Es la perfección de la imperfección. La creatividad duele y penetra dentro de tu cerebro, creando nuevas increíbles sensaciones. Cuanto más desagradable suena, el deseo de no dejar de escucharlo se dispara al infinito. Una experiencia intensamente alegre y triste a la vez. Una pequeña tortura mental musical que crea adicción y hace feliz tus neuronas.