alarcón
- Levántate; déjate de zalamerías, y dime qué se te ofrece... -respondió el
Conde con aparente sequedad. Heredia se puso también serio, y dijo con mucho desparpajo: - Pues, señor, vengo a que se me den los mil reales.
Pedro Antonio de Alarcón
por muchos años. — Sala Capitular de la Plata, Noviembre de 13 1810.— Conde de San Javier. — Joaquin de Arzachu— Joaquín Prudencio Pérez — Dr.
Digo ahora que ella, tras ser de algún sollozo interrumpida, con dulce y gustosísima querella, da relación al conde de su cuita con cuanta brevedad la necesita.
Así diciendo, el gitano se hizo conducir delante del jefe de los migueletes, y señalando a Manuel, dijo: - Mi Comandante, ¡ése es Parrón, y yo soy el gitano que dió hace quince días sus señas al
Conde del Montijo!
Pedro Antonio de Alarcón
Pero el anciano
conde -pues había un
conde anciano, más distinguido aún que el general y propietario de un palacio propio y una gran hacienda señorial -no dijo nada.
Hans Christian Andersen
Negábale todos los días don Jorge que tuviese hechura la concesión de la viudedad, lo cual sacaba de sus casillas a la guipuzcoana; pero a renglón seguido la invitaba a sentarse en la alcoba, y le decía que, ya que no con los títulos de General ni de
Conde, había oído citar varias veces en la guerra civil al cabecilla Barbastro como uno de los jefes carlistas más valientes y distinguidos y de sentimientos más humanos y caballerescos...
Pedro Antonio de Alarcón
Stormarn y Ditmarsen, Conde de Oldenburgo y Delmenhorst...
Quedamos en lo dicho: fui conducido a la cueva, donde me encerraron, y Parrón montó en su yegua y tomó el tole por aquellos breñales.... - Vamos, ya comprendo... -exclamó el
Conde del Montijo-. Parrón ha muerto; tú has quedado libre, y por eso sabes sus señas...
Pedro Antonio de Alarcón
Convenido en Vergara, aunque fuese de un modo virtual, retrospectivo e implícito, como en mis instancias se dice, el cual debió su título de
Conde de Santurce a un real nombramiento de don Carlos V, que tiene que realizar doña Isabel II, al tenor del artículo 10 del Convenio de Vergara.
Pedro Antonio de Alarcón
¿Quieres que le enseñe el francés a una mula? El
Conde del Montijo no pudo contener la risa. Luego preguntó: - Y ¿qué respondió Parrón a todo eso?
Pedro Antonio de Alarcón