La vicepresidenta ecuatoriana sustituye a Bucaram con el apoyo del Ej�rcito
JUAN JES�S AZN�REZ ENVIADO ESPECIAL
, Quito
Las Fuerzas Armadas, que fueron aplaudidas por los diputados durante la investidura de Arteaga por el papel desempe�ado durante la crisis de los tres presidentes , forzaron un acuerdo entre �sta y Alarc�n, y ambos debieron renunciar a la reclamada presidencia para facilitarlo.
Abdal� Bucaram, a quien se apoda El Loco; Rosal�a Arteaga, que fue su vicepresidenta, y Fabi�n Alarc�n hab�an invocado la Constituci�n en su provecho para proclamarse presidentes los tres. As� protagonizaron durante d�as una crispaci�n nacional sin precedentes, acompa�ada con masivos paros generales y violentas manifestaciones.
Bucaram, a quien perdieron sus groser�as y desplantes y la torpeza en la ejecuci�n de un ajuste econ�mico excesivamente duro, ha rechazado el acuerdo, y siempre histri�n y a gritos reclama la legitimidad de su jefatura. La f�rmula discretamente impuesta por las Fuerzas Armadas para evitar que el creciente enconamiento pol�tico y social llevara a cruentos enfrentamientos civiles y a la ruina econ�mica del pa�s fue denunciada por Bucaram como un �carnavalazo� en referencia a las fiestas de estos d�as en Guayaquil, su ciudad natal. �Ecuador vive una dictadura civil�, afirm�. Su capacidad de convocatoria es reducida y de pretender la sublevaci�n contra su irregular despido y el nuevo proceso pol�tico afrontar�a consecuencias imprevisibles.
Los militares se mantuvieron neutrales en la crisis hasta el final, y no hubo pronunciamientos p�blicos de sus mandos contra el estrafalario presidente hasta que su convocatoria de la noche del s�bado con un paro nacional lo sentenci�. Sus declaradas intenciones de sacar a la calle �a cuatro millones de ecuatorianos� colmaron la paciencia de los cuarteles que pocas horas despu�s desconoc�an la vigencia de su Gobierno a trav�s de una declaraci�n oficial y apremiaron el entendimiento entre Arteaga y Alarc�n.
Despu�s de que el Congreso hubiera depuesto a Abdal� Bucaram, por mayor�a simple y sin disfrutar El Loco de un juicio justo y el derecho a la defensa establecidos en la Constituci�n, el general Paco Moncayo, jefe del Comando Conjunto, declaraba la neutralidad de la instituci�n armada. Esa neutralidad acab� cuando Moncayo retir� abruptamente del Gabinete de Bucaram a su ministro de Defensa, el general V�ctor Manuel Baya Garc�a, despu�s de que �ste decretara el estado de emergencia nacional siguiendo las instrucciones de su jefe en el Consejo de Ministros.
El viaje de Bucaram a Per� el pasado enero, en el que propuso a las partes pedir perd�n por los errores cometidos durante la guerra fronteriza de 1995, indign� mucho a las nacionalistas Fuerzas Armadas ecuatorianas, y pol�ticos de la oposici�n pidieron el enjuiciamiento del presidente por traici�n a la patria. Todos consideran que Ecuador no tiene que pedir perd�n porque es el pa�s agredido.
Quedaba claro pues que el Ej�rcito refrendaba la destituci�n de Bucaram pese a evitar pronunciarse sobre su sucesor. Las gestiones de los militares y la aceptaci�n de EE UU de la soluci�n acordada fueron efectuadas discretamente.
Rosal�a Arteaga, el rostro de la moderaci�n
J. J. A.
, Quito
En su discurso de asunci�n del cargo, ceremonia a la que asistieron los jefes de las tres Armas, la presidenta provisional de Ecuador abund� sobre la necesidad de aunar esfuerzos para sacar adelante a un pa�s con m�s del 60% de sus 11 millones de habitantes en la pobreza. Invocando la ayuda divina, Arteaga explic� que su principal objetivo durante su periodo de Gobierno ser� sentar las bases para la recuperaci�n de la dignidad moral del pa�s y la plena vigencia de sus instituciones.
Centrista, casada, tres hijos, educada en colegios cat�licos, admiti� que Ecuador sufre una crisis de valores. Arteaga fue subsecretaria de Cultura y ministra de Educaci�n con el anterior presidente, el conservador Sixto Dur�n-Ball�n, a quien abandon� por discrepar sobre el proyecto de implantar una hora diaria de ense�anza religiosa obligatoria. Abogada, fund� el Movimiento Independiente por una Rep�blica Aut�ntica (MIRA), y ejerci� sin destacar como vicepresidenta de Bucaram. Autora de art�culos, poemas y ensayos, Arteaga se present� como la �opci�n constitucional� en la sucesi�n de Bucaram cuando la oposici�n ya sumaba votos para destituirle.
