Aguardaron que muchos de ellos saliesen a la mar y otros a la caza, con que entretanto prepararon unas canoas con 800 soldados y abordaron la tierra sin ser percibidos de los franceses; pero hallando que el gobernador había hecho cortar muchos árboles para mejor descubrir al enemigo en caso de asalto; conociendo no podían emprender nada seguro, menos que jugando de artillería, consultaron para definir dónde sería al propósito el plantarla.
Y para navegarla de continuo se necesita abalizarla, bien entendido, que toda la distancia que hay desde la Punta de los Lobos hasta el Colorado, es puerto seguro; y entrando dentro de la canal expresada, con toda seguridad se puede navegar, hasta con canoas.
Los barqueros indios, verdosos como antiguos bronces, asaltan la fragata por ambos costados, y del fondo de sus canoas sacan exóticas mercancías: Cocos esculpidos, abanicos de palma y bastones de carey, que muestran sonriendo como mendigos a los pa-sajeros que se apoyan sobre la borda.
Yo iba a desembarcar en aquella playa sa-grada, siguiendo los impulsos de una vida errante, y al perderme, quizá para siempre, en la vastedad del viejo Imperio Azteca, sentía levantarse en mi alma de aventurero, de hidalgo y de cristiano, el rumor augusto de la Historia. Apenas anclamos, sale en tropel de la ribera una gentil flotilla compuesta de esquifes y canoas.
Todos se afanan y hacen señas a los barqueros indios para que se aproximen: Ajustan, disputan, regatean, y al cabo, como rosario que se desgrana, van cayendo en el fondo de las canoas que rodean la escalera y esperan ya con los remos armados.
Ejemplo de ello son los procesos de exhumación conocidos como del paraje El Tablón, Aldea Chipastor Mixco Viejo y Santa Anita Las Canoas, del municipio de San Martín Jilotepeque, Chimaltenango, en que oficiales del Ejército, ex comisionados militares y finqueros de la región han sido señalados como responsables.
La sociedad del Guayas es altamente obse- quiosa y pocas horas despues de fondeado un buque en la ria es abordadopor multitud de canoas, por- tadoras de tarjetas y esquelas de invitation para los nuevos hu£spedes.
Los españoles de esta amenísima isla tienen costumbre de navegar con sus canoas hacia la isla llamada Savona, donde hacen su pesca, principalmente, de tortugas que vienen y se acercan de ordinario a las riberas de la mar para echar sus huevos en la arena, soterrándolos en ella y, por medio de los rayos del sol, fermentarlo y conseguir la multiplicación de su especie.
El mapou, fuera de ser medicinal, siendo un árbol muy espeso se sirven de él para labrar canoas, aunque no es tan bueno que el acajou, por ser esponjoso, que con facilidad tira o atrae a sí mucha agua, con que es peligrosa embarcación.
Juntáronse todos con sus canoas y fueron a buscarle con ánimo de no sólo matarle, más también de señorearse de la isla, creyendo que en todo tiempo podrían tener de los holandeses la asistencia necesaria (que tenían grandes apariencias, si en aquella sazón no hubiera declarádose la guerra entre estas dos naciones en la Europa, que fue la causa con esta nueva, de retirarse y el designio formado renunciarle) y con ella constituirse republicanos independientes.
Y cuenta la historia que entonces vieron a alguna gente que andaba en canoas pescando y realizando sus actividades con mucho gusto.
Y llegó aquí, a Angostura, en una playa primitiva atracó la canoa; vedle hundir en el suelo el tacón fino, con el pinchazo de la avispa que quiere conocer su avispero; seguidle, subiendo la cuesta hacia la ciudad; un revuelo de campanas anuncia su llegada, las casas se endomingaban de banderas y de letreros, de Soledad arriban canoas con mujeres como cestas con mangos y mereyes del tiempo.