L'ESPAGNE FRANCOPHILE
Dans le dernier fascicule du Bulletin hispanique, j1 ai commencé à montrer ce que fait la main de l'Allemagne en Espagne : j'ai tout simplement recueilli des échantillons de la presse germanophile; mais, pour ne pas laisser le lecteur sous une mauvaise impression, j'ai eu soin d'enregistrer aussi les manifestations qui se sont produites en sens contraire et par réaction.
Il faudrait à présent aborder la question de l'espionnage, si formidablement organisé par l'Allemagne dans la péninsule. Je suis obligé de remettre à plus tard cet exposé, qui verra la lumière en temps plus opportun.
En attendant, reposons-nous les yeux, réjouissons-nous en relisant quelques documents qui seront plus tard l'honneur de l'Espagne, et sa défense.
Après quoi, on me permettra quelques réflexions sous forme de remerciements.
Manifeste du comte de Romanones, président du Conseil, remis au roi le 19 avril 1917
£1 profundo convencimiento adquirido de que la defensa de las vidas é intereses españoles no puede hacerse eficaz mientras nuestra política ante la guerra se desenvuelva dentro de las mismas limitaeiones que hasta ahora, obligan, Señor, á mi conciencia de patriota y de gobernante, conocedor de tus obligaciones ante el presente y el porvenir de su patria, á hacer a V. M. y a la nación las manifestaciones que este documento contiene, y á adoptar irrevocablemente la resolución que tales convencimientos imponen.
Era mi propósito someter á las Cortes esta cuestión ; mas para ello necesitaba el Gobierno de V. M. llevar á la deliberación de aquéllas soluciones concretas que, al examinarlas en Consejo, no logré acerca de las mismas la indispensable unanimidad.
Siempre he estado convencido de que la política internacional que permitiría engrandecer a España es la emprendida en 1902. Aquella política se inició por un Gobierno del cual tenía el honor de formar parte, y fue reiterada y acentuada en los Tratados de 1904 y 1900, y en las declaraciones de Cartagena de 1907 y 1913.
El estallido de la guerra suspendió el desarrollo de aquella política ; pero ni debía ni podía, á mi entender, rectificarla. El curso de los sucesos ha




