LUIS SEP�LVEDA
Pa�s peque�o de grandes sue�os y de estupendos escritores como Jorge Enrique Adoum, Iv�n Eg�ez, Abd�n Ub�dea o Ra�l P�rez, cuenta tambi�n con un centenar de cronistas an�nimos, y ellos son los charlatanes de la avenida 24 de Mayo. A esta misma hora, con sus boas enrolladas al cuello, con sus micos acr�batas y sus papagayos develadores del porvenir, estar�n narrando la saga de Abdal� Bucaram, alias El Loco.
Su fiebre de gobernante le viene de familia. Cuando era estudiante en su ciudad de Guayaquil fue testigo de dos reformas constitucionales hechas nada m�s que para impedir que su padre, Abdal� Bucaram I, ocupara el sill�n de los presidentes. Curioso pol�tico el padre del depuesto mandatario. En un discurso memorable pronunciado en 1978 declar� que era mentira eso de que la sociedad se divid�a entre patrones y explotados, pobres y ricos, y que la �nica verdad era que el mundo se divid�a entre fifiriches y chuchumecos, pero sin precisar a cu�l de los bandos pertenec�a. Su m�ximo argumento en una discusi�n pol�tica consisti� en acusar a su contrincante de tener �espermas aguados�.
Abdal� Bucaram II logr� llegar al poder gracias a la herencia social de los ex presidentes Jaime Rold�s y Osvaldo Hurtado, a la verdadera evoluci�n del sistema democr�tico y de la cultura pol�tica que logr� la gesti�n del ex presidente Rodrigo Borja, al descontento y frustraci�n generados por la torpe gesti�n de Sixto Dur�n y a un discurso carnavalesco que prendi� en el �nimo alegre de los ecuatorianos.
Cantor, escritor, compositor, deportista, hombre de muchas virtudes, Abdal� Bucaram II se declar� p�blicamente loco luego de leer el tratado sobre la locura de Erasmo de Rotterdam, y empez� a actuar en consecuencia.
Primero recibi� con honores de hero�na de la patria a Lorena Bobit, una compatriota que llen� p�ginas de prensa despu�s de castrar a su esposo en Estados Unidos. Enseguida remat� su bigotillo hitleriano para juntar fondos de beneficiencia, inscribi� a su hijo Joaqu�n, un gordito �gil como una marmota, en el elenco del popular club de f�tbol Barcelona, grab� un disco con su himno a la locura y finalmente contrat� como asesor econ�mico a Domingo Cavallo, el hombre m�s odiado en Argentina y que fuera declarado �h�roe de la humanidad� por Warren Christofer el a�o reci�n pasado, cuando todav�a era ministro de Econom�a de Menem. Esta �ltima locura colm� el vaso y los ecuatorianos se decidieron a dar un golpe de sensatez.
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Respaldada por el Ej�rcito, verdadero �rbitro de la situaci�n, la abogada Rosal�a Arteaga asumi� ayer la presidencia temporal de Ecuador en una f�rmula de ingenier�a pol�tica que supone la definitiva destituci�n del presidente Abdal� Bucaram, y permite la soluci�n negociada de la crisis m�s grave sufrida por el pa�s andino en su reciente historia. De madrugada, Arteaga fue elegida con el voto favorable de 45 de los 82 diputados del Congreso. La C�mara nombrar� presumiblemente ma�ana a un presidente interino que gobernar� hasta agosto de 1998, fecha de la investidura del presidente que salga de las elecciones generales anticipadas a celebrarse en el primer semestre de ese a�o.
Aunque Bucaram no acept� su definitiva destituci�n nada pudo hacer para evitarla. El anterior titular del Congreso, Fabi�n Alarc�n, que disput� la jefatura del Estado a Bucaram y a Arteaga y recuperar� el puesto en el legislativo, puede ser el nuevo presidente interino si logra mantener, en una reuni�n convocada para ma�ana, el respaldo de la oposici�n agrupada en torno suyo, la misma que destituy� la semana pasada a Bucaram atribuy�ndole enajenaci�n mental.
La nueva presidenta de Ecuador, Rosal�a Arteaga, que ayer era vitoreada por una concentraci�n de quite�os en la plaza de la Independencia, destac� que, con su comportamiento durante la crisis, las Fuerzas Armadas de su pa�s �han dado un ejemplo hist�rico a Am�rica Latina y a la clase pol�tica�. Arteaga es la primera mujer que asume la presidencia en los 167 a�os de vida republicana del pa�s andino. Nacida el 5 de diciembre de 1956 en Cuenca, fue la imagen civilizada en la campa�a electoral de Bucaram, del que poco a poco se fue alejando. El presidente destituido no tard� en tacharla de ambiciosa e intrigante.
Ecuador es un pa�s decididamente especial. Cuando el grueso de las naciones latinoamericanas soportaban el peso de las dictaduras, los ecuatorianos hac�an mofa de su dictablanda, y con mordaz orgullo declaraban que si los argentinos y chilenos ten�amos los dictadores m�s salvajes, ellos ten�an el m�s necio. As�, Rodr�guez Lara, alias El Bombita, pas� a la historia como un aburrido payaso. Hoy, inmerso en el nuevo orden internacional, Ecuador depone a su presidente, y no por medio de un golpe de Estado, sino de un golpe de sensatez.
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